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viernes, 18 de septiembre de 2026

“CLAUDIA NO ESTÁ, NI MILES MÁS: LLEGÓ la CAPTURA QUE NO DEVUELVE una VIDA NI REPARA a UNA FAMILIA”…solo bajo presión social e internacional reaccionan. Van ocho en Mazatlán.


Francisco Javier Meléndez Alguera, alias “El Trompas”, ya está detenido como presunto responsable del ataque contra Claudia Tacoronte Aguilera, la estudiante española asesinada el sábado por la noche en Cuautla, Morelos. La captura llega, sí, pero no devuelve una vida, no repara a una familia ni deshace el miedo que obligó a tres estudiantes de la Universidad de Granada a cancelar su estancia en Morelos.

Detenido, pero demasiado tarde

Omar García Harfuch informó que el presunto agresor fue arrestado tras un operativo en el que participaron Ejército, Marina, Guardia Nacional, FGR, SSPC y autoridades de Morelos. Es la fotografía institucional de siempre: el Estado desplegado, los comunicados listos, las condolencias publicadas y la promesa de que la prevención del feminicidio es “prioridad”.

Pero Claudia ya no está.

No hay aplauso posible para una maquinaria que suele moverse a toda velocidad cuando el crimen escala a escándalo internacional, cuando la víctima es extranjera o cuando la indignación pública obliga a las autoridades a salir del modo burocrático. Detener a un presunto feminicida es obligación elemental, no medalla de honor ni gesto extraordinario.

La prioridad que llega después

El Gobierno federal dice que prevenir los feminicidios es una prioridad. La realidad, en cambio, insiste en exhibir un país feminicida que reacciona mejor ante la presión mediática, diplomática o social que ante la violencia cotidiana que devora mujeres en colonias, carreteras, viviendas y espacios públicos.

Mientras se presume una detención en Morelos, Sinaloa mantiene su propio campeonato macabro: al 17 de septiembre, 19 mujeres habían sido asesinadas en el estado durante el mes, más de una por día en promedio. En lo que va de 2026, la cifra asciende a 98 mujeres asesinadas; ocho en Mazatlán, seis en Escuinapa y cinco en Culiacán. 

Sin felicitaciones

Que “El Trompas” esté detenido debe significar investigación seria, debido proceso y una eventual sentencia, no una ronda de palmaditas entre instituciones. La justicia no empieza ni termina en una captura, y menos cuando llega después de que una joven fue asesinada y cuando el país sigue contando mujeres muertas como si fueran estadísticas de rutina.

Claudia Tacoronte no recuperará la vida porque el Estado haya activado su protocolo tarde, con reflectores y respaldo de varias corporaciones. Y México tampoco podrá decir que combate el feminicidio mientras la reacción siga dependiendo de cuánto ruido haga el caso, de dónde venga la víctima o de cuánta presión haya afuera.

Con información: ELNORTE/ NOROESTE/

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