Luego de que el ex presidente Felipe Calderón celebrara en redes el aniversario de su triunfo electoral de julio de 2006, y al cumplirse 20 años de aquel resultado, vale la pena rememorar también las declaraciones “psicodélicas” de Lucia Trasviña, senadora de Morena.En aquella ocasión, de febrero de 2020, la legisladora, exhibida tambien en modo de gatillera, lanzó un alud de “burradas” en forma de cifras imprecisas y llegó incluso a hablar mal del Ejército, al que terminó burlando al posar armada y sin castigo, como lo enmarca el código penal federal.
En aquella intervención ,publicada por Ciro Gómez Leyva en Grupo Formula, Lucía Trasviña encadena una serie de cuestionamientos delirantes al cuestionar:
«…bajo qué sustancia psicoactiva actuó Carlos Salinas cuando ordenó el asesinato de Colosio” y “bajo qué sustancia psicoactiva actuó Felipe Calderón cuando sacó al Ejército a las calles con más de doscientos cincuenta mil ejecutados, cincuenta mil desaparecidos y más de cincuenta mil feminicidios”….Senadora de Morena,Lucia Trasviña.
La pieza es un catálogo de aseveraciones sin sustento judicial —no existe ninguna sentencia que establezca que Salinas “ordenó” el homicidio de Colosio— y cifras infladas que contravienen incluso los conteos más duros de homicidio doloso y desaparecidos, incluyendo los reportados por TResearch e INEGI que ella misma podría haber consultado antes de exhibir su garrafal ignorancia.

La imagen de TResearch es un cartucho visual de la guerra en números: una banda horizontal con los rostros de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña y López Obrador, encima de sus respectivos conteos de homicidios por sexenio.
Irreverencia clínica: el diagnóstico
Si tomamos su propia vara, la pregunta se regresa con interés compuesto: ¿bajo qué sustancia psicoactiva estaba la senadora cuando decidió mezclar conspiranoia noventera con un conteo exprés de muertos que ni siquiera cuadra con los registros oficiales?.

Desde un tono clínico, el cuadro recuerda más a un episodio agudo de intoxicación retórica —taquicardia verbal, alucinaciones estadísticas, desinhibición moral y pérdida total de juicio crítico— que a un debate informado sobre seguridad, y eso sin entrar en la disonancia de verla después armada, con pistola fajada, en plena pose de “gatillera”.
La disonancia entre discurso y metálico
Mientras ella habla de “fracaso del Ejército” ,tal vez lo unico que dijo con lucidez ,con cifras que coloca a ojo de buen cubero, la gráfica de homicidios por sexenio muestra otra cosa: que la curva sigue subiendo con Peña y se dispara aún más durante López Obrador, pese a la narrativa de “abrazos, no balazos”.
Si Calderón hubiera actuado “bajo sustancias”, tendríamos que abrir expediente toxicológico para varios gobiernos posteriores que, con otro discurso, terminaron administrando dosis todavía más letales de violencia estructural sin que la senadora se muestre igual de inquisitiva con los números de su propio campo político.
Con información: CIRO GOMEZ LEYVA/

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