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miércoles, 13 de mayo de 2026

«DIPUTADOS FANTASMA y DINERO REAL: el ARTE LEGISLATIVO de GASTAR SIN RENDIR CUENTAS»… problema no es nuevo, pero sí cada vez más descarado.


En México, la transparencia es ese mito fundacional que los políticos invocan… justo antes de desaparecer millones. Ahora, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) vuelve a poner el dedo en la llaga: diputados que operan como entes “virtuales”, manejando recursos públicos con una discrecionalidad que haría sonrojar hasta al más cínico operador del viejo PRI.

El legislador Schrödinger: existe y no existe (según convenga)

De acuerdo con las observaciones de la ASF, hay legisladores que, en la práctica, funcionan como figuras fantasma: reciben y administran recursos millonarios, pero su rastro operativo es tan difuso que resulta casi imposible auditar en qué se gastan esos fondos.

No hay evidencia clara de actividades legislativas proporcionales al dinero ejercido. No hay informes robustos. No hay trazabilidad real. Pero eso sí: el presupuesto fluye, puntual y generoso.

Una paradoja muy mexicana: diputados que no aparecen, pero sí cobran.

Discrecionalidad: el eufemismo elegante para el desorden

La Auditoría no se anda con rodeos técnicos: detecta manejo discrecional de recursos. Traducido al español de a pie: dinero público usado sin reglas claras, sin controles efectivos y sin consecuencias inmediatas.

En teoría, estos recursos deberían destinarse a gestión social, apoyo ciudadano o actividades legislativas. En la práctica, el diseño permite una zona gris donde el dinero puede diluirse entre asesorías infladas, estructuras paralelas o simplemente gastos imposibles de verificar.

El problema no es solo administrativo. Es estructural.

Porque cuando la norma permite la opacidad, la corrupción deja de ser excepción y se convierte en método.

Auditorías que señalan… pero no castigan

Aquí entra otro clásico del sistema mexicano: la ASF documenta, advierte y señala irregularidades. Pero el salto de la observación técnica a la sanción penal sigue siendo un abismo.

Las responsabilidades se diluyen entre órganos internos de control, comisiones legislativas y un entramado burocrático diseñado más para administrar el escándalo que para corregirlo.

Resultado: informes contundentes, consecuencias tibias.

El incentivo perverso

El mensaje que recibe la clase política es peligrosamente claro: puedes operar en la opacidad mientras mantengas la simulación institucional.

No necesitas rendir cuentas con precisión quirúrgica. Basta con cumplir formalidades mínimas y navegar el sistema. El costo político es bajo, el beneficio económico potencial es alto.

Un negocio redondo, financiado por el contribuyente.

Democracia de papel, opacidad de facto

Este tipo de esquemas no solo representan un desvío potencial de recursos. Erosionan la función misma del Congreso como órgano de representación.

Porque un diputado que no rinde cuentas sobre el uso de recursos públicos difícilmente puede exigir transparencia al Ejecutivo o a cualquier otra institución.

Es la hipocresía institucionalizada: vigilantes que no soportan ser vigilados.

Lo que queda claro

La advertencia de la ASF no es menor. Es una radiografía de cómo el diseño institucional permite que el dinero público circule en circuitos poco claros, con controles débiles y responsabilidades difusas.

Y mientras no haya consecuencias reales —no solo observaciones técnicas—, los “diputados virtuales” seguirán operando en ese limbo perfecto: invisibles para la rendición de cuentas, pero muy presentes en la nómina.

Porque en México, al parecer, lo único que nunca desaparece… es el presupuesto.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

«ESTRATEGIA ?…ASI GRITA el GRAFICO de MUERTE ?: BARRAS NOS CUENTAN la HISTORIA del ESTADO de la NECRO-CONTABILIDAD»…por cada ejecutado hay más de un desaparecido.


Lo que dicen las barras de los gráficos de violencia citado por Noroeste ,es que en Sinaloa no hay “estrategia de seguridad”: hay administración de daños colaterales y contabilidad de cadáveres,levantones y autos despojados.

Qué grita el gráfico de muertes

  • El periodo “de guerra” de septiembre 2024 a mayo 2026 acumula 3,224 homicidios dolosos, 5.3 asesinatos diarios, como si cada día se rifaran cinco boletos al panteón.
  • El pico de muertes violentas en junio de 2025 (241) es la confesión visual de que el Estado perdió el mando; a partir de ahí ya no baja a niveles “normales”, solo oscila entre masacre y masacre un poco menos grande.
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La barra de enero‑marzo 2024 (40, 35, 34…) te muestra un “antes”, y de octubre 2024 en adelante arranca el “después”: los números se triplican y nunca regresan a piso previo.

Eso, en cualquier país serio, se llama fracaso de política de seguridad; aquí lo bautizan como “reacomodos entre facciones” fracasos glorificados entre cifras mañaneras.

Homicidio, levantón, despojo: el tridente

  • 3,224 homicidios dolosos.
  • 3,831 personas privadas de la libertad: por cada ejecutado hay más de un desaparecido; la guerra real ni siquiera alcanza a contar a sus fantasmas.
  • 11,054 vehículos robados (18.1 al día): el despojo motorizado es el Uber del crimen; el territorio se mide en carros quitados, no en patrullas desplegadas.

Las tres barras juntas cuentan otra cosa: el homicidio es la punta visible, pero el negocio está abajo, en el levantón y el robo violento que financia la misma estructura que luego “combaten”.

La “estrategia” presume 3,550 detenidos, pero con más de 11 mil despojos y miles de homicidios y desapariciones, eso suena a redada aleatoria para inflar boletín, no a desmantelar cadenas de mando.

La aritmética del desastre

  • Más de 11 mil vehículos robados en este periodo, con picos históricos en 2025, y una impunidad arriba del 99% según el propio Consejo Estatal de Seguridad Pública.
  • Mientras el gráfico de muertes sube, el de robos también se dispara: la violencia no se está “contiendo”, se está diversificando; matan más y despojan más, con prácticamente nadie condenado.

Si de verdad existiera estrategia, al menos uno de los tres indicadores debería ir consistentemente hacia abajo: homicidio, levantón o despojo.

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Aquí los tres marchan como banda de guerra: uno marca el ritmo, los otros acompañan; el Estado va atrás cargando el ataúd estadístico para la próxima rueda de prensa.

El cuento oficial vs el gráfico

  • Mientras el gobierno vende “promedios a la baja” comparando el mes más sangriento con el inmediatamente anterior, el gráfico completo enseña un nuevo piso de violencia: incluso los meses “tranquilos” están muy por encima de los niveles pre‑guerra.
  • La propia prensa local documenta que el robo de vehículos nunca regresó a niveles previos a la narcoguerra; en 2025 el mes más bajo sigue casi 80% arriba del promedio histórico.

En resumen: las barras cuentan la historia de un Estado que dejó de disputar el territorio y se conformó con narrarlo.

No es estrategia de seguridad; es necro‑contabilidad y deja ver que pareciera,solo pareciera, que ninguna autoridad esta atendiendo el changarro, pues cuando el gato no esta,los ratones bailan.

Con informacion: NOROESTE

LA «PIEDRA FOLOSOFAL de ERNESTINA: FISCAL de la FGR VA por un SERVICIO de CARRERA con MERITOCRACIA,ESPECIALIZACIÓN y HONORABILIDAD»…como ?,creando otra oficina.


Ernestina Godoy nos vende el Servicio Profesional de Carrera (SPC) como la piedra filosofal que convertirá la procuración de justicia en oro puro: meritocracia, especialización, honorabilidad. Todo muy pulcro, muy constitucional, muy de folleto. En el papel, el sistema promete lo obvio: que quienes investigan delitos sepan lo que hacen, no deban favores y no estén ahí por compadrazgo. En la práctica mexicana, eso ya sería una revolución.

La fiscal nos recuerda que el personal sustantivo vive bajo un “régimen de excepción”, el mismo club donde conviven militares y policías. Traducido: reglas laborales propias, menos controles externos y más margen para la discrecionalidad interna. Es decir, un ecosistema donde la opacidad no es un accidente, sino un diseño.

Como lo plantea:

El Servicio Profesional de Carrera (SPC), en las instituciones de procuración de justicia y de seguridad en general, es una herramienta más, quizá de entre las principales, para mejorar la calidad de la Justicia en nuestro país, pues para alcanzar las metas institucionales es imprescindible contar con un equipo humano altamente capacitado, con probada especialización, certificación, honorabilidad y compromiso.

En el Artículo 123, apartado B, fracción XIII?de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se estipula que el personal sustantivo de la Fiscalía —agentes del Ministerio Público, personal Pericial, Policial y Analistas—, tienen un régimen laboral de excepción y se rigen por sus propias leyes, al igual que los militares, marinos, personal del servicio exterior y los miembros de las instituciones policiales.

Derivado de esto, el SPC, siendo el sistema integral obligatorio que regula el empleo público del personal sustantivo, rige la vida profesional de los integrantes de las instituciones de seguridad y procuración de justicia. Su objetivo es garantizar la igualdad de oportunidades de ingreso, desarrollo, permanencia y promoción con base en el mérito y en la experiencia; también lo es fomentar la profesionalización mediante la formación, capacitación y actualización permanentes, todo con el fin de mejorar resultados en el ejercicio de las funciones, dando certeza y estabilidad en el empleo.

Nuestro Plan Estratégico de Procuración de Justicia contempla como uno de sus objetivos relevantes la creación del SPC, ya que desde la transición de Procuraduría a Fiscalía quedó suspendido y al ser un sistema obligatorio, la falta de su cumplimiento puede ser causa de rescisión de contrato. Por tanto, esta situación ha generado un vacío peligroso dejando al personal en condiciones de inestabilidad laboral y discrecionalidad para el ingreso, la permanencia, los ascensos, los estímulos, las recompensas y el proceso de separación.

Para llegar al SPC necesitamos consolidar las condiciones para que opere; por ello, en la reestructuración de la Fiscalía creamos el Órgano de Desarrollo Institucional y Servicio Profesional de Carrera, que deberá fomentar el desarrollo de una auténtica trayectoria institucional, con reglas claras para los procedimientos de ingreso, ascenso y separación, así como un sistema transparente de estímulos y recompensas.

Esta estructura normativa incidirá en el desarrollo de un sentido de pertenencia y apego institucional, de un sólido espíritu de cuerpo, y para incentivar la formación continua con estudios de alta especialización posgrado.

El SPC certificará competencias de acuerdo con los perfiles y prioridades del Plan Estratégico y creará reglas claras que fomenten una trayectoria institucional auténtica, donde el compromiso y la certificación sean los únicos pasaportes al éxito profesional dentro de la Institución, todo validado con procesos formales y estandarizados de evaluación.

Al fortalecer el SPC de la FGR, invertimos en la formación ética de talento humano especializado y altamente capacitado, porque al final del día, una democracia sana se mide por la calidad y la integridad de quienes defienden la verdad en los tribunales.

El SPC, nos dicen, garantizará igualdad de oportunidades, ascensos por mérito y estabilidad laboral. Aquí es donde la narrativa empieza a crujir. Porque el diagnóstico que ella misma admite —aunque lo diga con lenguaje diplomático— es brutal: el sistema estuvo suspendido, generando un vacío que dejó al personal a merced de decisiones discrecionales. En español llano: ascensos por lealtad, permanencias por conveniencia y salidas por incomodidad.

Y entonces aparece la solución institucional: crear un nuevo órgano, más estructura, más reglas, más certificaciones. La receta clásica del Estado mexicano: si algo no funciona, créale otra oficina. El problema es que en instituciones donde históricamente han pesado más las redes de poder que los reglamentos, las “reglas claras” suelen ser un adorno que se dobla según quién esté mirando.

La promesa de “trayectoria institucional auténtica” suena impecable, hasta que uno recuerda cómo operan realmente muchas fiscalías: expedientes que se mueven o se congelan según la presión política, peritajes acomodados, policías ministeriales que responden a jefes informales más que a manuales. Ahí, la certificación no compite contra la corrupción: coexiste con ella.

El discurso también apuesta por el “sentido de pertenencia” y el “espíritu de cuerpo”. Dos conceptos que, en abstracto, son deseables. Pero en contextos capturados pueden traducirse en otra cosa: lealtad interna por encima de la legalidad, silencio corporativo y protección mutua. El famoso “no te metas con los de casa”.

La joya retórica llega al final: invertir en talento humano ético porque la democracia se mide por quienes defienden la verdad en tribunales. Difícil discutirlo. El problema es que en México, esa verdad suele perderse antes de llegar al juzgado: en la integración de la carpeta, en la cadena de custodia, en la negociación política del caso.

En resumen, el SPC no es una mala idea. Es, de hecho, una necesidad básica en cualquier sistema de justicia funcional. Pero venderlo como garantía de transformación sin tocar los incentivos reales —impunidad, captura política, corrupción estructural— es como pintar la fachada de una casa con cimientos podridos.

El riesgo no es que el SPC fracase. El riesgo es que funcione lo suficiente para simular que todo cambió, mientras lo esencial sigue intacto: quién entra, quién asciende y, sobre todo, a quién se protege.

Porque en México, la meritocracia suele tener un requisito no escrito: saber a quién obedecer.

Con informacion: ELUNIVERSAL+/

«AFIRMA la DEA VAN vs MAS POLITICOS que CHAPOTEAN en el MISMO NARCOLODAZAL»…Rocha Moya no significa que sea el primero, sino el primero al que decidieron acusar.


La DEA, en Washington, en voz de su jefe Terry Cole y el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel,decidieron ponerle nombre y apellido a lo que en México se susurra, se documenta y se niega sistemáticamente: la colusión no es una anomalía, es estructura. Y Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, aparece ahora como el “caso inaugural” de una ofensiva que, según prometen, apenas empieza.

Durante su comparecencia ante el Senado estadounidense, tanto Cole como Patel no se anduvieron con eufemismos diplomáticos: equipararon a los políticos mexicanos que ayudan a los cárteles con los propios narcotraficantes. 

Es decir, no como cómplices pasivos, sino como corresponsables directos de la epidemia de drogas que está matando a miles de estadounidenses.

Traducido al castellano llano: no solo dejan pasar el veneno, ayudan a producirlo, protegerlo y exportarlo.

Y entonces vino la frase que debería encender más alarmas que cualquier operativo fallido en la sierra: “esto es sólo el comienzo de lo que está por venir en México”.

El 29 de abril, el Departamento de Justicia y la DEA anunciaron lo que ya venden como un parteaguas histórico: la primera acusación por narcotráfico contra un gobernador mexicano en funciones, acompañada de otros nueve funcionarios y ex funcionarios de Sinaloa.

Pero si esto realmente es el comienzo, entonces no estamos ante un escándalo: estamos ante una purga selectiva.

Y ahí sí, más de uno debería empezar a preocuparse.

No por la justicia.

Sino por el momento en que les toque turno.

Con informacion: ELNORTE/

«NO lo INVESTIGAMOS ?: la «FGR le SACA al PARCHE y sigue COSTEANDO SIN METERSE a MAR ABIERTO para NO RASPAR el AGUILA del ALMIRANTAZGO HUACHICOLERO»…con toda la flota viendo.


La Fiscalía General de la República (FGR) no investiga al ex Secretario de la Marina, Rafael Ojeda, y tampoco lo ha citado a declarar ni siquiera como testigo porque no presentó una denuncia formal por el caso de huachicol fiscal contra sus sobrinos, los hermanos Farías Laguna,cita EL NORTE.

En lenguaje llano; la FGR le están sacando al parche y navegando con bandera blanca antes de que truene el cañón. Aquí no es falta de pruebas, es falta de pantalón para subir al puente de mando y tocar a quien trae las estrellas en el uniforme embarradas de chapopote.

En términos navales: en la FGR detectaron el blanco en el radar, tienen la señal, incluso escucharon la transmisión… pero prefieren apagar el sistema y hacerse como si fuera ruido de fondo. Puro viraje evasivo.

Porque cuando el objetivo es un pez chico, lanzan redes, despliegan patrullas y hasta piden apoyo internacional. Pero cuando se trata de un pez gordo con insignias, ahí sí: “mejor mantenemos rumbo y evitamos el oleaje”.

Así que sí, sin rodeos: le están sacando al parche… y además con toda la flota viendo.

En este buque llamado FGR, la brújula no quiere apuntar al norte de la justicia, sino al cómodo resguardo del uniforme de almirante. Porque cuando se trata del ex Secretario de Marina, Rafael Ojeda, la consigna parece clara: “sin denuncia no hay tormenta”… aunque el mar esté lleno de combustible robado.

La historia es de manual: un alto mando escucha denuncias de corrupción en Aduanas —huachicol fiscal operado por sus propios sobrinos, los Farías Laguna—, se reúne con el entonces fiscal Alejandro Gertz Manero, pero no deja bitácora escrita. Y con eso basta para que la Fiscalía arrié velas y declare aguas tranquilas. No hay querella formal, dicen. No hay papel, no hay caso. Como si la corrupción necesitara formato oficial para existir.

Desde cubierta, un funcionario suelta la línea que resume todo el operativo de encubrimiento: sí hubo contacto, sí hubo reunión, pero no hay denuncia… y por tanto, tampoco investigación. Traducción en clave marina: el almirante no se toca, aunque el radar haya detectado actividad sospechosa en toda la flota.

Lo grotesco es que mientras la FGR se hace la desentendida con el alto mando, sí reconoce como auténtico el audio donde el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar —posteriormente asesinado— le reporta directamente a Ojeda la podredumbre en las Aduanas. 

Peritajes en mano, voces confirmadas: el mensaje llegó al puente de mando. Pero en lugar de activar protocolo, alguien decidió tirar el reporte por la borda.

Y aquí es donde el doble estándar navega sin pudor. Porque para los Farías Laguna sí hay persecución internacional, fichas rojas, detenciones en Buenos Aires y procesos de extradición que avanzan a paso lento pero firme. Argentina, por cierto, no se prestó al pase automático y optó por el carril legal completo, ese que puede tardar años. Allá no se tragan el cuento exprés.

En México, en cambio, la FGR prepara con diligencia el expediente contra el contralmirante prófugo, mientras mantiene en dique seco cualquier posibilidad de incomodar al ex titular de la Marina. Dos rutas, dos velocidades: tormenta judicial para los de menor rango; mar en calma para el almirantazgo.

La narrativa oficial pretende vender esto como un tecnicismo: “no hay denuncia formal”. Pero en términos reales, suena más a coartada que a criterio jurídico. Porque si la Fiscalía necesita que un almirante se autoincrimine por escrito para siquiera llamarlo como testigo, entonces no estamos ante una institución que investiga, sino ante una que espera instrucciones desde el puente más alto.

Al final, el mensaje es claro para toda la tripulación: en este barco, la ley no es igual para todos. Hay marinos que se hunden y otros a los que ni siquiera se les moja el uniforme. Y mientras tanto, el huachicol fiscal sigue navegando viento en popa.

Con informacion: ELNORTE/

«NO TIENE ORDEN de DETENCIÓN ?: OLIVER CUESTIONA ESTATUS de CABEZA de VACA en EE.UU y GROK le RESPONDIO con VOZ de NOTARIO»…SI,el gobierno mexicano solicitó su extradición.


La escena es simple: un congresista de los EE.UU que representa al Distrito 28 en Texas, posando sonriente con un personaje que México considera prófugo por delincuencia organizada,detona lainquietud de internauta, quien ademas es abogado y con cuenta verificada en «X’ le pregunta sorprendido a GROK ,una IA de Elon Musk; ¿Cabeza de Vaca no tiene orden de detención con fines de extradición a México?

La foto que habla sola

En la imagen se ve una reunión “de trabajo” en Texas: trajes planchados, focos cálidos, sonrisas de networking y al centro un exgobernador de Tamaulipas (2016-2022) con orden de aprehensión y solicitud de extradición por delincuencia organizada y lavado de dinero, a quien México ya pidió a Estados Unidos que lo detenga desde febrero de 2026, sin que aun Washington le ponga las esposas para la foto y sin prejuzgar su culpabilidad, que deberá ser probada en un tribunal mexicano con amplias posibilidades jurídicas de salir avante.

Pero mientras la Fiscalía mexicana lo cataloga como prófugo y mantiene activas órdenes de captura, el personaje vive tan campante en territorio estadounidense y hasta se deja ver en reuniones binacionales para “promover inversión”, según explican diversas notas sobre su estatus.

Grok explica, Oliver se indigesta

Y entonces entra Oliver RM, abogado especializado en derecho constitucional y amparo, que mira la foto y suelta la pregunta que quema: “¿y entonces, por qué la foto con un prófugo de la justicia?”, etiquetando al congresista y a otros personajes para que no digan después que no vieron la notificación.

En X, Grok —el chatbot cool del magnate de los cohetes— respondio con voz de notario: México pidió la detención provisional con fines de extradición, el asunto está en manos de Estados Unidos, y el exgobernador reside en Texas y sigue activo políticamente.

Geometría para extraditables

Mientras tanto, debemos de recordar que en materia de extradición no hay magia ni narrativa de campaña: hay geometría, una sola ruta recta para los “extraditables” de uno y otro lado del Río y la valla : entregarse.

El problema es que en el dibujo de esta geometría la recta México–Estados Unidos está doblada como popote: en México lo llaman prófugo, en Estados Unidos lo tratan como socio para la foto de la “inversión binacional”, y la extradición se queda congelada en algún cajón burocrático del norte esperando ser resuelta con calculo politico en vez de jurídico.

Diplomacia de selfie

La postal deja claro que mientras las autoridades mexicanas discuten oficiosamente las pruebas contra el narcogobernador de Morena con licencia de Sinaloa,Ruben Rocha Moya,la extradición solicitada de otro político perseguido, no perseguido politico, por delincuencia organizada y lavado de dinero, posa con un representante estadounidense como si fuera invitado de honor al brunch.

La justicia se discute en comunicados en ambos lados de la frontera, pero el prestigio aun se negocia en restaurantes texanos, con copas brillando, corbatas bien anudadas y sonrisas de campaña que no saben —o no quieren saber— que el señor del centro trae encima órdenes de captura al otro lado del Río Bravo y que no se debe escamotear su cumplimiento prejuzgando culpabilidades, pero tampoco inocencias.

Epílogo: la IA como ministerio público moral

Lo más grotesco es el reparto de roles: la FGR arma carpetas, la SRE pide extradición, Estados Unidos la congela, el político viaja, se reúne, posa, y al final es un abogado en X quien tiene que interpelar a una IA para que ponga por escrito lo que muchos ya saben, aunque no por qué aun no actuan.

La foto, otra mas que “dice más que mil palabras”, termina necesitando a Oliver para hacer la pregunta correcta y a Grok para redactar el acta circunstanciada; lo único que falta es que algún día la geometría se cumpla, y la ruta recta deje de ser excursión gastronómica y se convierta en boleto de ida al juzgado que lo espera desde México.

Con informacion: @FGCabezadeVaca/