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martes, 6 de enero de 2026

«OTROS 9 MIL MILLONES de DOLARES ?»: «SHEINBAUM PATEA la CUBETA y COLOCA BONOS de DEUDA EXTERNA en 3 TRAMOS de 8,12 y 30 AÑOS»…asi en vez de futuro va heredar mensualidades hasta el hipotético SEPTIMO PISO del GOBIERNO.


En la primera semana de este 2026 y en medio de que hay preocupaciones por el crecimiento de la deuda del país, el gobierno del llamado segundo piso encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, emitió nueva deuda externa en dólares.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,dependencia a cargo de Edgar Amador, la operación consistió en la colocación de tres nuevos bonos de referencia por un monto total de 9 mil millones de dólares. 

Que significa en español llano.

Esta nueva deuda externa es básicamente seguir pateando la cubeta: el gobierno sale a fiar en dólares mientras Hacienda presume que “todo va bien”, pero en la calle eso se traduce en más presupuesto tragado por intereses y menos lana para lo que sí se ve y se toca.

La nueva deuda al detalle

  • El gobierno de Claudia Sheinbaum colocó tres bonos en dólares por 9 mil millones: uno a 8 años (5.625%), otro a 12 años (6.125%) y otro a 30 años (6.75%).
  • La deuda total del sector público ya ronda los 18.26 billones de pesos y equivale a 51.7% del PIB, según Hacienda.
  • Solo el costo financiero de la deuda —intereses y comisiones— se comió 1.07 billones de pesos de enero a noviembre de 2025, 11.2% más en términos reales que el año previo.

Traducido a nivel de calle

  • 1.07 billones de pesos en intereses es dinero que no se va a hospitales sin medicinas, escuelas sin techo o banquetas que parecen trinchera; es pagarle al banco para no dejar de deberle.
  • Cuando Hacienda dice que la deuda “es sostenible” y que el costo financiero “está por debajo de lo programado”, en barrio eso se lee así: “salimos a deber más, pero tranquilo, todavía nos siguen prestando”.
  • El país trabaja, cobra más impuestos y presume recaudación récord, pero una tajada cada vez más grande se pierde en el hoyo negro de los intereses, sin que eso se traduzca en un camión que pase a tiempo o en una patrulla que llegue cuando la llamas.​

La trampa del fiado “responsable”

  • “Manejo activo de pasivos” es cambiar deuda vieja por deuda nueva con otro plazo y otra tasa: como pagar una tarjeta con otra y anunciarlo como estrategia financiera avanzada.
  • “Condiciones financieras restrictivas” significa tasas altas y mercados que cobran más caro; aquí abajo significa que el gobierno paga más por el mismo crédito, mientras la narrativa oficial repite que es “por el bien de la estabilidad”.
  • El cuento de la “política fiscal responsable” se apoya en que la deuda no se ha salido del renglón, pero omite que se normalizó vivir al fiado: cada sexenio promete futuro y hereda mensualidad.

El mordisco invisible al presupuesto

  • El saldo histórico de la deuda crece 3.3% real anual y el costo financiero 11.2%; esa brecha es la mordida silenciosa: no es que debamos muchísimo más, es que nos está saliendo más caro seguir debiendo.
  • Cada punto de recorte que ves en Cultura, mantenimiento urbano o programas locales es, en parte, el pago de esa factura a los tenedores de bonos que ni viven aquí ni pisan el transporte público.
  • En resumen: arriba celebran la colocación exitosa de bonos; abajo, la fiesta es que el drenaje sigue tronado, el salario no alcanza y, aun así, ya estás invitado —a fuerzas— a pagar la ronda de intereses de las próximas décadas.

“Bien entracalado”: la fotografía del momento

  • Con bonos a 30 años, varias generaciones quedan amarradas a decisiones tomadas en una oficina que se vende como técnica, pero que tiene un efecto muy concreto: menos margen para corregir el desastre cuando truene algo gordo, sea una crisis, un huracán o un desplome de ingresos.
  • Decir “Gobierno bien entracalado” no es insulto, es descripción presupuestal: más de la mitad del pastel del PIB ya está comprometida, y aun así la propaganda vende estabilidad como si endeudarte para pagar intereses fuera una historia de éxito, que no la chi…flen,que es cantada.

Con informacion: PROCESO/

«SOY INOCENTE,SOY DECENTE y SOY PRESIDENTE»: EL «PODRIDO de MADURO se PLANTÒ ante la CORTE de EE.UU e INFIRIO que NO ROBÓ,NO MINTIÓ y NO TRAICIONÓ»…y se dice prisionero de guerra.


Nicolás Maduro llegó a Nueva York diciendo “soy inocente, no soy culpable, soy un hombre decente y sigo siendo el presidente de mi país”, como si el problema fuera de dicción y no de narcoterrorismo, cocaína y ametralladoras. Sobre esa línea, su postura judicial es básicamente: “no robe, no mentí y no traicioné a nadie”, sólo dirigí —según la acusación— una maquinaria que movía toneladas de cocaína, protegía cárteles y apretaba a quien se atravesara.

La narrativa del “hombre decente”

  • En la audiencia se declaró “no culpable” de todos los cargos, insistiendo en que es “inocente”, “no culpable” y “un hombre decente”, casi como eslogan de campaña reciclado para fichas signaléticas.
  • Remata con que sigue siendo “el presidente de su país” y que es un “prisionero de guerra”, como si la Corte del Distrito Sur de Nueva York fuera Guantánamo y no el foro donde le leen cargos de narcotráfico y armas de guerra.​

“No robo, no miento, no traiciono”

  • Trasladado a su reality judicial, el mantra quedaría así: “no robo”, pero la acusación habla de un esquema donde la corrupción alimentada por la cocaína enriquecía a funcionarios y familiares usando al Estado como empresa de logística criminal.
  • “No miento”, pero niega cualquier responsabilidad mientras enfrenta señalamientos de ordenar secuestros, golpizas y asesinatos contra quienes debían dinero del negocio o estorbaban la operación.
  • “No traiciono a nadie”, salvo a los venezolanos que cargan con sanciones, crisis humanitaria y denuncias de crímenes de lesa humanidad mientras su comandante en jefe se vende como mártir en Manhattan.

El presidente de su país… en modo acusado

  • Cada vez que repite “soy el presidente de mi país”, suena menos a legitimidad y más a coartada de manual: si me declaro jefe de Estado, quizá el narco, los cárteles aliados y los muertos se vuelven asuntos de “soberanía”.
  • Mientras tanto, en el expediente figuran cárteles mexicanos, bandas venezolanas y toneladas de cocaína rumbo a Estados Unidos, como si “no robo, no miento, no traiciono” fuera el eslogan corporativo de un consorcio multinacional del polvo blanco.

El giro final de la victimización

  • Al autodefinirse “prisionero de guerra”, Maduro intenta convertir un juicio penal por narcotráfico en una guerra épica contra el imperio, un recurso clásico para tapar que no está en el banquillo por poesía bolivariana, sino por cocaína, fusiles y cadáveres.
  • Así, la postura judicial del podrido de Maduro se resume en una parábola torpe: si repite tres veces “soy inocente y decente”, tal vez el expediente deje de oler a sangre y coca, y empiece a oler a perfume patriótico de dudosa marca.

Con información: CODIGO MAGENTA/

«ARMAS y DOSIS de DROGA ?»: «DICTAN PRISION al SAGITARIO pero SOLO por DELITOS que PRESUNTAMENTE COMETIO el DIA que lo ATRAPARON»…dónde quedaron acusaciones de lider,asesinatos,secuestros,extorsiones, lavado de dinero y vínculos internacionales.


Un juez federal dictó prisión preventiva oficiosa contra Pedro Insunza Noriega, alias Sagitario, operador del Cártel de los Beltrán Leyva, quien fue la primera persona acusada en Estados Unidos por narcoterrorismo, con base en designaciones contra cárteles mexicanos emitidas por el Presidente Donald Trump al inicio de su Gobierno.

Insunza Noriega quien deberia de haber tenido orden de captura previa en Mexico por graves delitos, resulta que no es asi, pues tras ser detenido con tres cómplices el pasado 31 de diciembre en Culiacán, fueron internados en el Cefereso del Altiplano, acusados de posesión de armas de fuego, cartuchos y cargadores, todos de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, y contra la salud en su modalidad de posesión con fines de comercio.

La pregunta obligada

¿De veras alguien cree que un capo de peso pesado, un auténtico referente del narcoterrorismo como Inzunza, se reduce a una simple ficha de posesión de armas, cartuchos y drogas para comerciar. La Fiscalía mexicana parece haber atrapado al mismísimo fantasma del crimen… solo para acusarlo de tener fierros y drogas a nivel de dealer de esquina, no el arquitecto de medio infierno noroeste.

Atrapan a un tipo señalado por haber tejido una red de terror, poder y sangre —y lo sientan ante el juez por tener “armas de uso exclusivo del Ejército”. ¡Vaya! Como si la sorpresa fuera que un narcoterrorista traiga fusiles, no que haya sembrado miedo en tres estados. El mensaje es claro: mientras la narrativa oficial presume un golpe histórico, el expediente real es escuálido y huele más a trámite burocrático que a justicia ejemplar.

¿Dónde quedaron las acusaciones por asesinatos, secuestros, extorsiones, lavado de dinero, vínculos internacionales? ,es acaso el reconocimiento tácito de la incapacidad del estado para «encarpetar criminales de este calibre en un país donde los expedientes se administran como botines, no extraña que al capo lo midan por calibres y gramos, no por cadáveres ni complicidades.

Inzunza no está siendo juzgado por su legado de terror, sino por su inventario del día del arresto. México vuelve a enseñarnos que, a falta de Estado de Derecho, sobra papel sellado.

Ahora que si nomas es pretexto para guardarlo en lo que tardamos en mandarlo al gabacho,pues esta menos peor.

Con informacion: ELNORTE/

«NO FUE EXPLICACION,FUE COARTADA»: «SHEINBAUM CULPA a EE.UU pero SISTEMA POLITICO en MEXICO LLEVA DECADAS COEXISTIENDO,NEGOCIANDO y ENRIQUECIENDOSE ECONOMICA y POLITICAMENTE de CARTELES»…las organizaciones criminales han colonizado instituciones que, en el papel, son soberanas.


La narrativa de “la culpa es de Estados Unidos” es el último escudo de un sistema político que lleva décadas coexistiendo, negociando y, en demasiados casos, enriqueciéndose con los mismos cárteles a los que finge deplorar. No es una explicación: es una coartada.

El truco del espejo: culpar al norte

Cuando Claudia Sheinbaum condena la operación militar de Trump en Venezuela, repite el viejo mantra de la “no intervención” y enseguida gira el foco: los muertos, las armas y hasta los cárteles serían, en esencia, problema ajeno y made in USA. El guion es clásico: se denuncia el intervencionismo estadounidense mientras se omite prolijamente el intervencionismo cotidiano del crimen organizado en alcaldías, gubernaturas, fiscalías y partidos.​

En el mismo discurso en que presume cooperación, extradiciones y cifras de aseguramientos, Sheinbaum traslada la responsabilidad principal a las armas de Estados Unidos y al consumo estadounidense de drogas, como si México fuera una víctima pasiva arrastrada por corrientes ajenas. Ni una línea sobre lo obvio: cárteles mexicanos controlan rutas, laboratorios, territorios y aparatos municipales y estatales gracias a décadas de colusión político-criminal que se recrudécieron bajo le color guinda sangriento.

El elefante en la sala: Estado capturado

Mientras la presidencia mexicana acusa a Washington de ser la fuente del horror, Trump responde que los cárteles son los verdaderos gobernantes de México, y que la mandataria teme enfrentarlos. Reducir el país a “narcoestado fallido” es simplista, pero la frase incomoda porque toca un nervio real: las organizaciones criminales han colonizado instituciones que, en el papel, son soberanas.

Cuando un presidente mexicano, antes López Obrador y ahora Sheinbaum, sugiere que las masacres son consecuencia de operativos de Estados Unidos o de su mercado de drogas, no está explicando la violencia: está borrando deliberadamente el rol de policías, militares y políticos que llevan años cobrando nómina doble. 

El mensaje implícito es brutal: si en Sinaloa o Michoacán corren ríos de sangre, la prioridad no es limpiar corporaciones propias, sino regañar a embajadas ajenas.

Soberanía selectiva y cinismo oficial

Frente al arresto de Maduro, Sheinbaum invoca la doctrina Estrada, denuncia invasiones y exige respeto a la soberanía latinoamericana. Pero en casa, esa soberanía se reduce a un eslogan hueco cada vez que alcaldes son ejecutados, policías desaparecen y zonas completas son administradas por consejos de facto encabezados por jefes de plaza.

Es una soberanía temeraria mas que valiente contra Washington, pero tímida hasta la cobardía ante los grupos armados que cobran piso al pequeño comercio, a transportistas y a migrantes en territorio mexicano. Esa selectividad no es ideológica, es funcional: resulta más rentable sermonear al norte que enfrentarse a las redes criminales que también financiaron campañas y estructuras territoriales del propio partido en el poder.

El reparto real de culpas

Decir que la violencia es “principalmente culpa” de Estados Unidos por sus armas y su consumo simplifica al punto de la caricatura una economía criminal transnacional en la que ambos países son corresponsables, pero de maneras distintas. Del lado estadounidense, hay un mercado masivo de drogas, una industria armamentista voraz cuyos rifles cruzan la frontera casi cruzandose en el camino con la droga que ingresa.

Del lado mexicano, el problema no es solo la oferta de drogas:es la decisión política de tolerar que los cárteles se conviertan en operadores electorales, recaudadores paralelos y gestores de “orden” local allí donde el Estado se retiró o se vendió. Cuando el oficialismo grita que el origen de todo está en la demanda estadounidense, está intentando esconder que, sin gobernantes coludidos, cuerpos de seguridad podridos y partidos financiados en efectivo criminal, ese mercado tendría muchas más dificultades para operar desde México

La narrativa “echaculpas” como política de Estado

El discurso que Breitbart recoge de Sheinbaum no es un exabrupto: es la continuación disciplinada de la línea de López Obrador, que ya había culpado a operativos de Estados Unidos por desatar guerras internas entre facciones del Cártel de Sinaloa, como se vio tras capturas recientes. La fórmula es estable: si Washington no actúa, se le acusa de omiso; si actúa, se le acusa de provocar masacres, siempre preservando la ficción de que el aparato mexicano es un convidado de piedra sin agencia propia.

Esa narrativa “echaculpas” es cómoda para un gobierno nutrido de figuras que han convivido con el narco en estados clave y han administrado, al menos, una paz mafiosa de facto. Mientras la presidencia se indigna con la extradición de un dictador extranjero o con los desplantes de Trump, en su propio territorio sigue pendiente la extradición política más urgente: la del poder público, aún secuestrado por la alianza tácita entre partido en el gobierno y crimen politicamente organizado.

Con informacion: BREITBART/

«CASI 10 MIL y CASI 3 MIL ?»: «CARTEL de SINALOA le TUPIO a la ESTRATEGIA de HARFUCH hasta por DEBAJO de la LENGUA en 2025 y GOBERNANZA CRIMINAL REPUNTA en 2026″…la estadística anestesia, el cinismo gobierna y el miedo produce rutina.


Otra vez el Cártel de Sinaloa da clases de gobernanza criminal mientras la “estrategia” oficial se sigue desangrando entre comunicados y cifras optimistas delestratega cuentachiles cuentamuertos Omar Garcia Harfuch.

Los números de la realidad cotidiana no mienten —aunque el discurso quisiera que sí—: casi 10 mil autos robados, casi 3 mil levantones y más de 2 mil 600 asesinatos en 2025, según NOROESTE. Y todo apunta a que 2026 seguirá en el mismo túnel: sin freno, sin vergüenza y sin control en medio de la matazón impune de policias.

Made with Flourish • Create a chart

El narco no solo sobrevive, presume agenda propia. Mientras las instituciones se entretienen con reforzamientos continuos de fuerzas especiales, conferencias y comunicados llenos de cinta amarilla, el Cártel de Sinaloa sigue operando con la puntualidad que ya quisiera cualquier secretaría. Cada ejecución, cada “levantón”, cada despojo, son su manera de recordarle al Estado quién manda, quién cobra y quién impone el silencio.

La estrategia oficial parece una mala parodia de sí misma: discursos empáticos sobre la paz mientras los cuerpos, incluidos los de policías siguen cayendo. 

Lo de Culiacán no es excepción, es laboratorio. Aquí los jefes del crimen dictan el pulso y el gobierno reactivo se convierte en su comentarista resignado.

Si las cifras fueran gritos, Sinaloa no dormiría. Pero el ruido se normalizó: la estadística anestesia, el cinismo gobierna y el miedo produce rutina. Porque mientras los “resultados” se presumen en gráfica, los muertos siguen sin nombre y los levantados sin regreso.

Porque siempre se puede estar peor

Con informacion: NOROESTE/

lunes, 5 de enero de 2026

«POR QUÉ lo HACEN ?…PORQUE PUEDEN»:»DESCONOCIDOS de CARTEL MUY CONOCIDO EJECUTAN a DIRECTOR de TRANSITO en AGUARUTO el PRIMERO de 2026 de CASI 70 en SINALOA»…todos impunes,estrategia solo aporta cinta amarilla y comunicados de copia y pega.​


En Sinaloa matar policías ya no es noticia, es estadística: casi 70 policias municipales, estatales ejecutados a la carta por el Cártel de Sinaloa, y el Estado sólo aporta cinta amarilla y comunicados de copia y pega.​

Francisco Javier Zazueta Lizárraga, director de Tránsito Municipal, fue asesinado a balazos la mañana de este lunes mientras circulaba a bordo de una camioneta en la sindicatura de Aguaruto, en Culiacán.

El ataque armado fue reportado alrededor de las 7:30 horas sobre el Bulevar Adolfo López Mateos, en el cruce con la calle del Olmo, a la altura del canal. De acuerdo con los primeros informes, el funcionario se desplazaba en una camioneta Toyota Tacoma blanca cuando fue interceptado y atacado a balazos, de carro a carro, por sujetos desconocidos de cartel muy conocido que utilizaron rifles de alto poder.

Casi 70 policías borrados

  • La lista de uniformados asesinados en Culiacán y alrededores ya raya los 70 nombres entre policías activos y ex agentes, convertidos en saldo colateral de la guerra intestina de “dos bandos de la misma banda”.
  • El caso de Luciano “N”, policía municipal ejecutado en pleno Centro, fue el número 66 de ese conteo macabro: murió sin escolta, sin blindaje y sin algo más valioso que las balas, que es voluntad política de proteger a quienes se supone “cuidan” la ciudad.

Impunidad como política pública

  • De esa cauda de casi 70 policías asesinados, no hay un solo detenido emblemático que la Fiscalía pueda presumir con nombre y apellido; el único récord que se rompe es el de la impunidad, mientras los jefes se refugian en el “se investigan los hechos”.
  • El mensaje es transparente como casquillo recién disparado: el cártel siempre los encuentra primero, el Estado siempre llega después, y la justicia nunca llega; la autoridad perdió el monopolio de la fuerza y se quedó con el monopolio del pretexto.

Guerra de bandos, mismo dueño

  • En Culiacán la violencia ya se narra como matemática de plomo: ráfagas un día sí y otro también, desde que la ruptura entre facciones del mismo Cártel de Sinaloa –Chapitos versus viejos aliados– convirtió la ciudad en tablero de vendettas internas.
  • No es guerra de “buenos contra malos”, es pleito corporativo entre accionistas de la misma empresa criminal; cambia el bando que jala el gatillo, pero el resultado es el mismo: policías abatidos, calles acordonadas y un gobierno mirando el reloj.​

El director de Tránsito: otro número

  • El asesinato a tiros de Francisco Javier Zazueta Lizárraga, director de Tránsito Municipal de Culiacán, en Aguaruto, es la escena repetida de hoy: camioneta oficial, comando que intercepta, ráfaga, choque contra un poste, traslado al hospital y “ya no presentaba signos vitales”.
  • Treinta y dos años de servicio reducidos a un párrafo de condolencias y a una promesa hueca de “evitar cualquier forma de impunidad”, mientras los agresores se esfuman sin rostro ni ficha; en la guerra entre bandos de la misma banda, hasta los mandos terminan fungiendo como chatarra política.
  • En la capital sinaloense, la temporada navideña cerró con 126 muertos en 22 días y esa línea de sangre donde los casi 70 policías asesinados no son anomalía, sino evidencia de que el crimen manda la agenda y el gobierno sólo administra la escena.
  • Sinaloa entra al nuevo año con la misma ecuación absurda: más operativos, más escoltas para la élite y más policías cayendo como blancos fáciles, mientras la guerra de bandos del mismo cártel se come la ciudad y nadie –en serio nadie– termina en el banquillo, sólo en la morgue.

Con informacion: NOROESTE/

LA «OPERACION POLANCO»: «ASI INVESTIGO la DEA a AMLO en 2006 por DOS MILLONES de DOLARES»…el plan incluía mandarle otros 5,pero fue frenado.


Una investigación periodística de INSIGHT CRIME revela que, años antes de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) asumiera la presidencia en 2018, la DEA (Administración de Control de Drogas de EE. UU.) investigó pruebas que sugerían que narcotraficantes importantes habrían entregado aproximadamente 2 millones de dólares a operadores políticos de su primera campaña presidencial en 2006.

Puntos clave de la investigación:

  1. El origen del dinero:Según documentos gubernamentales y entrevistas con funcionarios de EE. UU. y México, el dinero habría sido entregado por la organización de los Beltrán Leyva (específicamente a través del narcotraficante Edgar Valdez Villarreal, alias «La Barbie»). El objetivo presunto era obtener protección y tener voz en el nombramiento de funcionarios policiales (como el Procurador General) en una futura administración de López Obrador.
  2. La «Operación Polanco»:El nombre de la operación proviene de la colonia Polanco en la Ciudad de México, donde supuestamente se realizaron las entregas de dinero en efectivo a los enlaces de la campaña.
  3. Personajes involucrados:
    • Roberto López Nájera: Un abogado de los Beltrán Leyva que se convirtió en informante clave de la DEA (código «Jennifer»). Él detalló las entregas de dinero.
    • Nicolás Mollinedo Bastar: Uno de los colaboradores más cercanos de AMLO (conocido por ser su chofer y jefe de logística). Según la investigación, Mollinedo estaba al tanto y habría aprobado el acuerdo.
    • Mauricio Soto Caballero: Un operador de la campaña y empresario que, según los informes, recibió el dinero y posteriormente colaboró con la DEA grabando conversaciones incriminatorias para evitar ir a prisión por otros delitos.
  4. El desarrollo de la investigación:La DEA inició la indagatoria formalmente hacia 2010. Utilizaron informantes y grabaciones secretas. Según el reportaje, las grabaciones entre el informante Soto y el asesor Mollinedo sugerían que este último estaba al tanto de las donaciones del cártel.Sin embargo, la investigación no encontró pruebas concluyentes de que López Obrador supiera de estas donaciones o las hubiera aprobado personalmente.
  5. El cierre del caso:A finales de 2011, agentes de la DEA propusieron una operación encubierta más arriesgada (ofrecer 5 millones de dólares de dinero ficticio a la campaña de 2012 para obtener más pruebas). Sin embargo, funcionarios del Departamento de Justicia de EE. UU. rechazaron el plan y cerraron la investigación.Las razones incluyeron la falta de pruebas directas contra el candidato, el riesgo de ser vistos como una «intromisión indignante» en la política mexicana y la delicadeza de las relaciones diplomáticas.

Nota: Este resumen está basado en la traducción de los hallazgos reportados en el artículo original de InSight Crime y ProPublica que detalla la «Operación Polanco».

Con informacion: INSIGHTCRIME/