No es un “reporte diario”: es el parte de guerra de un estado donde la normalidad ya consiste en contar cadáveres, desapariciones y vehículos robados como si fueran marcadores de una liga macabra.
En Sinaloa ya no se informa: se pasa lista a los daños.
La fórmula es conocida y obscena: una maestra jubilada ejecutada en su domicilio; dos hombres asesinados mientras cargaban gasolina; balaceras, persecuciones, amenazas y, como respuesta institucional, el anuncio de más uniformes. Esta vez, 1,600 militares para Mazatlán —100 de Fuerzas Especiales—, como si el problema fuera falta de botas y no la incapacidad acumulada para desmontar la maquinaria criminal que gobierna territorios enteros.
El “informe diario” no retrata un día excepcional. Retrata la rutina: en lo que va de septiembre, el recuento citado suma 17 feminicidios y asesinatos de mujeres, con una proyección de 176 muertes violentas para el mes. Es decir: no hay tregua, hay estadística; no hay seguridad, hay administración del desastre.

La contabilidad del horror
Desde el inicio de la disputa entre las facciones de los Guzmán y los Zambada, el saldo que recoge Noroeste parece inventario de una devastación sin declaratoria oficial:
| Indicador | Saldo acumulado al 15 de septiembre de 2026 | Promedio diario |
|---|---|---|
| Homicidios dolosos | 3,864 | 5.2 |
| Personas privadas de la libertad | 4,408 | 6.0 |
| Vehículos robados | 12,495 | 17.0 |
| Personas detenidas | 3,953 | 5.4 |
| Personas abatidas | 211 | — |
La cifra más cínica no es necesariamente la de los homicidios:son las más de 4,400 personas privadas de la libertad. Porque ahí no sólo hay violencia; hay familias condenadas a vivir suspendidas entre la búsqueda, la denuncia, el silencio oficial y la posibilidad de que nadie vuelva. Según el mismo recuento, se han abierto 3,088 fichas de víctimas, mientras que las denuncias ante la Fiscalía ascienden a 4,408. Ni siquiera el registro logra ponerse de acuerdo con la dimensión de la ausencia.
El eufemismo como política pública
Llamarle “ola de violencia” en mas de dos años de asesinatos, secuestros y despojos ya es generoso con los responsables. Una ola sube, rompe y baja. Esto no baja: se instala, cobra cuota, modifica horarios, encierra familias y convierte un trayecto cualquiera —cargar gasolina, estar en casa, conducir un vehículo— en una ruleta de plomo.
El promedio móvil de homicidios llegó a 5.4 asesinatos diarios;agosto cerró, según el conteo citado, con 85 muertes violentas, 5.7 cada día. En septiembre van 118 denuncias de robo de vehículo, a un ritmo de 7.9 diarios. En otras palabras: mientras las autoridades “refuerzan operativos”, el crimen sigue operando con una eficiencia que el Estado parece incapaz de replicar ni para proteger, ni para investigar, ni para devolver a los desaparecidos.
No,no es reporte diario,es una carnicería diario
Con información: NOROESTE/

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