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sábado, 20 de febrero de 2021

EL GOBIERNO FEDERAL "RECHAZO PROYECTOS de ALMACENAJE de GAS y AHORA lo PAGAMOS con APAGONES"....manejan todo con manitas de estomago.


El mega apagón que sufrieron cuatro estados del norte mexicano puso a Rocío Nahle de nuevo contra las cuerdas. Si bien la 4T sostiene que este crítico episodio pone en evidencia que administraciones pasadas dejaron en el olvido la producción de gas natural, players del mercado recuerdan que este gobierno es responsable por rechazar un sólido proyecto de almacenaje que hubiera mitigado los impactos de la tormenta invernal en EU.

"El apagón se produce porque estamos produciendo energía eléctrica con gas que se compra en Texas. El negocio era comprar el gas, porque ahí estaba el moche y no había políticas para extraer gas. Ahora estamos sintiendo que debemos ser autosuficientes", lanzó este martes el presidente López Obrador, durante su conferencia matutina.

En el mercado coinciden en que el país, por décadas, ha priorizado la producción de petróleo, en tanto que la de gas natural ha quedado rezagada, sin falta de incentivos y en franco declive por parte de Pemex. Por eso, el país importa alrededor del 70% del combustible con el que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) genera electricidad.

Sin embargo, los expertos afirman que esta problemática, que desconectó a 4.7 millones de clientes de la CFE , pudo al menos haberse suavizado si se contara con infraestructura para su almacenaje: "Así hubiéramos tenido respuestas ante los cortes por caída de oferta y alza de demanda de Texas", explica en diálogo con LPO el especialista David Rosales.

¿Pero por qué el país no cuenta con esta infraestructura que hoy queda en evidencia que es indispensable? En realidad, ya se gestaba un proyecto desde el sexenio de Enrique Peña Nieto, el cual -aseguran players y expertos- era viable, pero fue rechazado por la administración actual.

"El proyecto, fue presentado en esta administración por Cenegas, ya estaba encaminado técnica y financieramente. Sin embargo, fue la CRE, ya con Rocío Nahle, que lo rechazó", detalló Gonzalo Monroy, consultor del sector. Se trataba de un plan estratégico para la seguridad energética, presentado a mediados de 2018 por el entonces secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y que se esperaba fuera continuado por la 4T.

Contemplaba un almacenamiento por 10,000 millones de pies cúbicos, lo que permitiría contar con al menos 5 días de autonomía hacia el 2029. Las autoridades de entonces calcularon que la inversión sería de 10 millones de dólares por cada 1,000 millones de pies cúbicos y se ubicó en Acuyo, ubicado en Chiapas; Brasil, que se localiza en Tamaulipas; Jaf, en Veracruz, y Saramako, en Tabasco, en donde ya se tenían ubicadas cavernas para el almacenaje.

En consideración de Monroy, el rechazo de esta administración a dicho proyecto responde a un tema de cuentas. Por un lado, los costos elevados, que no encajaban en una política de austeridad; y por otro, a cálculos políticos: "Es menos rentable hablar de producción petrolera que de almacenamiento de gas", dice el experto.

Un factor relevante en contra, es que este proyecto implicaría impactos en el costo de la generación eléctrica, con lo cual el gobierno hubiera tenido que incrementar el precio de las tarifas o subsidiarlas. La primera opción entraría en contradicción con una de las promesas torales de la 4T.

Por su parte, el analista independiente, Arturo Carranza, critica que la agenda energética de esta administración esté concentrada solo en la producción petrolera: "Con ese esfuerzo tan grande están dejando pasar de lado el desarrollo de otras partes del negocio, en particular el de almacenamiento. Esta crisis habla de la necesidad de ver el bosque completo y no solo enfocarte en una parte".

La repuesta de la CFE

Si bien la empresa que encabeza Bartlett echó toda la responsabilidad a la decisión del gobierno texano de cortar el suministro de gas, terminó presentando un programa de almacenamiento de combustibles "como estrategia comercial para mitigar los riesgos asociados al comportamiento del gas natural".

Ante la emergencia, los comisionados sesionaron por la tarde y concluyeron en este plan que incluye diversificar su matriz energética a través la compra de buques de gas natural licuado que recibirá en las terminales de almacenamiento de Manzanillo y Altamira y garantizar el suministro de otros combustibles sustitutos para centrales de generación duales para temas de confiabilidad y seguridad nacional.

Pero los expertos consideran que se trata de una respuesta tardía. "La autoridad ha dejado pasar una oportunidad y tiempo para desarrollar una parte de la industria relacionada con este almacenaje", consideró Carranza.

Aunque el experto coincide en que es esencial diversificar la matriz energética. "Buscar que sea económica, competitiva, segura y confiable en el largo plazo y, además, diversificar con combustibles renovables".

Por su parte, Monroy resalta que esta política debió implementarse hace dos años, pero también alerta que es un plan que no viene incluido en el presupuesto: "¿De dónde van a sacar los recursos para hacerlo?, van a tener que mover otra cosa para poder realizarlo", señaló. 

fuente.-



"NO QUIEREN PAGAR": DENUNCIA HACIENDA ANTE la FGR a ALEMAN VELASCO y ALEMAN MAGNANI MAGNATES de la TRANSA de ALTOS VUELOS en MEXICO...24 mil 770 millones nomas.


La Secretaría de Hacienda, a través de la Procuraduría Fiscal de la Federación, presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República contra Miguel Alemán Velasco, Miguel Alemán Magnani (hijo y nieto del ex presidente Miguel Alemán) y ABC Aerolíneas -controladora de Interjet- por la omisión que se presentó en el pago de impuesto sobre la renta retenido por concepto de salarios, lo que constituiría un fraude fiscal.

La denuncia indica que durante diciembre de 2018 la empresa no pagó al fisco 66 millones 285 mil 195 pesos por concepto de ISR retenido por concepto de salarios.

En la querella también se menciona como responsable a José Mejía Ordaz, apoderado legal de la compañía.

En la solicitud de investigación hay referencia a una “denuncia ciudadana” donde se especificaron las irregularidades: “Yo trabajo en el departamento administrativo de ABC aerolíneas SA de CV, empresa que todos conocen como Internet, y hace unos días realizando actividades relacionadas con las actividades fiscales de la empresa me percaté de que durante los años 2018, 2019 y 2020 Interjet tiene irregularidades fiscales porque no ha hecho el pago del Impuesto sobre la Renta que nos retiene a los trabajadores”.

“En especial, pude identificar que sobre 2020, debe a la Hacienda federal $24, 770,279.39, que no pagó en julio y agosto“, agrega la denuncia ciudadana.

Por este motivo la SHCP solicita a la Fiscalía que pida los comprobantes del pago de impuestos a la empresa y que informe quiénes son sus directivos.

El ex banquero Carlos Cabal Peniche y Alejandro del Valle inyectaron 150 millones de dólares a Interjet el año pasado. 

Pese a ello no se evitó la crisis de la aerolínea que ha suspendido operaciones por falta de pago y sus trabajadores están en huelga desde enero pasado.

Cabal Peniche también inyectó recursos para que los Alemán compraran la mitad de Radiópolis, por la que actualmente se mantiene una disputa con Grupo Prisa. 

Fuente.-


"DESGARRIATE por los HUESOS": "MORENOS son AMIGOS HASTA que COMPITEN por el MISMO CARGO en un BRUTAL DUELO de CORRIENTES"...atizados por el que complica,pero/ no resuelve.



“¡Qué chingones, donde sale mal es que Monreal se metió!”. Así, con molestia, se escuchó al coordinador de Morena en el Senado hablar “en corto” con algunos reporteros en los pasillos de esa Cámara. Se refería a la tormenta que provocó la postulación de Félix Salgado Macedonio como candidato morenista a la gubernatura de Guerrero.

Ricardo Monreal se ha negado a fijar una posición pública sobre ese tema, a pesar de la insistencia de los periodistas. “No me voy a meter en las cosas del partido, suficiente trabajo tengo aquí”, ha reiterado una y otra vez. Pero sus cercanos afirman que la postulación de Salgado y de su hermano, David Monreal, a la gubernatura de Zacatecas, fueron los únicos logros obtenidos por el coordinador parlamentario en el reparto de candidaturas al interior de Morena. 

A pesar que el presidente soltó la expresión “¡ya chole!” al referirse al candidato que enfrenta acusaciones de violación en los tribunales, el tema crece como la espuma, ante las protestas de los diversos sectores, que ya alistan marchas y manifestaciones para hacer escuchar su inconformidad, porque no se ponen en los zapatos de las víctimas y, lejos de sancionarlo, están por consolidar su poder. 

LA FRASE CON DEDICATORIA

El presidente no sólo soltó una frase al aire, envió también un mensaje de fondo en esta mañanera: “En épocas de elección, los rivales, los que quieren el mismo cargo, se dice en política que se es amigo hasta que no se compite por el mismo cargo”. 

¿Sería este el caso?, le preguntaron… “Es que hay quienes están muy interesados, unos que quieren el cargo y otros que no quieren que un partido determinado gane y buscan debilitarlo”.

¿Para quién era el mensaje? En la oficina de la Presidencia lo escucharon decir con claridad al término de su conferencia: “A ver si así entiende Irma Eréndira”. 

Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, cuyo hermano, Pablo Amílcar, fue derrotado por Salgado Macedonio en la encuesta de Morena, no ha sido requerida en las últimas semanas para participar en “las mañaneras”. No se le ha visto, como antes, en ese escenario en el que acompañan al presidente sus principales colaboradores. 

Lo molestia familiar se hizo notar cuando John Ackerman, su esposo, no aguantó y criticó inmediatamente en sus redes sociales la falta de democracia interna en Morena, al haber declarado ganador de la encuesta en Guerrero a Salgado Macedonio. 

El presidente percibe “fuego amigo” en el escándalo que ocupa cada vez mayores espacios en la opinión pública. 

En el mismo interior de Morena hay fuerte división al respecto. El senador Germán Martínez de plano pidió que se retire de la candidatura voluntariamente, a pesar de que lo apoyaba en su objetivo. Sin embargo, lo hace con el argumento de que no continúe poniendo en entredicho a Morena y lo que ese partido ha trabajado a favor de las mujeres.

Sus compañeros del Senado y la Cámara de Diputados más bien permanecen callados, en espera de lo que decida la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) del partido y el propio líder moral de Morena (AMLO). 

DUELO DE CORRIENTES

Además, dentro, se enfrentan dos corrientes. Los “puros” encabezados por la secretaria general, Citlalli Hernández, quien reconoció a las víctimas y sus derechos. En esa corriente se identifica a otros personajes, como Bertha Luján, Martí Batres, la senadora Guadalupe Antares, así como cercanos a Irma Eréndira. Del otro lado, Mario Delgado y sus allegados. 

Justo por eso, en este enredo político, Monreal dice que no hará una declaración pública a favor o en contra de Félix Salgado. No quiere que un bando lo acuse de que “Monreal lo fregó” o el otro bando señale “se impuso Monreal”. Cabe recordar que la familia Ackerman-Sandoval ha hecho públicas sus diferencias también con el coordinador en el Senado. 

En este tema, de cualquier forma, parece que el presidente ya decidió que la candidatura de Salgado es un hecho inamovible.

Mientras la candidatura en Guerrero atrae todos los reflectores, también hay personajes que recobran o arrebatan de regreso lo que consideran su territorio, como “los Bejaranos”, que con la postulación de Dolores Padierna están por tener de vuelta las riendas políticas de la alcaldía Cuauhtémoc, en la que hay grandes negocios, dinero, intereses y corrupción. Monreal había logrado limpiarla de la redes bejaranistas cuando fue delegado. Hoy están de vuelta y van por todo. Este movimiento puede ser clave para decidir la próxima candidatura a la Jefatura de Gobierno de la CDMX.

Fuente.-@emeequis/

AMLO le HIZO el DIA al EJERCITO y los " EXONERO de DESVIACIONES y DELITOS CULPANDO a GOBIERNOS CIVILES del PASADO...las instituciones no se manchan,los que las han dirigido si y mucho.



El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) disculpó al Ejército Mexicano, a sus mandos, de los excesos, de las “manchas” en su relación con la sociedad civil ya que, es más lo bueno de esta institución que los errores (sic) cometidos, dijo.

Esas manchas, esos errores, no son atribuibles a los mandos militares, “sino a los gobiernos civiles que en algunas ocasiones han utilizado indebidamente a las Fuerzas Armadas para reprimir al pueblo”.

solo un boton de muestra de la pudricion consentida y ensalsada:


Así, en un solo pronunciamiento hecho en la celebración del 108 aniversario del Día del Ejército Mexicano, el presidente liberó de toda responsabilidad a Generales, Jefes y Oficiales por los abusos, los excesos y los delitos cometidos durante décadas por la tropa en operaciones y despliegues a los que ya no calificó como masacres, como lo hizo durante su campaña presidencial.

Obrador encabezó la celebración del Día del Ejército en las instalaciones de la 37 Zona Militar ubicada en el Estado de México, en las inmediaciones de la Base Aérea Militar Número 1 (BAM-1) de Santa Lucía, acompañado por el subsecretario de la Defensa Nacional, el general André Georges Foullon Van Lissum, en representación del general Luis Cresencio Sandoval, titular de la SEDENA quien convalece por COVID-19.

Arropado por mandos militares y navales y por su gabinete de seguridad, el presidente aprovechó la conmemoración para exonerar a las fuerzas armadas –en particular al Ejército– de los “errores” cometidos en el pasado, aclarando que a lo largo de su historia han sido más las cosas buenas hechas por los militares que las malas.

“A lo largo de su historia es más lo bueno de esta institución que los errores o sus manchas, muchas de ellas no atribuibles a los mandos militares, sino a los gobiernos civiles que en algunas ocasiones han utilizado indebidamente a las Fuerzas Armadas para reprimir al pueblo”.

Pero ya eso quedó atrás, aseguró: en esta nueva etapa de la Cuarta Transformación debe caracterizarse, entre otras cosas, por la convivencia estrecha y fraterna entre el pueblo uniformado y el pueblo civil, explicó para justificar la nueva dinámica y las relaciones que en gobierno tienen los soldados, pilotos y marinos con la ciudadanía.

AMLO agregó que el Ejército Mexicano “debe continuar siendo un pilar fundamental del Estado mexicano, como lo establece su ley orgánica: seguir cumpliendo con su misión de defender la integridad y la soberanía de la nación; garantizar la seguridad interior; auxiliar a la población civil en caso de necesidades públicas; realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país y, en caso de desastres, prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas”.

Al final de su intervención, el Comandante Supremo aseguró que el Ejército Mexicano también se está renovando y por eso se le han encargado obras y actividades no militares, como la construcción de sucursales del Banco del Bienestar, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y algunos tramos del Tren Maya.

Minutos antes del discurso presidencial, el general Van Lissum habló a nombre del general secretario y también aseguró que el Ejército Mexicano “es factor de estabilidad, seguridad y progreso” para el país, y añadió que en las transformaciones que México ha vivido “han estado presentes ejércitos en cada época”.

Durante la ceremonia por el 108 aniversario del Ejército Mexicano se entregaron ascensos, distinciones, condecoraciones y menciones honoríficas al personal militar por actos destacados que pusieron en peligro sus vidas y por actos que ayudaron a mejorar las misiones y la labor de las fuerzas armadas en favor de la sociedad.
fuente.-Jorge A. Medellin/

"POR POCO y la VACUNAN": LE FALTABA "COSA de NADA" para CUMPLIR los 60 y ELLA "NO FUE VACUNADA,VENGA DESPUES" le DIJERON...



María Guadalupe Rosas cumplió 60 años ayer. Hace unos días intentó vacunarse, pero no se lo permitieron porque técnicamente aún tenía 59. Le pidieron que regresara ayer y lo hizo, pero encontró el módulo cerrado, pues la CDMX anticipó el término de la primera jornada de inmunización.

"Me dijeron que ya se había terminado, pero afuera había un letrero que decía que aplicarían la vacuna hasta hoy (viernes) y no me dieron ninguna explicación de por qué no hay vacunas", contó.

La noche del jueves, la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, anunció que se había llegado a la meta de inmunizar con una primera dosis a 83 mil 37 adultos mayores en tres alcaldías, por lo que los centros de vacunación ya no abrirían. Ayer, la Secretaria de Salud, Oliva López, confirmó que aún no hay fecha para reanudar.

"Sabemos que vienen varios cargamentos de distinto biológico, todavía no tenemos la información de cuál eventualmente y cuánto sería para Ciudad", dijo.

María Guadalupe es vecina de Lomas Quebradas, en Magdalena Contreras, y acudió a dos módulos antes de llegar a la Unidad de Atención Familiar del IMSS 22, donde le confirmaron que tendría que esperar hasta nuevas campañas. Que le llamarían.

"Siento frustración. Cómo es posible que nos citen para que nos digan que no hay nada, que ya se hayan acabado. Mi hija ya tuvo la enfermedad y ya se está recuperando, mi yerno estuvo intubado, casi toda la familia se enfermó. Estoy muy angustiada, realmente", contó.

No fue la única que no supo del aviso de Sheinbaum. Solos o acompañados, llegaban a la clínica, se enteraban con sorpresa y se marchaban con molestia y frustración.

Como Saturnina Rangel, quien reprochó el cierre anticipado, pero se reprochó más... ¡su desidia! A sus 72 años -asmática-, vive de vender tejidos y la Clínica 22 es uno de los lugares donde los ofrece. Al inicio no creía en la utilidad de vacunarse, pero le sorprendía que tanta gente hiciera filas.

"Entonces dije que tantas personas no podían estar equivocadas y me decidí, pero ya no hay... y estoy preocupada. ¿Cuándo me la podré poner?", se preguntaba.

"DON CHENTE FERNANDEZ el "CHARRO de HUENTITAN" la VIOLO CUANDO TENIA 17 AÑOS y lo CONOCIO en "SIEMPRE en DOMINGO": DICE CANTANTE...y va por la vía legal.



Los testimonios de las tres jóvenes que evidenciaron a Vicente Fernández tocándolas presuntamente en forma indebida alentaron a Lupita Castro a revelar que fue violada por "El Charro de Huentitán".

Según la cantante, tras un largo periodo de sanación con ayuda de terapias psicológicas, desde hace unos meses tenía la intención de denunciarlo en público, ya que nunca pudo encarar al intérprete tapatío, aunque lo intentó en alguna ocasión.

"Dice su hijo Vicente Jr. que si lo que digo es cierto, por qué no denuncio a la autoridad. Él no sabe lo que me ha costado hablar y el miedo que tengo porque sé que ellos son muy poderosos. Además, Vicente ya sabe y está callando y el que calla, otorga".

"Me critican porque estoy hablando hasta ahora, pero las personas que sufrimos cosas como estas llevamos un proceso y nunca es tarde para confrontar, denunciar o decirlo, y menos si es parte del proceso de sanación. Hace unos 12 años intenté confrontar a Vicente, lo busqué en uno de sus shows en Los Ángeles, pero no se dio", relató Castro vía telefónica desde California, donde radica.

"Hace unos meses acudí a un medio de comunicación de Estados Unidos para hablar de esto. Me dijeron que antes de publicar la nota tenían que avisarle a Vicente por si él quería hablar, pero nunca pasó nada. Después salieron estas jóvenes denunciándolo (sic) en TikTok, y me vi orillada a denunciar públicamente en esa misma plataforma".

Castro reveló recientemente que fue violada hace poco más de 40 años por Vicente Fernández, a quien conoció durante una posada del programa musical Siempre en Domingo, que conducía Raúl Velasco.

Según la denunciante, la agresión sexual se dio en San Luis Potosí. Ella tenía apenas 17 años, pero ya trabajaba con Chente como invitada a abrir sus conciertos.

"Después de conocerlo en Siempre en Domingo me buscó su gente para ofrecerme trabajar con él. Le tenía que abrir los shows. Hablé con mis papás y aceptaron con la condición de que siempre me acompañaran ellos o mi hermana.

"El día que él me hizo eso no pudo ir nadie de mi familia, pero le tenían confianza, era bueno, y ya tenía yo como ocho meses trabajando con él. Me invitó a comer, estábamos en su cuarto, habíamos platicado que eso no iba a pasar, pero empezó el forcejeo. Yo le dije 'no', y lo hizo", recordó.

La artista aseguró que Fernández la amenazó para que no contara nada. Al cabo de cuatro meses, ella habló con sus padres para decirles que no deseaba seguir acompañando a Chente de gira, aunque no les aclaró el motivo.

"Me sentía mal. Tenía miedo de la reacción de mis papás si se enteraban. No supe qué hacer. Yo le decía a Vicente que les iba a contar y él decía que mis papás se iban a decepcionar de mí. Me hacía sentir como si yo ya no valiera y como si yo tuviera la culpa.

"Antes y aun después de eso me hablaba bonito, me contaba cosas de su familia, me decía que me quería, que su esposa y yo éramos sus amores. Nunca acepté nada con él y nunca pensé que fuera a hacer lo que me hizo".

Aseveró que su familia se enteró del abuso sexual que sufrió por parte del intérprete de "Estos Celos" poco antes de que ella decidiera hacerlo público.

Mencionó también que evalúa la posibilidad de denunciarlo por la vía legal, aunque no sabe si su caso procedería.

Hace apenas unos días, Fernández fue evidenciado tocando el pecho de algunas seguidoras al momento de posar para las fotografías que le pedían.

Por su parte, el ídolo musical se defendió en una entrevista realizada por su ex nuera Mara Patricia Castañeda, publicada el 25 de enero, donde calificó esas situaciones como un "accidente".

fuente.-

LA "MASACRE del GOPES en CAMARGO": EL "SUEÑO AMERICANO" de MIGRANTES MURIO a MANOS de la POLICIA de CABEZA de VACA en TAMAULIPAS...todos tienen rostro, nombre y apellido.



Lo invirtieron y arriesgaron todo en la búsqueda de una vida más digna: viajar a Estados Unidos sin papeles para trabajar. Pero acabaron asesinados a tiros y calcinados en el norte de México, un territorio donde a los migrantes les aguardan los cárteles y un sistema corrupto que se beneficia de ellos. Así fue cómo el sueño de un grupo de 15 guatemaltecos se convirtió en pesadilla. EL PAÍS reconstruye su historia.

Las malas noticias llegaron a la aldea Tuilelén, en las escarpadas montañas de San Marcos, Guatemala, antes del mediodía. “Don Ricardo: nuestros hijos están muertos, quemados, sin rastro y sin nada”. Fue una llamada de padre a padre, pero también de coyote a cliente: desde algún punto en la frontera entre México y Estados Unidos, el guía al que Ricardo García Pérez le había confiado a su primera hija, le confesaba que de aquella joven de 20 años que siempre hacía bromas y había recorrido Centroamérica vendiendo productos chinos para ayudar a su familia, solo quedaban cenizas. El propio hijo del pollero, que iba en el mismo grupo, también estaba entre los fallecidos.


Era sábado, 23 de enero. En las noticias se empezó a hablar del hallazgo de 19 cuerpos quemados en un camino rural en el límite entre Tamaulipas y Nuevo León, un territorio del noreste de México que en la última década se ha convertido en un cementerio de migrantes. Que entre las víctimas había guatemaltecos era entonces solo un rumor. Pero para padres como Ricardo García Pérez, que hacía menos de dos semanas habían acompañado a sus hijos desde sus comunidades remotas a la casa del coyote en el municipio de Comitancillo, la falta de señales del grupo durante días y esa llamada eran suficientes. Estaban seguros de que las personas que iban en aquellas camionetas blancas carbonizadas, cuyas fotos ya circulaban en las redes sociales, eran ellos. Y de que con la masacre se esfumaba también la apuesta por la que habían invertido lo poco que tenían y por la que algunos incluso habían empeñado sus terrenos.

“Mi hija no fue asesinada por ladrona o delincuente, ni traficando drogas. Mi hija fue asesinada por luchadora”, dice ahora don Ricardo en una de las pendientes del cementerio de la aldea Tuilelén, mientras construye la tumba de Santa Cristina García con la ayuda de varios familiares. Pese al golpe de haber perdido a la segunda de sus once hijos hace menos de un mes, el hombre —cuerpo menudo, pelo negro brillante, piel quemada por el trabajo en el campo— no ha perdido la sonrisa ni la calma. “Tengo que acoplarme al ejemplo de ella. Era amable, cariñosa, sonriente”, explica. Cuando las autoridades mexicanas devuelvan sus restos a este municipio del occidente de Guatemala, la joven descansará en uno de los panteones coloridos, entre las tumbas de otros dos migrantes que también perdieron la vida en la masacre de Tamaulipas: su vecino Iván Gudiel, de 22 años, y Roliberto Miranda, un docente de informática de 24 años que tenía dos hijos y un tercero en camino.


Ricardo Pérez, el padre de Santa Cristina, descansa en el cementerio de la aldea Tuilelén, donde prepara la tumba en la que enterrará a su hija cuando el cuerpo sea repatriado de México.

Hasta su vivienda del caserío Peñaflor, cada día llegan parientes y amigos a acompañar a su madre, doña Olga (a la izquierda de la imagen).

Las viviendas de la mayoría de los migrantes que fueron víctimas de la masacre en Comitancillo son de adobe, tienen suelo de tierra y constan de dos edificaciones: una habitación donde duermen las familias, generalmente muy numerosas, y una cocina.

La noticia del asesinato de los migrantes ha generado una ola de solidaridad. Gracias a las donaciones recibidas, los padres de Santa Cristina han podido condonar la deuda que contrajeron para pagar al coyote. Además, un médico se ha ofrecido para operar gratuitamente a su hermana pequeña.

Para pagar el viaje de su hija a Florida, donde la esperaba una amiga de la familia, don Ricardo y su esposa Olga habían pedido un préstamo que avalaron con las escrituras de su casa, una vivienda de paredes de adobe, techo de lámina y suelo de tierra en lo alto de una loma. También entregaron el título de las cuatro cuerdas de terreno que la rodea —el equivalente a dos campos de fútbol— donde cultivan el maíz con el que se alimenta la familia.

Con los 25.000 quetzales que reunieron (unos 3.200 dólares, 2.650 euros), la pareja pudo pagar un adelanto al coyote y comprarle ropa, zapatos y un celular nuevo a Santa Cristina para el camino. El dinero que le entregaron al guía no era ni una cuarta parte de los 110.000 quetzales que pedía por el trayecto (más de 14.000 dólares). Pero creían que, una vez que su hija llegara a Estados Unidos, podría pagar las deudas, tal como han hecho durante décadas los migrantes que han salido de su comunidad rumbo al norte.

El 12 de enero, cuando se despidió de su madre y sus diez hermanos, la joven estaba tranquila. Sonreía. Durante meses, perseverante como era, había insistido a sus padres para que le apoyaran económicamente con aquel viaje. Antes de abandonar la habitación con cuatro camas en la que duerme toda la familia, Santa Cristina dijo que no quería lágrimas y prometió que, nada más llegase a Estados Unidos, las cosas iban a cambiar para todos. Su plan era trabajar de día para pagar la deuda, y de noche para operar el labio leporino de la menor de sus hermanas —Ángela, de un año y cuatro meses—; y para intervenir a su padre, que sufre de problemas en los ojos. Además, quería que su familia accediera a una casa mejor.

Su padre la acompañó hasta el centro de Comitancillo, donde iba a comenzar el viaje. “Yo no me voy a morir. A trabajar voy”, le tranquilizó cuando se despidieron. “Sus últimas palabras fueron: ‘Si la Santa llega a Estados Unidos, tu vida va a cambiar’”, recuerda don Ricardo. Ya en la casa del coyote, Santa Cristina se reunió con el resto del grupo que puso rumbo a México al día siguiente. Entre ellos estaban su primo Marco Antulio, un adolescente de 16 años que era el mayor de nueve hermanos, y su vecino Iván Gudiel, de 22 años, recién casado y con un hijo de ocho meses, que soñaba con poder mandar dinero a su madre para que se tratara la diabetes.

En el grupo también estaba Marvin Tomás, conocido como El Zurdo, un prometedor lateral izquierdo del equipo local Juventud Comiteca, de la tercera división guatemalteca. A sus 22 años estudiaba en la universidad los fines de semana y era el pilar económico de su familia. Él también quería construirles una vivienda mejor y lograr que su madre, que había quedado viuda poco antes de que él naciera, pudiera operarse de la hernia que sufre desde hace más de diez años. Pero con los jornales de 50 quetzales diarios (menos de 6,5 dólares) por trabajar en el campo o con lo que ganaba en empleos temporales como albañil solo le alcanzaba para vivir al día.

Como ellos, la mayoría de los que se sumaron al viaje tenían menos de 25 años —algunos incluso eran menores de edad—, provenían de familias numerosas y huían de la falta de oportunidades de Comitancillo, un municipio (de unos 60.000 habitantes y al que pertenece Tuilelén) donde casi un 90% de la población vive en condiciones de pobreza y más del 26% en pobreza extrema. Cerca del 20% de sus habitantes han emigrado a Estados Unidos, un país que se convirtió en una especie de salida de emergencia para millones de centroamericanos desde los años ochenta por la violencia e inestabilidad política y económica de la región. En la actualidad, se estima que hay más de 3,5 millones de ciudadanos de ese origen en territorio estadounidense.

El origen de los migrantes que fueron asesinados en Tamaulipas no era distinto al de miles de guatemaltecos que emprenden el mismo trayecto cada año. Si no hubieran sido víctimas de una masacre, sus muertes habrían pasado desapercibidas a los ojos del mundo, como suele suceder con sus vidas. A muchas de las remotas aldeas y caseríos de donde salieron los migrantes, cuyos nombres se le escapan incluso al ojo omnipresente de Google, solo se puede acceder en vehículos todoterreno o caminando durante horas por sendas polvorientas y empinadas en la montaña. Allí, la mayoría de familias sobrevive con lo poco que producen —principalmente papa, maíz y frijol—, con la cría de gallinas y pavos, pastoreando vacas y ovejas, o con lo que ganan trabajando en el campo o la construcción.

Las señales de existencia del Estado guatemalteco son pocas, al contrario de lo que sucede con las remesas. Entre las casas tradicionales de adobe se pueden distinguir las viviendas de block y cemento construidas con el dinero enviado por los migrantes. “Las personas que están en EE UU han construido casas, han comprado un carro. No es gente rica, pero ya pueden sacar la familia adelante”, asegura Olga Pérez sentada en la misma habitación en la que despidió a Santa Cristina, donde ahora hay un altar con fotos, flores y veladoras. Sus hijos menores, que no van a la escuela desde que comenzó la pandemia, juegan a su alrededor.

Para su hija y el grupo de migrantes que salieron de Comitancillo, irse era la única apuesta posible para un futuro mejor; una apuesta que fue truncada a unos 60 kilómetros de Estados Unidos. Desde que dejaron su municipio hasta que fueron asesinados en el norte de México, pasaron diez días en los que se comunicaron varias veces con sus familias en Guatemala y con aquellos que los iban a recibir del otro lado de la frontera. Al día siguiente de salir, algunos llamaron desde Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas. Días más tarde, les hablaron desde Puebla. Entonces, Santa Cristina le contó a su madre y a un familiar en Lynn (Massachusetts) que les habían asaltado y que les quitaron los teléfonos móviles y casi todo el dinero. Pero ella estaba contenta porque en el viaje se había hecho amiga de las otras muchachas del grupo, con las que podía tener habitación separada de los hombres allí donde paraban.

“En la última llamada que me hizo me dijo: ‘Yo sí estoy viviendo pura vida. El coyote que nos trajo nos está manteniendo bien´. Luego me mostró con la cámara una tele que tenía, un baño privado, la ducha y la comida, y me dijo: ‘Hoy sí estoy feliz”, recuerda Óscar, de 21 años, hermano mayor de Santa Cristina. Después de aquella conversación, algunos migrantes se comunicaron una vez más con sus familias desde San Luis Potosí. Entonces les dijeron que ya les faltaba poco para cruzar la frontera y que les llamarían en cuanto pudieran. Nunca volvieron a comunicarse.

Tamaulipas, cementerio de migrantes

La frontera entre Nuevo León y Tamaulipas es un mosaico de granjas familiares, campos de sorgo, pozos de petróleo y mezquitales. Y entre ellos, las hormigas: cientos de camionetas y tráileres que cubren la ruta Monterrey-Reynosa-Nuevo Laredo y que disfrazan una de las actividades más lucrativas de la frontera, el paso de migrantes.

El rastro del grupo en el que iba Santa Cristina se perdió en San Luis Potosí, 600 kilómetros al sur de Monterrey. Sus cuerpos aparecieron en un camino aislado del ejido Santa Anita, en Camargo, 200 kilómetros al noreste de Monterrey, ya en territorio tamaulipeco. Los encontraron baleados y carbonizados, abandonados en medio de la nada, tres días después de que una mujer denunciara la desaparición de su marido.


Mensajes del “Cartel del Noroeste” sobre el asfalto del camino que conduce al ejido de Santa Anita, en la frontera de los Estados de Nuevo león y Tamaulipas.

Desde hace más de una década, Tamaulipas es uno de los pasos más peligrosos para los migrantes. En 2010, un grupo criminal asesinó a 72 centroamericanos y sudamericanos en San Fernando, junto a la costa del golfo de México. Al año siguiente, las autoridades hallaron casi 200 cuerpos en fosas clandestinas en el municipio. La mayoría eran de migrantes. En 2012 dejaron los cuerpos desmembrados de 49 personas, entre ellos migrantes, en Cadereyta, cerca de Monterrey, en la salida de la ruta hacia Reynosa.

El Gobierno denunció entonces que Los Zetas estaban detrás de las masacres. En el caso de los 72 migrantes de San Fernando, un detenido, supuesto integrante de Los Zetas, declaró que los habían matado para evitar que los reclutara el Cártel del Golfo, sus rivales en la frontera. Dijo que les habían dado la opción de unirse a su grupo y que la mayoría se negó. Y que por eso los habían asesinado.

Nunca estuvieron claros los motivos, ni en el caso San Fernando ni en el de Cadereyta. Pero siempre existió la sospecha de que los criminales habían contado con la complicidad directa o indirecta de las autoridades locales. Una década después, la sospecha se ha convertido en certeza en el caso de Camargo.

A principios de febrero, 11 días después de que hallaran los cuerpos, la Fiscalía de Tamaulipas informó de que al menos 12 policías de un grupo de élite estaban involucrados en la masacre. El fiscal evitó dar detalles sobre el papel de los agentes en la matanza. Pero dijo que estaban acusados de asesinato, abuso de autoridad y falsedad en sus informes. También sugirió que los propios policías habían alterado la escena del crimen. La ausencia de casquillos de bala en la zona llamó la atención de los investigadores desde el principio. ¿Quién se preocuparía de recoger los casquillos después de un baño de sangre así?

Junto a los cuerpos se encontraron dos camionetas, una de ellas una Toyota Sequoia que se ha convertido en otro de los puntos polémicos del caso. En diciembre, el Instituto Nacional de Migración (INM) había interceptado ese mismo vehículo durante el rescate de decenas de migrantes en una casa del área metropolitana de Monterrey. El hecho de que las redes de trata fueran capaces de recuperar una camioneta capturada en un operativo desató sospechas sobre corrupción en el instituto y, simultáneamente, sobre su nivel de impunidad.

El detalle de la camioneta y el avance en la identificación de los cadáveres reveló que el grupo de Comitancillo viajó en ese último tramo con al menos dos guías locales. Uno era el dueño de la Toyota. Esta información, junto con la que difundió la fiscalía, ha alimentado la hipótesis de que los policías habrían confundido a los guías y a los migrantes con un grupo delictivo y los atacaron a balazos. Luego, al descubrir su error, habrían recogido los casquillos y prendido fuego a los vehículos en los que viajaban.

Aunque las autoridades en México no han informado sobre la ruta que pudo tomar el grupo de migrantes, la camioneta y la ubicación de los cadáveres indican que en algún momento pasaron por Monterrey. Fuentes del Gobierno de Tamaulipas dijeron a EL PAÍS que lo más lógico es que de aquella ciudad hayan tomado “rumbo a General Bravo y Doctor Coss y luego ya agarraron las brechas”. “Las brechas” es un concepto preciso y también una metáfora en esta zona: carreteras solitarias, muchas veces de tierra, que forman parte de un circuito invisible. Rutas silenciosas que los lugareños evitan.

Un martes a principios de febrero, en el único puesto de comida de la plaza de Doctor Coss —un pueblo de 500 casas donde el secretario de Seguridad fue asesinado a balazos en noviembre—, la vendedora de tacos explica que mucha gente de allí se va a vivir a Texas “por la inseguridad”. De paso por la plaza, un trabajador del municipio le pone fecha al fenómeno de la violencia: “Aquí desde 2009 está todo peligroso por la guerra que tienen ellos”. También dice que él no vio a los migrantes de Camargo, pero que si los hubiese visto no lo diría. Y que sí, que probablemente pasaron por allí.

“Ellos”, al igual que brechas, es un concepto tan preciso como ambiguo: es el crimen organizado, el narco, el Cartel del Noreste —escisión de Los Zetas—, el Cartel del Golfo. La mafia. Grupos delictivos que usan estos caminos para traficar armas, drogas, personas, “o todo lo que uno pueda imaginar”, detalla el funcionario del Gobierno de Tamaulipas.

Los vecinos de Doctor Coss explican que una de las rutas más usadas de allí hacia Camargo es la que pasa por Ejido La Canela, la única asfaltada hasta la frontera con Estados Unidos además de la carretera federal y la autopista. Cuanto más se avanza por aquella ruta, las pintadas a favor y en contra del Cartel del Noreste y el Cártel del Golfo se apoderan con mayor empeño de las señales de tráfico, las vallas publicitarias, las paredes de casas y hasta el mismo asfalto. Cerca de La Canela, una garita de seguridad abandonada, un vehículo oxidado y zetas blancas pintadas en el suelo saludan a los conductores. En esta misma zona, informó el Ejército unos días después, cinco pistoleros murieron en un enfrentamiento. Los militares dijeron que, durante un recorrido en helicóptero, divisaron unas lonas en mitad del campo: un narcocampamento. Los pistoleros, según esta versión, atacaron la aeronave con un fusil calibre 50, pero ellos respondieron y mataron a cinco.

En los albergues de Monterrey y Reynosa, la masacre de Camargo ha impactado a los migrantes, aunque no hasta el punto de pensar en volver. En Casa Indi, cerca del centro de Monterrey, el encargado de recibir a los que llegan, Marcos Antonio Castro Zelaya, de 43 años, busca infructuosamente los nombres de los migrantes de Comitancillo en su libro de registro. Pero no aparecen allí.

Zelaya, así le llaman en el albergue, es guatemalteco y ha tratado de entender qué ocurrir con sus compatriotas. Habla de su propio paso por Camargo años atrás y detalla el complejo abanico de acuerdos y pagos entre los coyotes y las mafias locales, que aquí llaman claves, para sortear problemas en la ruta. Y luego cuenta las peripecias de un grupo de hondureños para ilustrar los peligros de la frontera. “Un día se apareció un muchacho aquí y empezó a decirles que podía cruzarles por Ciudad Acuña [en Coahuila] por 500 pesos cada uno, unos 27 dólares. Yo les dije: ‘Tengan cuidado, porque a veces ellos les llevan con los malitos para que los extorsionen”. Los migrantes accedieron, pero el coyote no les llevó a Acuña, sino a Nuevo Laredo. Uno del grupo se dio cuenta y se escaparon al monte. “La vida del migrante es muy fea”, concluye Zelaya.

En Reynosa, la masacre asusta a cientos de migrantes que aguardan a que se afloje el nudo fronterizo de la era Trump, pero no tanto como para desandar un camino de mil kilómetros. En el albergue Senda de Vida, Miriam Morales, de 29 años, cuenta que vive allí desde hace dos meses con su hija de siete años. Dice que salió con su guía desde Chiquimula, en Guatemala, pero que luego en México cambió cuatro veces de coyote. Pasó por San Cristóbal, en Chiapas, Puebla y San Luis Potosí. En ese punto del camino, cuenta, la metieron en un tráiler “con otras cien personas” y la llevaron a Ciudad Miguel Alemán, al oeste de Camargo, en la frontera. Estuvieron en un hotel tres días y cuando por fin salieron y cruzaron el río Bravo, la Patrulla Fronteriza no tardó dos minutos en agarrarlas. “Nos estaban esperando”.

Morales sabe de los migrantes de Camargo por Facebook. “Da lástima verlo”, dice, “yo no sabía que les hacían eso a las personas”. De cualquier modo, el espanto no es suficiente para hacer tambalear una de las pocas certezas que tiene: no va a volver a Guatemala. Su apuesta, como la del resto, es a todo o nada.

Las dos vidas arrebatadas de Édgar López

El día de la masacre de Tamaulipas, Édgar López y López estaba de cumpleaños. Ese 22 de enero cumplía 50. Al contrario que el resto de los migrantes, él no iba en busca del sueño americano; regresaba a Estados Unidos para recuperar su vida, la que le arrebataron el 8 de agosto de 2019 cuando fue detenido en la mayor redada en una década en ese país, que terminó con casi 700 arrestos. Aquel día, agentes de la policía de inmigración (ICE, por su sigla en inglés) irrumpieron en varias plantas procesadoras de pollo en Misisipi. En una de ellas trabajaba Édgar. Fue detenido y acusado de usar una identidad falsa. Tras pasar casi un año en centros de detención, en julio de 2020 fue deportado a Guatemala, un país que no pisaba desde hacía más de 22 años.




En Misisipi no solo dejó su trabajo, sino a su esposa; a sus tres hijos de 23, 22 y 11 años; a un nieto al que quería con devoción —Miguel, de 4 años, quien llamaba papá a Edgar— y a otro de seis meses al que nunca conocerá. También dejó su parroquia, la de Santa Ana, donde participaba asiduamente como líder comunitario. “Llamaba todos los días. Quería venir porque aquí está la familia, aquí están los nietos”, dice su viuda, Sonia Cardona, por teléfono desde Carthage.

En esa ciudad del sur estadounidense queda la mitad de la vida de Édgar López. La otra, la que se cuenta en lengua mam, está en la aldea Chicajalaj de Comitancillo. La casa donde vivió los seis meses desde que fue deportado hasta que intentó llegar de nuevo a Estados Unidos luce un lazo negro. Sus cuatro hermanas se turnan ahora para acompañar a su padre, don Marcelino, un anciano encorvado de 94 años que ya no oye y que da vueltas con la mirada perdida por el patio de la vivienda.

“Estaba desesperado por volver, pero no nos avisó de que se iba”, asegura su cuñado Margarito Orozco. Antes de migrar por primera vez, a finales de los años 90, ambos trabajaban como comerciantes en Ciudad de Guatemala. Según su viuda, López ya había sido deportado una vez de EE UU, en 1997, pero regresó y eso dificultó que sus abogados pudieran sacarle del centro de detención tras la redada de 2019, pese a que tenía una vida asentada y ejemplar en ese país.

En Chicajalaj no saben mucho de su vida en Misisipi. Dicen que llamaba de vez en cuando y enviaba dinero para medicinas cuando enfermaba su papá. Un día se enteraron de que lo habían detenido en una redada y un año después lo recibieron de regreso en Comitancillo, donde se dedicó a trabajar los cultivos de maíz y frijol de la familia. En los días de descanso, cuando se reunía con sus hermanas y sobrinos, les contaba que echaba de menos Estados Unidos. “Decía que él estaba muy feliz allá, con su familia, y que estaba muy triste por sus nietos, por sus hijos. Me enseñaba las fotos de ellos en su celular”, afirma su sobrina política Berta Lisa López. Ese fue el motivo por el que Edgar no aguantó más y recurrió al coyote local para regresar.

Las políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump habían despojado de toda esperanza a migrantes como él, aunque hubieran llevado una vida intachable y fueran trabajadores de primera línea. Desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden propuso una reforma migratoria que establece que los trabajadores esenciales, como los de la planta procesadora de pollos que empleaba a Édgar, sean legalizados de forma prioritaria. Pero la promesa llegaba demasiado tarde para él. Dos días después de la investidura de Biden, Édgar encontró la muerte en Tamaulipas.

Desde aquel día, y hasta que identificaron su cuerpo, Sonia Cardona recibió llamadas de extorsionadores desde México que trataban de sacar provecho a la tragedia y le pedían dinero a cambio de entregarle a su esposo.

Marvin Tomás, de 22 años, migró a EE UU para poder operar a su madre, Ángela López, de una hernia que padece desde hace más de una década. La mujer se quedó viuda poco antes de que él naciera.


La madre de Marvin espera junto a los familiares de otras víctimas de la tragedia la entrega de donativos enviados en el parque central de Comitancillo.

En las redes de apoyo a las familias afectadas por la tragedia, los migrantes guatemaltecos en EE UU están teniendo un rol fundamental. Se estima que un 20% de la población de Comitancillo, en el departamento de San Marcos, ha migrado a ese país. Las remesas son fundamentales para la economía local.

La familia de Marvin Tomás ha levantado un altar en su honor en el rincón de la habitación en el que el futbolista dormía en un colchón sobre el suelo de tierra. Su primo y compañero de equipo Raúl Florencio lo recuerda como un joven que “pese a no tener casi nada, caminaba por la vida como si lo tuviese todo”.

Un día después de recibir la llamada del coyote, en Guatemala, los familiares de los migrantes que habían salido de Comitancillo viajaron a la capital para hacerse las pruebas de ADN que facilitaran la identificación de los restos calcinados. Ellos nunca tuvieron dudas de que sus seres queridos estaban entre los muertos, pero el camino para la confirmación oficial y la repatriación de los cuerpos ha sido largo y doloroso, y aún no ha terminado.

Para transitar aquella espera, en sus casas levantaron altares y pusieron lazos para recordar a los muertos: de color negro donde vivían los adultos; blancos para los menores. Con el paso de los días se ha confirmado oficialmente la identidad de 14 víctimas originarias de Guatemala (se calcula que son 15, y el resto posiblemente mexicanas) y México anunció la detención de policías involucrados en la masacre de Tamaulipas. Para sus familiares eso no cambia nada. El único consuelo que les queda ahora es recibir los restos para cerrar el duelo. “Yo solo le pido a Dios que mi hija pueda venir aquí a su tierra a ser sepultada”, se lamenta Olga, la madre de Santa Cristina. “Que me traigan los restos porque me duele. Ella está sufriendo todavía”, dice.

Velar los restos de su hijo es también lo único que espera Ángela López, la madre de Marvin Tomás, el jugador del Juventud Comiteca. “Solo estamos esperando a que me traigan el cuerpo. El cementerio está cerca”, dice la mujer, sentada al lado del altar que le ha levantado en el lugar exacto donde su hijo dormía, en una colchoneta sobre el suelo de tierra. Cuando repatríen sus restos, El Zurdo será enterrado junto a la aldea Las Flores, donde vivía con su madre y tres de sus cinco hermanas, y a pocos metros del estadio municipal, donde soñaba con triunfar como futbolista.

fuente.-Lorena Arroyo/Pablo Ferri/Diario Español

"CREE que ESTAMOS en CHINA": EL SENADOR MONREAL PROPONE al IFT el USO de "ALGORITMOS y TECNOLOGIAS AUTOMATIZADAS" para SUSPENDER CUENTAS o ELIMINAR CONTENIDOS...sigue terco el burro al trigo.



El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) podrá utilizar algoritmos o tecnologías automatizadas para suspender cuentas o eliminar contenidos en redes sociales, y deberá contar con un área especializada en derechos humanos y libertad de expresión, detalló el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal (Morena).

Durante la inauguración del Foro de Discusión de la Iniciativa de Ley de Regulación de las Redes Sociales, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y la cámara alta, el legislador adelantó que buscará que las propietarias de redes sociales estén obligadas a acatar resoluciones del IFT, instancia que podrá dictaminar esos fallos a través de un procedimiento abreviado.

También dijo que su iniciativa plantea dar al IFT un número específico de días naturales para emitir lineamientos y sanciones como órgano autónomo.

“Los propietarios de redes tienen que acatar las decisiones en el caso de suspensión o cancelación de cuentas y eliminación de contenidos. Se establece un procedimiento abreviado, por el cual un órgano autónomo, en este caso el IFT, atenderá las quejas presentadas por las personas usuarias, y contra esta resolución procederá el juicio de amparo”, dijo.

En la iniciativa, que no ha sido presentada formalmente, se darán a conocer los mecanismos para que el IFT expida y reciba impugnaciones de usuarios para la suspensión o cancelación de cuentas, así como eliminación de contenidos.

“Las autoridades podrán utilizar algoritmos o tecnologías automatizadas para el efecto de suspender cuentas o eliminar contenidos para el supuesto de cancelación definitiva de cuentas o perfiles, el autorizado deberá contar con un área de especialistas de derechos humanos y libertad de expresión”, plantea la propuesta.

Destacó que México es uno de los países de habla hispana que mayor uso hace de las redes sociales, puesto que de sus 126 millones de habitantes, 67% son usuarios activos, es decir casi 88 millones de personas.

La plataforma con más usuarios es YouTube, donde interactúan 86 millones de personas, mientras Facebook ocupa el segundo puesto, con 84.9 millones. Instagram cuenta con 29.5 millones y LinkedIn 13.1; en Twitter hay 9.4 millones de cuentas de mexicanos.

Señaló que a pesar de que las redes sociales tienen herramientas para denunciar contenidos y suspender publicaciones o cuentas que promuevan expresiones de odio, mensajes discriminatorios o racistas, acoso e incluso delitos como pornografía infantil o trata de personas; esos mecanismos no se encuentran regulados ni están construidos bajo esquemas de salvaguarda de la libertad de expresión y del derecho a la información de los usuarios.

Durante el foro virtual, especialistas acusaron que la iniciativa de Monreal “no es amigable” con internet, pues es falso que no estén reguladas la red mundial ni las plataformas, y con la propuesta de reforma se condiciona el ejercicio de la libertad de expresión.

fuente.-

LA "LEY del PLOMO" GOBIERNA GUADALAJARA,TIERRA del MARIACHI,el TEQUILA y SEDE NACIONAL del CARTEL de JALISCO de "DON MENCHO"...y donde las bolsas negras escasean.



Sus manos eran grises y enormes la mañana que lo encontraron. Estaban amarradas a la espalda por una cuerda y la mitad de su cuerpo tapado por una bolsa de basura. Al descubierto quedaba su ropa interior y unos pantalones, casi del mismo color que sus puños, arrastrados hasta las rodillas. Del muerto nadie sabía nada más. No era el único de este miércoles. Diez minutos después, en la otra punta de una de las capitales más importantes del país, encontraban así a otros dos. 

La muerte y la barbarie se descubren desde temprano en cunetas y arcenes, en caminos de tierra y a veces, en plena acera. Unos crímenes diarios, anónimos e impunes que sacuden con saña desde la periferia hasta las zonas exclusivas de Guadalajara, sede cultural y turística de México.

A unos tres kilómetros de donde se localizó el primer cuerpo, un grupo de hombres vestidos con polos blancos y azul celeste platicaba alrededor de un hoyo de golf en el lujoso residencial Las Cañadas, en Zapopan, dentro del área metropolitana de la capital. Un golden retriever impoluto corría airoso escapando de la señora de la limpieza de una de las enormes casonas construidas frente al campo de césped recién cortado. Albercas, parques y hasta un centro comercial, para que ninguno de sus pobladores salga si no lo desea de este complejo. Si lo hacen, corren el riesgo de encontrar una bolsa de basura con un cadáver torturado, cuyos verdugos ni siquiera se tomaron la molestia de esconder.

Guadalajara, como la mayor parte del país, convive desde hace años con estas dos realidades. Durante mucho tiempo fue así, confiando en que la muerte se quedara en los barrios pobres, que no alcance las banquetas bien asfaltadas donde miles de tapatíos circulan, mientras a solo unos minutos en coche hay una guerra y bajo el suelo hay enterrados miles de desaparecidos. Que los balazos no alcancen a las suburban.

Se trata de la tercera ciudad más importante del país, con cinco millones de habitantes en su zona conurbada, después de Ciudad de México y Monterrey (Nuevo León). Es la sede de la feria del libro en español más importante del mundo —la Feria Internacional del Libro de Guadalajara—, núcleo urbano principal para los Estados del centro y noroeste del país. Y durante mucho tiempo se impulsó desde el Gobierno una prometedora campaña para atraer a las empresas de tecnología más relevantes del mundo: el Silicon Valley mexicano, lo llamaban.

Además de ser la cuna del mariachi y el tequila, es también la tierra del cartel más poderoso de México, el de Jalisco Nueva Generación. Cuyo líder, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, se ha convertido en uno de los más buscados por la DEA. Desde este punto del país ha extendido sus tentáculos para hacerse con el control del crimen organizado en México. Y aquí también tiene abierta su propia guerra, contra una escisión suya, financiada ahora por el Cartel de Sinaloa, llamado el de Nueva Plaza, que mantiene sitiados a plomazos a la mayoría de municipios que rodean la capital: descuartizados, embolsados y torturados aparecen cada día desde temprano en estas zonas.

De vez en cuando, la guerra que soportan los marginados revienta las frágiles costuras territoriales y alcanza al corazón financiero y político de la capital. Hace solo una semana, una de las escenas de terror que uno observa como una exageración en las películas de Hollywood o de los peores años de la batalla contra el narcotráfico, tocó a la puerta de uno de los centros de ocio de los más ricos de la ciudad.

En la entrada de un restaurante en Andares (Zapopan), un comando armado, que se movía con la sincronía de un batallón militar, irrumpía a punta de balazos de fusiles de asalto en uno de sus restaurantes más tradicionales. Mientras un grupo entraba al local para presuntamente llevarse a un hombre, otros disparaban desde fuera, como si el restaurante fuera un objetivo militar más y no un establecimiento familiar que ofrece antojitos mexicanos.

Los hombres dispuestos de chalecos antibalas, se retiraron después de una balacera monumental cargando a un hombre moribundo a la batea de una camioneta pick up. Y huyeron. Depositaron a su compañero herido de muerte en la puerta de una clínica donde falleció antes de que intentaran salvarle la vida. Y durante todo el recorrido, casi 10 kilómetros, plagado de cámaras de vigilancia y presencia policial, nadie les cortó el paso. No hay ni un solo detenido. Una escena de guerra que se saldó con un muerto, dos camareros heridos, un desaparecido —del que la Fiscalía no ha proporcionado ningún detalle— y más de una decena de hombres armados que se fueron de rositas. Hasta la próxima intervención.

El dueño del restaurante baleado, Los Otates, Bernardo Padilla, cuenta desde el local desierto de clientes seis días después cómo les ha afectado un evento como ese: “Esto genera miedo. Qué mala suerte que el tipo a por el que venían estuviera aquí. Por suerte hemos recibido la solidaridad del sector empresarial y hostelero y nos han apoyado en estos días difíciles”. El empresario, asfixiado como muchos otros por los cierres temporales derivados de la crisis sanitaria del coronavirus ahora enfrenta un nuevo reto: “Además ahora tenemos que sumarle la inseguridad, la mala imagen de un hecho que no tuvo nada que ver con nuestro negocio”, se lamenta Padilla, director general de este restaurante familiar que fundó su abuela hace 71 años.

En la zona metropolitana de Guadalajara, que incluye además de la capital de Jalisco a otros ocho municipios —Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque, Tlajomulco, El Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán y Zapotlanejo— se cometieron en 2019 1.553 asesinatos, más de cuatro al día. Y en 2020, en plena pandemia, esta cifra descendió levemente a 1.369, casi 200 muertos menos. El Gobierno estatal, liderado por Enrique Alfaro —acérrimo opositor del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador— celebraba la baja de homicidios ese año dejando de lado un macabro patrón: los cuerpos a menudo no aparecen y, por tanto no se cuentan. A esos dos años hay al menos que sumarle otros 406 cadáveres localizados en fosas clandestinas.

Hace también solo una semana, poco después del tiroteo de Zapopan, fueron encontradas hasta 18 bolsas de basura con restos humanos frente al estadio de fútbol de las Chivas, en el mismo municipio. Hasta ocho días después, los forenses todavía estaban componiendo aquel puzle humano de brazos, cabezas, piernas. Este jueves, las autoridades han confirmado que se trataba de seis víctimas, aunque solo han podido identificar a dos, que contaban con una denuncia por desaparición. Ninguno de ellos figura tampoco en las cifras de la muerte de Guadalajara.

Con menos escaparate que el tiroteo de Zapopan, la familia Flores fue testigo de otra escena de guerra que ha quedado marcada para siempre en las fachadas humildes de sus casas, ahora agujereadas por balazos de alto calibre, en Tlaquepaque. Una semana antes del tiroteo en el restaurante, una camioneta cargada de rifles, granadas y fajos de billetes serpenteaba a gran velocidad el laberinto de calles sin planificar de la colonia Lázaro Cárdenas. Dentro, cuatro hombres dispuestos a morir matando a militares. En sus talones, todos los efectivos posibles de la Guardia Nacional tratando de alcanzarlos.

“Los mañosos no contaban con que esa calle es una cerrada. Y cuando llegaron ahí, ¡pum! Que les caen encima los soldados”, cuenta a este diario Luis Manuel Flores, de 57 años. Flores señala hacia un punto que no está a más de cinco metros del cuarto donde dormía esa noche con su esposa. Desde la ventana que da a su habitación observaba cómo corrían los soldados de la Guardia Nacional —el nuevo cuerpo militar y civil creado por López Obrador— que acababan de cercar a los sicarios justo en la puerta de su casa. En la esquina de una calle de no más de 10 metros de ancho.

Justo ahí, tres de los cuatro integrantes fueron acribillados a balazos de un calibre que dejó irreconocibles sus cuerpos. “Le digo que dispararon de tan cerca, que sus cabezas estaban como abiertas en flor”, cuenta Sagrario Pérez, de 32 años, nuera de Flores, que muestra horrorizada unas fotografías desde su celular. Desde debajo de las camas, tras las puertas cerradas de sus cuartos y con el miedo atravesando su cuerpo, la familia escuchó cómo fue abatido el último de esos hombres.

“Estaba todo tiroteado y se reía, no paraba de reír. Parecía el diablo”, añade Pérez. “¡Me pelan la verga!”, apunta Flores que gritaba ese hombre a los agentes. “No dejaba de disparar, yo creo que tenía en cada mano un fusil. Mientras los soldados cargaban, él no paraba. Como loco”, relata otra vecina, Jessica Guadalupe Rivera, de 26 años. Esa noche del 3 de febrero acabó también acribillado. Y los vecinos tuvieron que barrer los restos de sesos y algunos huesos de las puertas de sus casas.

A Flores le subió el azúcar a 500 y no ve por el ojo izquierdo desde entonces. Sueñan con aquella risa maníaca. Los niños juegan con una escoba a disparar a sus vecinos: “¡Alto! ¡Guardia Nacional!”. Y nadie del Gobierno se ha acercado a esta colonia pobre de la zona metropolitana a atender los destrozos de un enfrentamiento brutal entre el narco y las autoridades. Tampoco la Fiscalía ni el Gobierno federal ha proporcionado información alguna sobre aquel operativo. En este rincón de Guadalajara sus vecinos conviven con una crisis que supera la pandemia, no se observa un solo cubrebocas.

Desde el coche de José Luis Escamilla, reportero de nota policiaca para Notisistema, se escucha la frecuencia de radio de la Policía estatal. Escamilla ha aprendido, como todos los periodistas de sucesos de la capital jalisciense, a descifrar los códigos policiales que alertan del rostro cruel de esta ciudad. 11.54 horas del miércoles 17 de febrero: “57-13 en Gigantes y Doctor Pérez Arce”, un hombre lesionado por arma de fuego. “Un 97”, están pidiendo una ambulancia, está grave. Un 69 es un muerto y un 39-93, es un “objeto sospechoso”. “Siempre son cuerpos embolsados o encobijados”, explica Escamilla.

El reportero cuenta que no es que haya más trabajo ahora que antes, los muertos no se dejan de amontonar desde hace al menos cuatro años, que comenzó la guerra intestina entre los cárteles locales: “Lo que sorprende es que no suceda nada”, apunta. Ahí se encuentra una de las ciudades más importantes del país, ante la impunidad casi absoluta de sus crímenes.

A las 9.46 horas del miércoles 17 de febrero la policía alertaba por radio de un bulto sospechoso. “Masculino. Atado de pies y manos, cubierto con una bolsa de plástico de la cabeza a la cintura”. Ahí estaba, en la carretera a Saltillo, a unos minutos del club de golf. Si los criminales hubieran querido al menos ocultar el cadáver solo tenían que haberlo empujado unos metros hacia un barranco rocoso rumbo a la sierra.

Pero el cuerpo de las manos grises y enormes yacía visible en la cuneta. Solo un día antes y en esa misma curva, fueron encontrados ahí otros dos cuerpos: un hombre torturado y embolsado, y otro que agonizaba con un balazo en el cráneo. Ni siquiera los asesinos tuvieron que pensar en otra ubicación. Cualquier rincón de la zona metropolitana de Guadalajara es segura para ellos.

fuente.-Diario Español/