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sábado, 12 de septiembre de 2026

«TIENE HERENCIA,NO TIENE PRUEBAS: CREDO INMOBILIARIO de EX-OPERADOR de SHEINBAUM INSISTE su FORTUNA es HEREDADA»…faltan los papeles que conviertan la fe en evidencia.


El funcionario publico «morenista nuevo rico», al que el periodista Salvador Garcia Soto ubica en EL UNIVERSAL ,como ex-operador financiero de la campaña de Claudia Sheinbaum pide que le crean por un acto de fe: dice que los departamentos pagados de contado salieron de ahorros, herencias y operaciones “debidamente acreditadas”, pero sin exhibir en su mensaje el detalle documental que permita despejar las dudas. 

Carlos Ulloa, hoy director de Birmex, salió a explicar cómo compró de contado dos departamentos por 22.4 millones de pesos. Su argumento, en versión mañanera, es sencillo: créanme, porque sí.

Dice que su patrimonio viene de ahorros, herencias, compraventas y recursos “debidamente acreditados”. Pero a la hora de la precisión, los documentos, los montos, las fechas y el camino exacto del dinero se quedaron guardados en el mismo cajón donde suelen dormir las explicaciones incómodas: el de “ya se aclarará”.

La Presidenta, que lo conoce desde que era adolescente y lo considera honesto, tuvo que salir a aplicar la fórmula presidencial de control de daños: “que aclare”. Porque una cosa es la confianza personal y otra que dos departamentos de 22.4 millones aparezcan pagados de contado mientras las herencias y ahorros no se asoman con nitidez en las declaraciones patrimoniales revisadas. 

Ulloa sostiene que todo está reportado, documentado y verificable. Perfecto: entonces que lo verifiquen. No basta con invocar a los padres, una herencia en Chiapas y 37 años de vida laboral como si se tratara de una estampita contra la sospecha. En el gobierno de la transformación, al parecer, la transparencia también puede venir en modalidad religiosa: usted crea primero; los papeles, si acaso, llegan después.

Y mientras se pide fe para justificar departamentos millonarios, desde otros frentes circulan versiones periodísticas —no acreditadas de manera independiente en esa publicación— sobre presuntas aportaciones millonarias a la campaña presidencial. Es decir: en la 4T hay quienes no cargan una carpeta de pruebas, sino un rosario de explicaciones. 

La pregunta no es si Ulloa puede tener patrimonio ni si una herencia puede explicar una compra. La pregunta es la que el propio discurso oficial debería abrazar sin titubeos: si todo fue legal, transparente y plenamente verificable, ¿por qué la ciudadanía tendría que conformarse con creerle de palabra?

Con información: ELUNIVERSAL/

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