Stefano Cremasco-Cicero, empresario mexicano de ascendencia argentina y ligado al grupo restaurantero detrás de Cambalache y Puerto Madero, fue detenido en Miami acusado de asesinar a puñaladas a su madre en un departamento de lujo en Brickell.
El caso, reportado por MVS y El Nuevo Herald, no sólo salpica a la familia propietaria de una marca gastronómica: vuelve inevitable recordar que Cambalache ya había sido escenario de una mesa política que, hasta hoy, carga con más preguntas que explicaciones.
De Brickell al Cambalache
Según los reportes citados, Cremasco-Cicero, de 36 años y gerente de 1986 Steak House en Coconut Grove, fue localizado con sangre en la ropa, manos y zapatos tras el homicidio ocurrido el 3 de septiembre en el piso 47 de Solitair Brickell. Ante policías, habría dicho: “Me estaba defendiendo”.
Las cámaras del edificio, según la información publicada, registraron que madre e hijo entraron solos al inmueble la noche anterior; horas después, él habría bajado por el elevador con un cuchillo y ropa manchada. Dentro del departamento se localizaron cuchillos ensangrentados, prendas con manchas de sangre y botellas de vino rotas. Permanece recluido bajo acusación de asesinato en segundo grado y con una retención migratoria vinculada a su visa de inversionista.
El detenido es hijo de Oscar Daniel Cremasco Scattolini, empresario argentino nacionalizado mexicano y dueño de Grupo Cambalache, una cadena que vende la experiencia de cortes USDA Prime, vinos mendocinos y servicio de alta gama. La parrilla, al parecer, presume ciencia de cocción; de explicación pública, no siempre tanto.
La otra mesa incómoda
Aunque el nombre Cambalache no sólo remite a carne argentina, copas de tinto y comensales de billetera holgada. También remite a la comida del 6 de marzo de 2022 en Cambalache Oasis Coyoacán, donde fotografías difundidas mostraron al entonces senador y precandidato morenista a la gubernatura de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, con el también Senador José Narro Céspedes y el Zetas Gerardo Teodoro Vázquez Barrera, “El Gerry”, quien había sido procesado por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Después de aquella comida, Vázquez Barrera fue reportado como desaparecido, al igual que los marinos Victoriano Rodríguez Zurita y Óscar Manuel González Andrade, vinculados como escoltas en esa jornada.
En las misma imagenes de la comilona también aparece identificado Mario Guitián Rosas, a quien reportes periodísticos y de inteligencia han asociado con la facción de los Metros del Cártel del Golfo y operador logístico de la extorsión que tiene a reynosa convertida en cajero automático de criminales.
Cambalache vende parrilla desde 1986; aquella mesa de 2022 dejó otra clase de cocción: una historia de fotografías, desaparecidos, silencios y versiones a medio asar. Ahora, mientras un integrante de la familia empresarial vinculada al grupo enfrenta en Miami una acusación por el homicidio de su madre, el restaurante vuelve a quedar en el radar, aunque por motivos completamente distintos.
Pero conviene no revolver expedientes: el proceso penal en Florida corresponde a Stefano Cremasco-Cicero y deberá resolverse con pruebas y debido proceso. La cena de Coyoacán es otra historia, en otro país, pero deja otra deuda: respuestas verificables sobre la desaparición de “El Gerry” y los dos marinos, así como sobre el amasiato criminal del gobernador con “La Chispa” que aún persiste. Una relación que el poder pretendió aderezar con la vieja salsa de que “fue una foto casual”,antes de borrarlas.
Con información : ELNORTE/

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