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miércoles, 16 de septiembre de 2026

“PITONIZO con ZETA: CANTUROSAS VE al ENEMIGO SENTADO en la MISMA MESA de MORENA y PRELUDIA BRONCAS INTERNAS”…el humanismo dura lo mismo que tarda alguien en oler una silla con presupuesto.


El flamante diputado federal Carlos Canturosas salió a dar una lección de unidad morenista y, de paso, dejó escapar una verdad incómoda: cuando se reparten candidaturas, cargos y futuras sucesiones, el “humanismo” suele durar lo mismo que tarda alguien en oler una silla con presupuesto.

Canturosas Villarreal descubrió, quizá demasiado tarde o con demasiado candor, que el principal peligro para Morena rumbo a 2027 no necesariamente está en la oposición, sino sentado en la misma mesa donde se reparten candidaturas, alcaldías, diputaciones y, desde luego, la sucesión por la gubernatura de 2028, de la que él se siente cerca, aunque en los hechos está muy lejos.

El diputado federal por Nuevo Laredo con «paZado peZado» pidió a sus compañeros no confundir la militancia con una pelea de botín. Dijo que “los adversarios están afuera”, aunque sus propias palabras exhiben que dentro del movimiento ya hay demasiados ojos puestos en la siguiente candidatura como para fingir que todo es fraternidad, abrazos y amor al proyecto nacional.

“La lucha por el poder a veces crea rispidez, desata pasiones y puede generar conflictos internos”, reconoció Canturosas. Traducción: mientras haya puestos que disputar, la unidad partidista será un valor muy apreciado… siempre y cuando no estorbe a la ambición de quien quiera llegar primero.

El legislador incluso admitió que las aspiraciones personales pueden colocarse por encima del proyecto político. Una confesión involuntaria, pero útil: en Morena, como en casi cualquier partido con posibilidades de ganar, el credo ideológico parece volverse flexible cuando se acerca la hora de decidir quién se queda con la candidatura y quién debe conformarse con la foto de unidad.

Canturosas pidió que nadie ponga sus intereses por encima de Tamaulipas y de la llamada transformación. Incluyó, con ejemplar modestia, sus propias ambiciones, las de quienes buscan posiciones en Nuevo Laredo y las de quienes ya calientan motores para 2028. Es decir, nadie debe anteponer su carrera al movimiento, salvo que logre hacerlo con suficiente disciplina, discurso y una sonrisa para la cámara.

“Aquí no caben ambiciones personales, por muy legítimas que sean”, declaró. Pero si de veras no cupieran, difícilmente estarían todos midiéndose el traje para la próxima contienda.

La advertencia

Su diagnóstico es menos profundo de lo que parece, pero no por ello menos revelador: Morena puede llegar fuerte a 2027, aunque eso no impedirá que la pelea interna saque uñas, resentimientos, campañas negras y lealtades de temporada.

El riesgo, según Canturosas, es que los aspirantes se traten como enemigos. El problema es que, cuando una candidatura se convierte en boleto de poder, presupuesto y proyección personal, la fraternidad suele tener una resistencia limitada. Aguanta hasta que empiezan las encuestas, los destapes, los operadores y las filtraciones.

Por eso su llamado a recordar que “los adversarios están afuera” suena más a instrucción de emergencia que a convicción consolidada. Porque si hace falta repetirlo tanto, quizá es porque dentro ya saben perfectamente dónde clavar el cuchillo: en la espalda del compañero que estorbe.

Guerra sucia, según convenga

Canturosas también denunció la existencia de una “guerra sucia” contra figuras relevantes de Morena: señalamientos, acusaciones, difamaciones e injurias que, dijo, buscan dañar carreras políticas y golpear al partido.

No precisó de dónde vienen esos ataques. No sabe si son adversarios externos, fuego amigo o una mezcla de ambos. Y ahí está el detalle: en tiempos electorales, la guerra sucia rara vez llega con credencial de partido. A veces se disfraza de oposición; otras, de militante indignado; y no faltan quienes descubren súbitamente una vocación moral justo cuando otro compañero les lleva ventaja.

El diputado pidió condenar la práctica de golpear al adversario político, aunque su propia trayectoria ha sido objeto de señalamientos públicos severos. 

Investigaciones y antecedentes controvertidos— lo retratan precisamente como alguien que hoy reclama limpieza política mientras carga con cuestionamientos que ameritan, por lo menos, una respuesta documentada y no sólo la fórmula de “conciencia tranquila”. 

Conciencia tranquila, clósets cerrados

Cuando le preguntaron si estaba preparado para que aparecieran videos, audios o mensajes para involucrarlo en algún escándalo, Canturosas respondió que no tiene nada que esconder: ni vergüenza, ni asuntos en el clóset, ni temor ante eventuales ataques.

“Estamos preparados. Nos han dicho de todo, nos ha pasado ya de todo”, remató.

Y tal vez ahí está el resumen perfecto de la temporada que viene: Morena se dice unido, pero se prepara para la fractura; presume proyecto, pero reconoce ambiciones; denuncia guerra sucia, pero nadie sabe desde qué trinchera se dispara; y sus aspirantes juran que no tienen nada que ocultar mientras revisan, con natural inquietud, quién trae el siguiente expediente bajo el brazo.

Porque en la política tamaulipeca la unidad siempre es sagrada… hasta que empieza la repartición.

Con información: Hoytamaulipas/

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