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lunes, 15 de junio de 2026

«ENTRE la FIESTA y la FOSA: MADRES BUSCADORAS ROMPEN la POSTAL MUNDIALISTA y EXHIBEN VERDADERO MARCADOR: 135 MIL DESAPARECIDOS»…ellas los buscan como las aguilas,el gobierno como guajolotes, no ajolotes.


Las mujeres buscadoras están haciendo lo que la élite política y futbolera no soporta: romper la postal mundialista de “México mágico” y exhibir el verdadero marcador del país: más de 133 mil personas desaparecidas y contando.

El Mundial que presume México y el que viven ellas

Mientras el gobierno capitalino se gasta más de 23 mil millones de pesos en maquillaje urbano, ajolotes pintados y murales para verse bonito ante la FIFA, las madres pegando fotovolantes tienen que elegir entre comprar comida o pagar copias y engrudo.

En la misma ciudad donde se presume fiesta, modernidad y “orgullo azteca”, hay casi 135 mil personas desaparecidas oficialmente registradas, una cifra que ya va en clave de dictadura sin dictadura.

La postal oficial: murales, iluminación nueva, ajolotes en cada esquina, Gianni Infantino y Salma Hayek levantando la copa del Mundial en el Azteca para el álbum del poder.

La postal real: bardas llenas de rostros que el gobierno manda borrar en horas, sillas vacías en las casas, fosas clandestinas debajo del México color pastel, y colectivos de mujeres que financian solas la investigación que el Estado abandonó.

Ajolotes, femme washing y el truco barato del Mundial

La jefa de Gobierno apostó por la “ajolotización” como marca de Ciudad de México: un animalito tierno, resiliente, casi de peluche institucional, ideal para selfies turísticas.

Las buscadoras respondieron con su propia versión: el ajolote buscador, con jersey intervenido, pala en el escudo y la cifra brutal de más de 133 mil desaparecidos en la espalda, recordándole al mundo que debajo de la fiesta hay un país roto.

Arriba, en el palco, Salma Hayek sonríe con Infantino mientras el estadio se desgarra de euforia, en una coreografía perfecta de femme‑washing: usar el rostro de una mujer mexicana exitosa para amortiguar críticas sobre desigualdad, costos impagables de boletos y un país hundido en violencia.

La presidenta Claudia Sheinbaum no fue al Azteca —dice que por “congruencia” por los precios—, pero el mensaje visual ya estaba resuelto: que la tele muestre glamour, no fichas de búsqueda pegadas en los accesos del estadio.

El “Mundial de levantados”: el otro campeonato de México

Mientras la FIFA infla cifras de asistencia, colectivos desde Tamaulipas ya bautizaron la realidad con un nombre más honesto: el “Mundial de levantados”.

México estrena Mundial de futbol, pero el título que tiene bien amarrado desde hace años es otro: campeón absoluto en desaparecer gente, con podio, medallas y una marca histórica que se acerca a los 135 mil casos, propia de régimen autoritario pero presumida por un gobierno que jura ser democrático.

En el relato , la protesta que se organizó previo a los partidos no pedia goles, pide cuerpos, nombres, expedientes que no estén archivados en el basurero de la burocracia judicial.

“México campeón en desaparecidos”, “Américo plata manchada de complicidad”: Tamaulipas aporta sus cifras, sus fosas y su propio catálogo de autoridades que cobran como demócratas y operan como socios del crimen organizado.

Quién sí puede tomar la calle

Para celebrar el primer triunfo de la selección, el Ángel de la Independencia y Reforma se cerraron horas para que miles de aficionados bailaran, gritaran y se apropiaran del espacio sin mayor problema.

Una noche antes, los colectivos de búsqueda cerca del Estadio Azteca se toparon con cientos de policías que les marcaron hasta dónde podían avanzar, como si el dolor estorbara más que la reventa, la chela adulterada o los negocios de siempre en el futbol.

En la gramática del poder, no todas las causas tienen derecho al espacio público: celebrar goles, sí; pegar fichas de desaparecidos, con vallas y contención.

Las madres tienen clarísimo el punto: no están contra el futbol, muchas de las personas desaparecidas eran aficionados que habrían querido ver este Mundial, pero no están; y que no estén es precisamente el crimen que el país intenta tapar con pintura vinílica verde bandera.

México entre la fiesta y la fosa

Mientras el gobierno presume ciudad “lista para el mundo”, las mujeres buscadoras repiten la misma escena: engrudo, masking tape, fotovolantes con historias cortadas de tajo, nombres que las autoridades ya dieron por olvidables.

Las fichas, dicen ellas, son más que herramienta de búsqueda: son archivo de memoria, antídoto contra el olvido y acusación pegada en cada muro que el Estado se empeña en repintar.

Amnistía Internacional ya advirtió que las mujeres buscadoras que planean protestar durante el Mundial deben ser protegidas y escuchadas, no hostigadas, en un país donde 134 mil 964 personas siguen sin aparecer al 15 de Junio de 2026.

Pero la prioridad oficial está clara: el Mundial tiene presupuesto de evento histórico, la búsqueda de desaparecidos sigue costeándose con tandas familiares y rifas improvisadas, como si la vida de un hijo valiera menos que un palco corporativo.

La ciudad que quiere ser vista por las cámaras y la ciudad que excava con palas y esperanza ocupan las mismas calles, pero no reciben el mismo trato ni el mismo dinero.

En este Mundial, México no solo juega de local; también exhibe, a la fuerza, el marcador que quería esconder: campeón en desaparecidos, subcampeón en cinismo, y eliminado de la mínima decencia frente a sus propias víctimas.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

domingo, 14 de junio de 2026

«TRAFICABA por REYNOSA: EE.UU. TUVO INFORMANTE INFILTRADO con el JARDINERO del CJNG, ALIADO del PRIMITO por MÁS de una DÉCADA»… líder de los Metros ya anda a salto de mata.


Desde hace más de una década, mientras en México se repetía el ritual de negación institucional y el «jugaba al tio lolo», Estados Unidos ya tenía metidas las manos —y los oídos— dentro del círculo de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”. No era intuición: eran informantes incrustados que reportaban con disciplina burocrática cada movimiento del operador del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), particularmente su negocio estrella: el tráfico de cocaína por las aduanas más porosas del país, Reynosa y Nuevo Laredo, Tamaulipas.

La acusación de la Corte Federal del Distrito de Columbia no deja espacio para la épica narco: lo que hay es logística, placas vehiculares y seguimiento puntual. Desde al menos julio de 2016, una persona del entorno directo de Flores empezó a entregar a las agencias estadounidenses algo tan mundano como letal: números de placa de los tractocamiones utilizados para cruzar cocaína hacia Estados Unidos. No inteligencia sofisticada, sino datos concretos. Y con eso bastó.

Gracias a esa filtración sistemática, autoridades estadounidenses aseguraron al menos dos cargamentos en Texas: uno de 45 kilos interceptado en McAllen y otro de 40 kilos decomisado en Laredo, ambos ocultos entre mercancías legales, como suele ocurrir cuando el narcotráfico se disfraza de comercio internacional.

“El Jardinero” no era un improvisado. Su red de distribución cubría Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Illinois y Texas. El dinero —siempre el dinero— seguía una ruta igual de calculada: se concentraba en efectivo en Chicago, desde donde se enviaba de contrabando de regreso a México o se blanqueaba mediante transferencias bancarias. El circuito completo: droga al norte, dólares al sur, sistema intacto.

La imputación presentada en el Reclusorio Sur detalla el mecanismo con precisión casi administrativa. En enero de 2017, un miembro de la organización entregó los primeros números de placas de los tracto-tráileres. El testigo lo dijo sin adornos: esos vehículos se utilizaban tanto para mover grandes cantidades de droga hacia Estados Unidos como para regresar el efectivo producto de las ventas.

El 6 de enero de 2017, uno de esos tractocamiones intentó cruzar por McAllen con aproximadamente 45 kilogramos de cocaína. No lo logró. Fue decomisado dentro del marco legal —como subraya el expediente— por autoridades estadounidenses.

La historia se repitió meses después. En octubre de 2017, el informante volvió a entregar placas. El 13 de ese mes, otro tracto-tráiler fue detenido en Laredo tras cruzar la frontera. Resultado: otros 40 kilogramos de cocaína asegurados. La reacción interna revela más que cualquier discurso oficial: uno de los co-conspiradores envió al testigo la ubicación exacta del aseguramiento. El detenido estaba preocupado. No por la cárcel, sino por algo más inmediato: la cocaína pertenecía a “El Jardinero”, y hacerlo enojar era un riesgo mayor que enfrentar a la justicia.

Pero la acusación no se queda en decomisos. Estados Unidos también documentó encuentros directos. En julio de 2016, un testigo se reunió con Flores Silva en México para discutir el precio y la recaudación de un cargamento de 200 kilos de cocaína colocado en Chicago. Dos semanas después, hubo otro encuentro. Esta vez, el mensaje no fue verbal sino visual: “El Jardinero” llegó escoltado por 25 hombres armados con armas largas. La contabilidad del narco siempre va acompañada de exhibiciones de fuerza.

El origen de esta historia tampoco es reciente. Nacido el 19 de noviembre de 1980 en Huetamo, Michoacán, Flores Silva empezó a traficar grandes cantidades de cocaína y heroína hacia Estados Unidos en 2001, cuando apenas tenía 21 años. No fue una escalada lenta, sino una incorporación temprana a las grandes ligas del crimen transnacional.

El Departamento de Justicia estadounidense lo ubica no solo como operador, sino como uno de los líderes y “fundadores” del CJNG, organización encabezada durante años por Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, quien —según la información referida— murió el pasado 22 de febrero tras su captura en Tapalpa, Jalisco.

La estructura criminal también tenía raíces en la tierra. Un testigo declaró que desde 2007 “El Jardinero” compró terrenos en El Trapiche, en el municipio de La Yesca, Nayarit, para sembrar amapola y producir heroína. No es metáfora: agricultura criminal con cadena de suministro completa. El mismo testigo aseguró haber visitado el lugar en 2021 y haber constatado personalmente los sembradíos.

Para 2025, las autoridades ya tenían indicios de que Flores Silva frecuentaba esa zona. El 27 de abril pasado, la Marina lo detuvo a 15 kilómetros de ahí, en el Rancho El Mirador, también en La Yesca. No fue una captura en la frontera ni en una ciudad clave, sino en territorio de producción, donde empieza todo lo que después cruza medio continente.

La historia de “El Jardinero” no es la de un capo invisible, sino la de un engranaje bien documentado: placas, rutas, testigos, cargamentos, reuniones, cultivos. 

Mientras en México muchas veces se discute la narrativa, en los expedientes estadounidenses se acumulan los detalles. Y al final, en este negocio, los detalles son los que terminan hundiendo imperios porque todo dura hasta que se acaba.

Con informacion: ELNORTE/

«ES INSIGNIFICANTE?: le PREGUNTARON a NOROÑA por su VISA AMERICANA, se ENOJÓ y se PUSO el TRAJE ANTI-IMPERIALISTA…para recitar catálogo de lacras globales.

LA «PRESIDENTA ESCONDIDA: SHEINBAUM NO QUISO que MEXICANOS ATESTIGUARAN que su POPULARIDAD es CUENTO CUATRERO»…no es popular,es populista.


El periodista Hector De Mauleón De Mauleón exhibe en su mas reciente videocolumna, la inauguración del Mundial para exhibir una presidenta sitiada por la realidad, escondida del abucheo, y de un país encapsulado tras vallas militares mientras sus crisis siguen intactas.

Qué dice del poder presidencial

  • Sheinbaum evita aparecer en la inauguración para no correr el riesgo de un abucheo masivo estilo Miguel de la Madrid en 1986, lo que en el texto equivale a admitir que su “inmensa popularidad” es un mito frágil.
  • La decisión de refugiarse en un FanFest a 40 kilómetros se presenta como síntoma de un poder preocupado primero por la imagen personal de la presidenta y sólo después por el simbolismo de inaugurar un Mundial en casa.

La escena del Estadio: país cercado

  • La bienvenida oficial corre a cargo de Salma Hayek, mientras el Azteca está rodeado por un doble cerco social: la CNTE reclamando promesas incumplidas, Madres Buscadoras exigiendo visibilidad y transportistas denunciando control criminal de las carreteras.
  • Sobre ese cerco social se monta un segundo cerco: decenas de miles de policías y Guardia Nacional desplegados hasta tres kilómetros a la redonda para garantizar que, al menos hacia el estadio, “todo parezca normal”.

La imagen de México hacia afuera

  • El texto subraya el contraste: el relato oficial celebrará que “al final ganó el fútbol”, pero De Mauleón insiste en que los 90 minutos del partido tienen fecha de caducidad y que, al salir, siguen ahí los mismos problemas estructurales.
  • Define la escena como la de un país “asfixiado por sus problemas”, proyectando al mundo la imagen de una tragedia contenida a base de vallas, militares y policías, más que resuelta con política pública efectiva.

Golpe a la “Cuarta Transformación” en CDMX

  • De Mauleón señala a Clara Brugada como una de las peores jefas de gobierno que ha tenido la ciudad, y exhibe a César Cravioto como símbolo de arrogancia e incapacidad para leer el malestar social.
  • Enumera síntomas del colapso urbano: inundaciones, movilidad rota, trayectos interminables, caos y mal humor social, y los vincula a una gestión que responde con burlas (“el botecito de jarabe”) frente a protestas legítimas.

El símbolo de las calles moradas

  • La decisión de pintar de morado zonas viales que deben ser amarillas se presenta como una muestra de autoritarismo, improvisación y desprecio por la normativa básica de seguridad.
  • El hecho de tener que repintar de amarillo, con un costo no aclarado, funciona como metáfora de un gobierno que antepone propaganda de color partidista a criterios técnicos, y luego paga caro el error sin rendición de cuentas.

Tesis final del texto

  • Las semanas previas al Mundial son descritas como un muestrario de un país en ebullición, donde las promesas hechas en campaña son materialmente incumplibles sin poner en riesgo el PIB y la estabilidad básica.
  • La tercera inauguración mundialista en México no deja una postal de orgullo, sino la radiografía de un gobierno atrincherado, una ciudad “arterioesclerótica” y una presidenta que prefiere esconderse antes que enfrentar el juicio directo de la calle.

Con información: LATINUS/HECTOR DE MAULEON/

LE «NEGARON la ESCOLTA como…en TAMAULIPAS: OTRO GOBIERNO de MORENA FUE FACILITADOR de la EJECUCION de ALCALDE»…no murió de sorpresa; lo dejaron morir.


El alcalde panista de San Miguel Amatitlán, Oaxaca, había hecho lo que en el México de hoy parece un acto ingenuo: confiar en el Estado. Avisó que lo querían extorsionar, dijo que temía por su vida, se sentó en la mesa “de seguridad” —esa escenografía donde funcionarios y militares se toman la foto, toman café y tragan galletas con costo al erario mientras el país arde— y pidió protección directamente al gobernador de Morena Salomón Jara. Le prometieron escoltas. Nunca llegaron.

Lo que sí llegó fue la bala.

Semanas antes ya lo habían probado: ataque, secuestro virtual, amenazas claras. No era paranoia; era diagnóstico. El alcalde sabía que estaba marcado. Pidió auxilio institucional urgente. La respuesta fue el clásico “lo vemos”, que en traducción burocrática significa “arréglate como puedas”.

Y se arregló… hasta donde pudo.

Hoy, Bravo Martínez, de 53 años y en su tercer periodo, fue ejecutado afuera de su casa. No en una emboscada sofisticada ni en un operativo digno de serie: lo mataron con la simple certeza de que nadie iba a impedirlo. Porque en amplias zonas del país, el monopolio de la violencia ya no lo tiene el Estado, sino quien cobra piso.

El PAN, desde su trinchera, señala lo obvio: el alcalde pidió ayuda y lo dejaron solo. Morena, mientras tanto, tendrá que hacer malabares discursivos para explicar cómo un funcionario electo, que advirtió riesgo inminente, terminó muerto después de recibir promesas de protección que se evaporaron.

La acusación es directa: no se dejó extorsionar. Y en ciertos territorios de México, eso equivale a sentencia de muerte.

Lo verdaderamente incómodo no es el crimen —ese ya es rutina— sino la cadena de omisiones. ¿Quién decidió que no era prioritario? ¿Quién firmó nada? ¿Quién prometió escoltas que nunca aparecieron? ¿Quién asumirá que aquí no falló “el sistema”, sino personas concretas?

Porque cuando un alcalde pide ayuda, la obtiene en papel. Cuando lo matan, se abre una carpeta. Y entre una cosa y la otra, hay un vacío donde caben la negligencia, la complicidad o, peor aún, la normalización.

Otro alcalde menos. Otro expediente más. Otro recordatorio de que en ciertas regiones del país, gobernar sin alinearse no es valentía: es jugar a la ruleta rusa con un tambor lleno.

Con informacion: ELNORTE/

NO es GENETICA, es FLUJO de EFECTIVO: AMERIQUITO el CONSENTIDO pasó de la CABELLERA INCIPIENTE a una DIGNA de CAMPAÑA PUBLICITARIA… disfrutan de administrar el gobierno como caja registradora


En Tamaulipas,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal, hay una máxima no escrita: el dinero público no desaparece… solo cambia de manos y de razón social. Y si eres hijo de gobernador, pero ademas consentido de «Doña Vitamina», la primera dama, ni siquiera necesitas firmar: el sistema firma por ti.

El caso de Americo Villarreal Santiago,alias “Ameriquito” —como le dicen en corto— al hijo hampon de la pareja que disfruta de administrar el gobierno como caja registradora, es el ejemplo perfecto del capitalismo a la mexicana versión 4T: sin haber sido votado en las urnas,sin aparecer en papeles, pero con presencia en todos los negocios que casualmente florecen al mismo tiempo que el poder político.

El modelo es sencillo: amigos leales, prestanombres elegantes y una red donde lo público alimenta lo privado y las otras redes,las sociales, los exhiben. 

Ahí entra el llamado “club VIP”. Personajes como “Chuy” Chávez, que opera una empresa consentida para vender uniformes al gobierno —negocio redondo: el Estado compra, el amigo cobra—. O Lalo Rocha, funcionario ambiental que, según versiones, entendió que la fauna puede esperar cuando hay cuentas por inflar.

Luego vienen los negocios que parecen sacados de un catálogo de diversificación patrimonial exprés: carne premium de ranchos equipados como si fueran Silicon Valley agropecuario, farmacias operadas discretamente con prestanombres, restaurantes llenos de funcionarios gastando como si el presupuesto fuera infinito, carbón impulsado desde estructuras gubernamentales y hasta vinos de alta gama para brindar por el éxito del modelo.

Porque claro, después de ordeñar el erario, lo mínimo es brindar con etiqueta.

Y como el dinero también compra imagen, el “milagro” no es solo financiero. Socios que bajan de peso, cambian sonrisa, borran imperfecciones… y un protagonista principal que pasa de la calvicie incipiente a una cabellera digna de campaña publicitaria. No es genética: es flujo de efectivo.

Al final, la lección es brutalmente simple: en Tamaulipas la política es pública, pero el negocio es privado. Y mientras el ciudadano paga impuestos, otros construyen imperios con cargo al mismo ticket.

La pregunta no es si esto ocurre. La pregunta es: ¿cuántas franquicias más operan sin letrero?

Con informacion: @Redes/