Mientras el dinero para nuevas carreteras y su mantenimiento circula con freno de mano, las obras emblema del sexenio de Andrés Manuel López Obrador siguen pasando por la caja pública para no quedarse varadas en el camino.
El Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), Mexicana de Aviación y Grupo Mundo Maya han recibido, en los últimos cinco años, cerca de 223 mil millones de pesos en subsidios. No se trata de un extra decorativo: son recursos para financiar su operación y, en varios casos, evitar que la insolvencia les cierre la pista, la vía o la ventanilla.
Y la cuenta no termina ahí. Para 2027, el proyecto de Presupuesto contempla otros 21 mil 214 millones de pesos para estas cuatro apuestas gubernamentales. De aprobarse, el monto acumulado rebasaría los 244 mil 169 millones de pesos.
La cifra ya supera el presupuesto que la actual administración ha destinado al desarrollo de autopistas prioritarias y a la modernización carretera, que ronda los 214 mil millones de pesos. Es decir: las cuatro joyas del escaparate oficial han requerido más dinero público que toda la bolsa para carreteras estratégicas y su modernización.
El rey de los subsidios
El Tren Maya se lleva el primer lugar sin competencia. Entre 2024 y 2026 recibió más de 197 mil millones de pesos en subsidios, y para 2027 se plantea inyectarle otros 18 mil 180 millones.
La dependencia es difícil de disimular. De los poco más de 32 mil millones de pesos reportados como ingresos, apenas mil 187.6 millones provienen de la venta de servicios e ingresos diversos. El resto —96 por ciento— corresponde a subsidios y apoyos fiscales.
Para 2027, el panorama conserva el mismo diseño: el Tren Maya proyecta ingresos por 19 mil 270 millones de pesos, de los cuales 18 mil 180 millones, equivalentes también al 96 por ciento, saldrían de subsidios y apoyos fiscales. En otras palabras, por cada 100 pesos que espera ingresar, 96 no vendrán de pasajeros, carga, servicios o actividad comercial, sino del erario.
Grupo Mundo Maya: turismo, aeropuertos y nómina estatal
En segundo lugar aparece el Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica, conocido por sus siglas como GAFSACOMM o, más comercialmente, Grupo Mundo Maya.
Entre 2024 y 2026, este conglomerado recibió 20 mil 890 millones de pesos. Para 2027 solicita una bolsa adicional de 2 mil 152 millones.
La empresa estatal administra una cartera tan amplia como difícil de mantener: infraestructura militar y civil, aeropuertos, hoteles, parques, museos, líneas férreas y una aerolínea. Este año, los subsidios y apoyos fiscales representarán 43 por ciento de sus ingresos. Casi la mitad de lo que entra no se genera en sus instalaciones, sino en la tesorería pública.
Mexicana: despega con combustible presupuestal
Mexicana de Aviación acumula poco más de 131 millones de pesos asignados y, para el siguiente ejercicio, requiere una nueva inyección de 882 millones.
El aumento no es menor: esa cantidad equivale a 636 por ciento más que lo acumulado durante los dos años previos. La aerolínea estatal, pues, no sólo vuela con recursos públicos: prepara un despegue presupuestal de varias veces su tamaño anterior.
El AIFA sale de la fila, por ahora
El AIFA ya no solicita recursos para 2027. Sin embargo, forma parte del grupo de proyectos que en los últimos años han requerido subsidios y apoyos fiscales para cubrir déficits corrientes, gastos de mantenimiento, nómina, operación e infraestructura pendiente.
El problema de fondo es conocido: los costos de operación superan ampliamente los ingresos obtenidos por boletos, servicios y actividades comerciales. Por eso, cuando la caja propia no alcanza, entra la caja pública.
Las obras insignia prometieron transformar conectividad, turismo, transporte y desarrollo regional. Pero, hasta ahora, su modelo financiero tiene un patrocinador principal y permanente: el presupuesto federal.










