Sí: con el nuevo “rasero” que Sheinbaum le impuso al caso de 10 funcionarios,entre ellos Ruben Rocha Moya, gobernador de Morena con licencia de Sinaloa ,que se niega a extraditar por falta de pruebas,aunque estas no las contempla el tratado en esta etapa procesal, Audias Flores Silva, alias el jardinero del CJNG, sabedor de que por el momento no habrá extradición, puede dormir más tranquilo en el penal del Altiplano,tras su reciente captura… pero en Medellín de los 80’s, con un Pablo Escobar que gritaba “prefiero una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos”, el final habría sido igual de sangriento, aunque con un presidente con «A» convertido en su abogada defensora y no en su perseguidora.
El contexto Sheinbaum–Washington
- Estados Unidos acusó formalmente a 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos, incluido un gobernador en funciones, por cargos de narcotráfico y protección a estructuras ligadas al fentanilo.
- Sheinbaum respondió que no arrestará ni extraditará a ninguno mientras Washington no presente “pruebas contundentes”, calificando ademas el caso de persecución “política” e injerencista, que no viene al caso y ya respondió el embajador de EE.UU.
Traducido: se congelan las extradiciones de mexicanos hasta nuevo aviso, pues hacerlo pondria de manifiesto la forma selectiva en que se extradita, narcos SI,pero narcos de Morena,NO.
El jardinero del CJNG, respirará más hondo, al menos mientras dure el berrinche diplomático y se defina el destino del «nuevo estándar probatorio a la carta de Sheinbaum», que nunca debió ser exigido, pues no lo mandata el tratado.
Si Escobar hubiera tenido una Sheinbaum
El capo colombiano Pablo Escobar no sólo tenía poder de fuego; tenía proyecto político, bancada propia, caridad populista y un Estado colombiano quebrado, corrupto y chantajeado a punta de bombas. Su famosa lógica era simple: tumba en Colombia antes que celda en EE.UU.
Imaginemos tres efectos si hubiera tenido una presidenta versión Sheinbaum:
- Un discurso de “soberanía selectiva”.
El presidente-colchón de Escobar habría salido a decir que Estados Unidos hace “acusaciones políticas”, que no hay “evidencia contundente” y que no permitirá que “una nación extranjera decida el destino de Colombia”, línea casi calcada de lo dicho por Sheinbaum - Congelamiento de extradiciones “para todos”.
Escobar no sólo habría frenado su propio envío; habría arrastrado a toda la lista de capos a un limbo jurídico, igualito a los 10 morenistas y el resto de expedientes que ahora se van al congelador mexicano. - Más margen para seguir mandando desde casa.
Como ya hizo cuando se “entregó” y siguió operando desde su cárcel boutique hasta su fuga. Con un presidente defensor, la narrativa oficial sería: “Está bajo jurisdicción colombiana, no nos dicten desde Washington”.[
¿Seguiría vivo?
Probablemente no. Estados Unidos en los 90 no se quedaba en comunicados diplomáticos y Colombia ya tenía encima a Escobar por terrorismo masivo; lo habrían terminado cazando vía fuerza letal, con o sin tratado de extradición en marcha.
Lo que sí habría cambiado es que ese presidente habría entrado a la historia no como un estadista bajo presión, sino como el abogado litigante del capo más sanguinario del continente.
Tabla del paralelismo blasfemo
| Elemento | Caso Escobar – Colombia 90s | Caso Rocha y 9 funcionarios – México 2026 |
|---|---|---|
| Acusadores en EE.UU. | Corte y agencias contra cártel de Medellín | Fiscalía del Distrito Sur de NY y DEA |
| Personaje protegido | Pablo Escobar, capo absoluto | Gobernador y 9 funcionarios ligados a Sinaloa/Morena |
| Frase-símbolo | “Prefiero una tumba en Colombia…” | “No hay pruebas contundentes, es persecución política” |
| Respuesta del gobierno | Pacto, cárcel a modo, luego persecución letal | Negativa a arrestar y extraditar sin “más evidencia” |
| Extradiciones | Amenaza real, motor del pánico de Escobar | Temor de que una vez detenido y trasladados, se conviertan en testigos y hablen |
| Mensaje al narco | “Te podemos mandar a EE.UU. si rompemos el pacto” | “Mientras EE.UU. no entregue pruebas, aquí te atoras” |
En este espejo retorcido, Escobar habría tenido lo que los 10 mexicanos hoy sí tienen: un jefe de Estado que toma su caso como causa patriótica.
El narco, feliz: patria convertida en bufete
Si el presidente de Escobar en Colombia lo hubiera defendido con la misma pasión y la misma narrativa de “inherencismo”, “no hay pruebas” y “es político”, el capo habría explotado ese discurso hasta el último segundo.
- Cada bomba de Escobar habría sido reetiquetada como “presión” para que se respetara la soberanía, no como terrorismo.
- Washington habría endurecido sanciones, inteligencia y operaciones encubiertas, pero puertas adentro el mensaje al narco sería claro: el Palacio de Gobierno ya no es el enemigo, es el departamento jurídico de la organización.
En México, el subtexto es parecido: si para tocar a un gobernador vinculado a un cártel necesito un estándar probatorio más alto que para cualquier campesino detenido con un kilo de mota, el “Estado de derecho” se vuelve un traje hecho a la medida de tus aliados.
¿Escobar vivo y libre? Tal vez no, pero mejor representado
La Colombia de Escobar terminó usando la bala donde ya no alcanzaba la toga; lo cazaron en un tejado cuando el pacto se rompió y el costo político del terror fue insoportable.
Con un presidente-sheinbaum defendiendo su “honor” ante Washington, Pablo Escobar no habría ganado inmortalidad, pero sí habría disfrutado algunos años más de impunidad patriótica, más mártires inventados y más discurso antiimperialista reciclado para cubrir lo obvio: que el Estado trabaja, no para la ley, sino para su criminal preferido.
Con informacion: Medios/redes/

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