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lunes, 15 de junio de 2026

«ASESINADOS o PROFUGOS ?: LATINUS EXHIBIO los AMIGOS del BATMAN que SALIO GUASON»…el estratega de la seguridad,el idolo de barro salió embarrado.


El estratega federal de la seguridad,el Idolo de barro, el Batman de la estrategia mediática resultó ser un Guasón con gafete de “Secretario de Seguridad”. La foto oficial no es de Ciudad Gótica, es del Deportivo 18 de Marzo: ahí el hombre encargadode la seguridad nacional, que ya choca con militares porque le saben el corrido, fue flanqueado por medio padrón de «La Choquiza» y sindicatos criminales, todos formaditos para la selfie del descaro. Asi lo exhibio el periodista Claudio Ochoa Huerta en LATINUS.

Batman, pero versión “jefe de plaza”

En octubre de 2023, mientras Omar García Harfuch peleaba la candidatura de Morena a la jefatura de Gobierno, no lo rodeaban ciudadanos entusiastas, sino líderes señalados por extorsión, despojo, narco y robo, que organizaron y encabezaron el acto de respaldo político. 

Hoy, varios de esos “aliados” están prófugos, asesinados o enfrentando procesos penales, pero en la foto salen como si fueran comité de bienvenida institucional.

La escena es casi pedagógica: el hoy secretario de Seguridad y Protección Ciudadana que no pudo ser jefe de gobierno por culpa del hijo de Lopez «Hablador», agradece públicamente a sindicatos y organizaciones que autoridades han vinculado a delincuencia organizada, y los presenta como aliados de su proyecto político. Aqui no es infiltración silenciosa, es co-gobernanza a cielo abierto, entre aplausos, abrazos y micrófonos.

“Aquí tienen un amigo”: la frase que envejeció mal

Guillermo Fragoso Báez, alias “El Jefe” o “El Memo”, líder de la choquiza y hoy prófugo, recibio el agradecimiento directo de García Harfuch por el respaldo de los sindicatos 25 de Marzo y la USON. El secretario no solo le da la mano: lo jala del brazo, lo acerca, lo abraza, lo llama amigo y remata con un “gracias por estar aquí, gracias, gracias por haber venido… aquí tienen un amigo”.

Dos años antes de esa postal, ya había al menos cinco carpetas de investigación en CDMX y Edomex por narcotráfico, robo, despojo y extorsión contra las organizaciones encabezadas por Fragoso. Es decir, no era un error de “falta de información”, era una alianza con advertencias en negritas y subrayado desde la Fiscalía.

El acto: mitin político o cumbre delictiva

El evento se realizó en el Deportivo 18 de Marzo, en Gustavo A. Madero, organizado por Fragoso con apoyo de la Agrupación de Transportistas, Comerciantes y Anexas del Estado de México (ACME) y sindicatos como el 22 de Octubre, todos señalados por extorsión, despojo y huachicoleo. A cuadro, no hay ciudadanos comunes: hay estructura, hay operadores, hay redes que controlan territorio, transporte y cobro de piso.

En videos y fotografías, García Harfuch aparece rodeado por al menos cinco presuntos líderes de la choquiza y de sindicatos que, según autoridades, extorsionan, secuestran y despojan a ciudadanos, negocios y transportistas. El mensaje es contundente: la línea entre “seguridad pública” y “delincuencia organizada” no es una línea, es una mesa compartida.

El cuadro completo: los “aliados” de Batman

A la izquierda de García Harfuch aparece Juan Ortiz Granados, secretario general de la FITAM, detenido después en Ciudad Nezahualcóyotl durante el operativo Caudal, acusado de estafar con venta de agua extraída ilegalmente de la red pública. También se ve, en cuclillas, Jafet Sáenz, fundador de ACME, organización que la Fiscalía mexiquense incluyó en 2024 entre 25 agrupaciones criminales dedicadas a la extorsión.

En esa misma lista, la Fiscalía del Estado de México coloca al Sindicato 25 de Marzo y a la organización de Fragoso, todos bajo el mismo paraguas criminal. A la izquierda también posa José Amador Zúñiga, líder de la sección 9 de la CROC en Acolman, asesinado en agosto de 2024 y señalado por presunta extorsión vinculada a las obras de la EFA.

Del otro lado: “protección” a la vieja usanza

Del lado derecho, aparece Benjamín Porras Hernández, secretario del Sindicato 25 de Marzo, ligado al Grupo Guerreros, que presuntamente obliga a concesionarios del transporte público a pagar “protección”, que las autoridades mexiquenses califican claramente como extorsión. Es decir, el esquema clásico: tú pagas, yo te dejo trabajar; y si no pagas, no trabajas… o peor.

Fragoso y su red de sindicatos criminales no solo respaldaron a García Harfuch, también apoyaron a la morenista Azucena Cisneros en su campaña por la alcaldía de Ecatepec. En 2018, el mismo Fragoso ya había intentado entrar por la vía institucional como candidato a diputado local por el PRD, pero perdió; ahora regresa por la puerta lateral de los pactos políticos.

La verdadera cara del “héroe”

La narrativa oficial vende a García Harfuch como el Batman tecnócrata que viene a salvar al país de los malos, blindado, serio, profesional. Pero en la versión estenográfica y fotográfica, Batman no está peleando contra el Guasón, está abrazándolo en el templete, agradeciéndole el acarreo y bautizándolo “amigo”.

La escena no exhibe solo una contradicción moral, sino un modelo de poder: la seguridad pública administrada de la mano de extorsionadores, choferes sometidos, sindicatos utilizados como brazos operativos del control político. 

Ahí está la verdadera máscara: no es el héroe contra el crimen, es el gerente del orden pactado con el crimen.

Con información: LATINUS/CLAUDIO OCHOA/@Redes/

LA VIDA después de 20 AÑOS de FABRICACIÓN: CASO WALLACE parece ESCRITO por KAFKA, PRODUCIDO por TELEVISA y OPERADO por la PGR… una pesquisa al chingadazo y chingadazos.


Es un caso penal escrito por Kafka, producido por Televisa y operado por la PGR: un hombre que “desaparece” mientras sigue usando tarjetas, haciendo llamadas y moviéndose por la ciudad, y un Estado que decide que nada de eso importa porque ya encontró algo mucho más útil: un relato vendible y un grupo de culpables desechables.

El crimen que no investiga nadie

El 11 de julio de 2005 desaparece Hugo Alberto Wallace, joven empresario modelo para nota roja aspiracional. A partir de ahí, hay un rastro mínimo pero contundente: llamadas a amigos, pareja, chofer, familia, movimientos con tarjetas bancarias. Esa sería la base de cualquier investigación seria; aquí, son ruido de fondo.

Lo que se vuelve “prueba reina” es que su camioneta aparece a 150 metros de Perugino 6 y que un chofer dice haberlo visto una vez con una mujer alta de “pecho grande”. Con ese nivel de rigor científico se arriba a Juana Hilda González Lomelí, inquilina del departamento 4, porque en México la justicia no se hace con peritos, sino con adjetivos.

La familia Wallace asegura que dos testigos anónimos —tan anónimos que ni siquiera se confirma si existen— afirmaron que a Hugo Alberto lo bajaron a la fuerza y lo llevaron a esa dirección, supuesta casa de citas. Luego aparece el clásico niño fantasma que dice haber visto a un hombre ensangrentado salir del edificio… niño que después se probó que ni siquiera estaba ahí.

La policía cateó departamento, escaleras, pasillos. No encontró nada. Nada de nada. Tanto que el lugar se libera, se queda dos meses abierto, vacío, hasta que entra un nuevo inquilino en octubre y vive tranquilamente en la presunta “escena del crimen”. México es tan mágico que tenemos homicidios sin cadáver, sin sangre, sin rastro, pero con departamento funcional y con rentas al corriente.

Cómo se fabrica un caso: manual Wallace

El 10 de enero de 2006 detienen a Juana Hilda sin orden judicial. En sus primeras dos declaraciones dice que no sabe nada de ningún secuestro. No satisface el guion. La PGR la lleva a un centro de arraigo, la aísla, la amenaza con violarla, con dañar a su familia. Un mes de encierro, abusos y coacciones después, el 8 de febrero de 2006, aparece lo que siempre aparece cuando se aprieta lo suficiente: la “confesión” en video.

En ese testimonio obtenido bajo tormento, Juana Hilda arrastra a un elenco completo: Brenda, Jacobo, César, Tony y Albert. La versión oficial debe validar la tortura, así que los agentes regresan al mismo departamento de Perugino 6, donde ella ya no vivía desde hacía más de medio año, y ahora sí, por arte de magia, aparece una licencia vencida de Hugo Alberto y una minúscula gota de sangre. Cuando ya está fabricado el culpable, aparecen las pruebas; nunca al revés.

Después de Juana Hilda vienen el novio, César Freyre; los hermanos Tony y Albert Castillo; Brenda Quevedo; y al final, Jacobo Tagle. ¿Qué los une? Una foto de excursión en Chalma en 2005: algunos solo se vieron ese día. La justicia mexicana logró lo que no ha logrado ningún algoritmo: usar una foto de paseo para armar una conspiración criminal.

A partir de ahí arranca el reality show: espectaculares con sus rostros, entrevistas masivas, presiones directas a procuradores, agentes y hasta a Felipe Calderón, todo coreografiado por Isabel Miranda. La presunción de inocencia no solo es violada: es triturada en cadena nacional y reciclada en spots.

Tortura como política pública

Lo que el clan Wallace necesita es que todos se doblen como Juana Hilda. No pasa. El precio de no colaborar con el guion es brutal: años sin ventilación ni luz solar, violaciones, torturas continuas, aislamiento, colgamientos desde helicópteros, recompensas ofrecidas dentro de prisión para quien los haga “hablar”, golpizas permanentes, atención médica negada.

Hay un detalle que condensa el sadismo institucional: los propios acusados cuentan que Isabel Miranda estaba presente en algunas de las torturas, observando. Una especie de “productora ejecutiva” del sufrimiento. Parte a manos de agentes públicos, parte a manos de civiles. Ninguno de los perpetradores ha sido sancionado o juzgado. Para el Estado mexicano, torturar inocentes es una anécdota, no un delito.

No solo persiguen a los acusados: el fuego se extiende. Abogados forzados a abandonar defensas, periodistas presionados para borrar entrevistas incómodas, testigos torcidos para incriminarlos. Las familias, aplastadas. Todo bajo la batuta de Miranda y con la PGR y el Gobierno como orquesta.
Cuando a algunos, como Tagle, Freyre o los Castillo, se les empiezan a caer las causas, les cae otra: el caso Toluca. En México, si la realidad no alcanza para sostener la primera mentira, se fabrica una segunda.

Jueces: los mejores cómplices

Y llega el punto donde uno podría esperar que el poder judicial sirva de dique. No pasa. Jueces tras jueces miran las irregularidades y firman como si nada: condenan a Juana Hilda, César, Tony y Albert primero a 28 años, luego, con la apelación, a 43 y finalmente a 78 años. Brenda y Jacobo ni siquiera tienen sentencia a estas alturas.

Sus defensores públicos llevan años litigando en un escenario kafkiano: la denunciante estrella ya está muerta, la Suprema Corte ya ordenó la liberación de Juana Hilda y desnudó la fabricación del caso, pero abajo, en la trinchera de los tribunales de a pie, nadie quiere apretar el botón que derrumba el montaje.

En julio de 2025, la Corte hace lo que debió hacerse desde el principio: desecha la “confesión” de Juana Hilda porque ella denunció tortura y el Estado no pudo demostrar lo contrario. Cuando se borra esa pieza madre y todo lo que de ella se deriva, el tribunal llega a una conclusión letal para el mito Wallace: no hay una sola prueba que vincule a Juana Hilda con Hugo Alberto el día de la desaparición. Y si ella no existe jurídicamente en el crimen, se cae la única bisagra que unía a todos los demás.

Aun así, los juzgados que todavía tienen en sus manos a Brenda, Jacobo, César, Tony y Albert siguen petrificados. No resuelven, no aceptan amparos, no mueven ficha. La pregunta de Quevedo es simple y devastadora: si el máximo tribunal ya habló, ¿qué demonios están esperando abajo?

La cárcel después del montaje

La vida después de la fabricación no es libertad, es un infierno administrado con papel membretado.

Brenda: prisión domiciliaria como jaula fina

Brenda Quevedo tiene 46 años. Después de 15 años sin sentencia, logra prisión domiciliaria en 2024. Cambia la celda por el departamento donde vive con su madre; cambia las rejas por una pulsera en el tobillo que le recuerda, cada vez que se mueve, que ella no pertenece ni a la sociedad ni a la cárcel, sino a un limbo jurídico.

Hace unos meses sufre una hemorragia vaginal gravísima. No la dejan ir al hospital. Una ambulancia entra, la revisa, advierte el riesgo, se va. El sistema le ofrece una cita en el IMSS meses después y las pruebas decisivas, todavía medio año más tarde. Es un experimento cruel: ver cuánto aguanta un cuerpo que ya fue torturado y que ahora depende de una burocracia que no tiene prisa.

Brenda habla con educación inalterable, incluso cuando cuenta que no puede ayudar a su madre como quisiera, que no puede trabajar, que lleva veinte años sin ver al hermano, exiliado en Francia por la persecución del clan Wallace.

Cada uno de sus proyectos personales lleva dos décadas en pausa. Y el juez de su causa, Carlos Alberto Rico Mondragón, ni siquiera le concede una audiencia para revisar medidas cautelares que ya son absurdas: le prohíben acercarse a una “víctima” que ya está muerta y cuya historia se desmorona en sentencias y recomendaciones.

Tony y Albert: fortaleza en ruinas

Albert Castillo terminó en la peregrinación a Chalma porque era el más responsable para manejar el vehículo familiar. No conocía a Hugo Alberto ni al resto de los imputados. Salió en la foto equivocada y el Estado lo trató como si fuera el cerebro de una banda. Tony, su hermano, sí trabajó como chofer para César Freyre. Cuando se entera de la detención de Albert, se presenta voluntariamente ante la PGR a aclarar. Desde entonces no sale. En México, presentarse voluntario es una forma avanzada de suicidio procesal.

La familia Castillo se hunde en la pobreza. Les exprimen todo dentro de la cárcel a cambio de no matarlos a golpes hasta que ya no queda nada que exprimir.

Las torturas a los Castillo están documentadas en una recomendación de la CNDH. Albert identifica con nombre y apellido a sus verdugos: Braulio Robles Zúñiga, Isabel Miranda, el director de Puente Grande, Francisco Javier Gómez Meza, y la directora de Seguridad, Lorena Campuzano. No es un recuerdo vago, es un inventario de autores.

Albert suma 20 años preso, tiene 50 años y está en un penal federal de Chiapas; Tony, de 52, en Durango. Han trabajado por un peso al día, mientras la familia deposita dinero mensualmente y los ve dos o tres veces al año, cuando la geografía carcelaria lo permite. Luis Carrillo, su tío, lo resume sin metáforas: ellos también están presos, porque la vida en libertad no existe cuando la mitad del clan está dispersa en penales federales.

Jacobo: tristeza de máxima seguridad

Jacobo Tagle, el último detenido, pasa por varias prisiones y una de ellas, el Cefereso 15 en Chiapas, es descrita por su esposa, Fabiola Guerrero, como un infierno. Lo dejan sin dormir, sin comer, lo empujan a una depresión tan severa que un hombre de casi dos metros termina pesando 60 kilos.

El “alivio” llega cuando lo envían a Almoloya, cárcel de máxima seguridad, donde al menos ya no lo golpean a diario. Pero el cuerpo y la mente ya están quebrados: sobresaltos por cualquier ruido, espalda destrozada, columna desviada, dolores crónicos nunca atendidos. El sistema penitenciario mexicano no corrige nada: solo administra ruinas humanas.

La familia Tagle queda arrasada. El hermano menor, Salomón, también preso un tiempo, termina exiliado y negado a volver a México. La madre, enferma, lleva seis años sin poder visitar a Jacobo. Él no puede pedir un cambio de medida cautelar porque arrastra otro proceso, el de Toluca, ligado artificialmente al caso Wallace.

Todo está “esperando” a que se resuelva Wallace, pero Wallace no se resuelve porque si se cae el teatro, hay demasiados protagonistas que quedarían desnudos.

César Freyre: el cuerpo como expediente

De César Freyre sabemos menos por voz propia y más por reconstrucciones como las de Ricardo Raphael: un hombre que aún no llega a los 60, medio sordo, con problemas de presión, un testículo destruido, cicatrices de quemaduras de cigarro, enfermedad de Raynaud que le congela manos y pies hasta el borde de la gangrena.

La CNDH documenta sesiones de tortura tan feroces que incluyen arrojarlo desnudo al vacío desde un helicóptero. Siete años en un área de castigo sin luz ni ventilación, durmiendo en un piso de tierra. El cuerpo de Freyre es un acta pericial ambulante, pero al Estado no le da vergüenza, le da igual.

Su madre muere en 2022, “sola, enferma y tremendamente desgastada”, sin ver a su hijo libre. El amparo de Freyre está en el mismo limbo que el de los Castillo. La justicia mexicana tiene una gran ventaja logística: los expedientes no se deprimen, solo se empolvan.

La Corte grita, el sistema bosteza

La sentencia de la Suprema Corte sobre Juana Hilda no solo la libera: expone el mecanismo completo del montaje. La “confesión madre” se cae; con ella se deben caer las pruebas derivadas, las coacciones a testigos, las violaciones a cadena de custodia, la fantasía procesal que otros tribunales avalaron durante años.

Pero el sistema responde con su arma favorita: la inmovilidad. Juzgados que no resuelven amparos, que no dictan sentencias, que se amparan en jubilaciones, reformas judiciales o simple cobardía. Es un empate cínico: de un lado, una Corte que dice “no hay una sola prueba”; del otro, jueces que dicen “no hay prisa”.

Mientras tanto, los protagonistas del montaje original se mueren, se reciclan o se esconden, pero su obra sigue en cartelera. La vida de Brenda, los Castillo, Jacobo y Freyre continúa secuestrada por un expediente que ya no se sostiene jurídicamente, pero que nadie se atreve a desmontar políticamente.

La “vida después de 20 años de fabricación” no es solo la de ellos: es la de un país que se acostumbró a que la tortura y el montaje no son desvíos del sistema, sino parte del sistema.

Con informacion: BEATRIZ GUILLEN/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

«NO se VA a PELAR BASALTAR ? : MORAL HIPÓCRITA de MORENA va a INDAGAR PRESIDENTE del CONGRESO que LEGISLÓ vs NARCOCORRIDOS y…los CANTÓ en la CHAMBA en MICHOACÁN… era el favorito de su papá.


En Michoacán no les hace falta ni Netflix, el Congreso ya produce sus propios episodios. Resulta que al diputado del PT, Baltazar Gaona García —ni más ni menos que el mero mero de la Mesa Directiva— se le armó el fandango en pleno Palacio Legislativo, pero no con debate ni reformas… sino con banda y corrido incluido.

Sí, como lo oyen: en el salón de plenos, donde se supone que se discuten leyes, retumbó el corrido “Se les peló Baltazar”. Y no, no era simulacro ni performance artístico: era serenata con dedicatoria.

El propio Gaona salió a decir que él ni la debía ni la temía, que la banda “Carnavalito” solita se aventó el numerito como agradecimiento, así nomás, porque sí, porque se sintieron inspirados entre curules y micrófonos. Eso sí, ya entrado en modo control de daños, pidió disculpas públicas, no sin antes aclarar que jamás quiso incomodar a nadie… aunque el corrido diga otra cosa.

Lo sabroso del asunto es que ahora el gobierno estatal anda investigando el showcito, no por desafinado, sino por posible apología del delito. 

Y aquí es donde la cosa se pone de antología: la ley que podría meter en aprietos al diputado fue aprobada hace apenas unos meses… con el voto del propio Balta. O sea, se puso la soga solito y luego se sorprendió de que aprieta.

El evento, según cuentan, era un festejo del Día del Padre con comida, sindicato presente y ambiente relajado. Todo iba bien hasta que alguien dijo “¿y si nos echamos un corrido?”… y de ahí al escándalo hubo un solo paso.

Para rematar, el corrido en cuestión no es cualquier rolita: hace referencia a Baltazar Díaz Vega, ligado a los viejos tiempos del Mayo Zambada, y además era de las favoritas del papá del diputado, exalcalde de Tarímbaro. O sea, tradición familiar con soundtrack incluido.

Total, que entre disculpas, investigaciones y corridos incómodos, el Congreso de Michoacán terminó convertido en palenque improvisado. Y mientras Gaona insiste en que no hubo mala intención, la pregunta queda flotando en el aire: ¿fue homenaje, descuido… o un clásico “se les peló” en vivo y a todo color?

Con información: ELNORTE/

«SI NO TE SIRVEN y SE SIRVEN,NO SIRVEN: CAMARA CHISMOSA DELATA AGENTE de la AEI ROBANDO CELULAR»…y no habra carpeta,ni encarpetada.


En el país donde la realidad siempre supera al guion más cínico, una agente de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) de Nuevo León , decidió innovar en técnicas de “resguardo preventivo”: levantar un iPhone 16 Pro Max directamente de la barra de un negocio… y desaparecerlo con eficiencia y eficacia de ministerial.

Las cámaras, esas ingratas que no entienden de jerarquías, ni respetan charolas, captaron el momento exacto en que la servidora pública —identificada como Paola— ejecuta una maniobra digna de manual: toma el celular, se lo pasa a su acompañante, bolso y fuga. Todo muy institucional, muy coordinado, casi como si fuera operativo.

Pero no, no fue robo. Fue “resguardo”.

Porque en este país no te quitan las cosas, te las administran sin previo aviso. No te roban, te protegen de tu propio patrimonio. Y si tienes dudas, tranquilo: siempre habrá una explicación creativa lista para consumo público.

La versión oficial llegó puntual, como siempre llega cuando el video ya circula: la agente “encontró” el teléfono, intentó devolverlo (sin éxito, claro, porque devolver cosas es complicadísimo) y decidió resguardarlo. ¿Dónde? Misterio. ¿Cómo? Con discreción. ¿Cuándo pensaba regresarlo? Probablemente cuando la indignación en redes bajara a niveles manejables.

El pequeño detalle es que el supuesto resguardo incluyó ignorar llamadas del dueño, trasladarse cómodamente a Monterrey y declararse “ocupada” cuando la víctima ofreció pasar por el aparato. Porque proteger bienes ajenos es una labor demandante; no cualquiera puede devolver lo que no es suyo en horario laboral.

Fue hasta que el video hizo su magia —ese verdadero órgano autónomo de la justicia mexicana— que el teléfono reapareció. No por protocolo, no por investigación interna, no por ética institucional: por presión pública.

Y como cereza del pastel, la autoridad confirmó que no hay denuncia formal ni investigación abierta. Es decir, el caso está perfectamente resuelto en el universo paralelo donde los hechos no cuentan si no incomodan demasiado.

Y SI hubiera carpeta y encarpetado ? 

Con los hechos tal como están narrados, lo que se observa es una posible apropiación de un bien mueble ajeno (el iPhone), inicialmente bajo el pretexto de “resguardo”, pero retenido y no devuelto sino hasta que hubo presión pública. Eso encaja, en términos típicos, en figuras como:

  • Robo / hurto simple (dependiendo del código aplicable).
  • Apropiación indebida o retención indebida, si se sostiene la versión de que “lo encontró” y luego no lo devolvió oportunamente.

Además, por tratarse de una agente ministerial en funciones (o, al menos, con ese carácter), se abre la puerta a delitos cometidos por servidores públicos.

Delitos que se pueden presumir

1. Robo / hurto simple

Si se toma la versión del video: el teléfono estaba a la vista, ella lo toma, se coordina con otra persona para guardarlo en bolso y abandonar el lugar, sin consentimiento del dueño.

  • Elementos típicos básicos en los códigos penales:
    • Se trata de una cosa mueble ajena.
    • Se toma sin derecho ni consentimiento.
    • Con ánimo de dominio (quedárselo o disponer de él).
  • En la mayoría de códigos, eso es robo (o hurto) simple, con penas de prisión y multa que aumentan conforme al valor del objeto.

El valor del bien (un iPhone 16 Pro Max) lo coloca en rango de delito, no de “falta” menor, dada su cuantía.

2. Apropiación indebida / retención indebida

Si se intenta sostener la narrativa oficial de “lo encontré y lo resguardé”, se puede voltear jurídicamente:

  • La apropiación indebida se configura cuando alguien recibe o tiene en su poder un bien ajeno por alguna razón legítima (hallazgo, custodia, depósito de hecho) y, en lugar de devolverlo, se lo apropia o lo retiene indebidamente causando perjuicio.
  • Doctrinalmente, el punto clave es:
    • Tiene poder legítimo o de hecho sobre la cosa.
    • Conoce la obligación de devolverla.
    • No la devuelve, la retiene o se la apropia para sí o un tercero.

Aquí, ella:

  • Ignora llamadas del dueño.
  • No acude a devolver el equipo.
  • Solo lo regresa tras la difusión del video.

Eso encaja muy bien en la lógica de retención/apropiación indebida, aunque la acusación podría ser alternativa al robo/hurto.

3. Abuso de funciones / delito cometido por servidor público

Por su calidad de agente de la Agencia Estatal de Investigaciones, se puede analizar:

  • Abuso de autoridad / ejercicio indebido de funciones, si se prueba que se valió de su calidad para:
    • Generar confianza.
    • Presionar o inhibir la denuncia.
    • O, al menos, encubrir su propia conducta.

En varios ordenamientos, cuando un servidor público se apropia de bienes ajenos aprovechando su cargo, se agravan las penas o se encuadra como delito específico de corrupción o peculado si se trata de bienes públicos.

Aquí el bien es privado, así que no es peculado clásico, pero sí puede ser robo cometido por servidor público (agravante) o ejercicio indebido de funciones, según el código local.

4. Posible coautoría o participación

La acompañante que guarda el teléfono en el bolso puede ser vista como:

  • Coautora material (actúa conjuntamente y con acuerdo).
  • Partícipe (ayuda a consumar el desapoderamiento).

Penalmente, quedaría en el mismo tipo básico: robo / apropiación indebida, en calidad de coautora o cómplice, según se acredite su grado de intervención.

Sanciones penales (en abstracto)

Sin citar un código estatal concreto, pero tomando como referencia cómo se castigan estos delitos en códigos penales de tradición continental:

Robo / hurto simple

  • Penas típicas:
    • Prisión que suele ir de 6 meses a varios años según:
      • Valor de lo robado.
      • Si hay agravantes (servidor público, pluralidad de sujetos, abuso de confianza, etc.).
    • Multa proporcional al daño.
  • Si se acredita agravante por servidor público, el abanico se puede ir al tramo alto de la pena, y en algunos ordenamientos se añade:
    • Inhabilitación para ejercer empleo, cargo o comisión públicos.

Apropiación / retención indebida

  • Está catalogada como delito patrimonial de defraudación o abuso de confianza.
  • Suele tener penas:
    • De 6 meses a 3 años de prisión en tipo básico.
    • Multa de varios meses.
  • La pena aumenta cuando:
    • El valor de lo apropiado es alto.
    • Hay circunstancias agravantes (por ejemplo, si está vinculada a una relación de especial confianza o si interviene un funcionario).

En el caso concreto, el valor de un iPhone de gama alta y la calidad de servidora pública apuntan a que, si hubiera una imputación seria, no se quedaría en “falta administrativa” sino en un delito con potencial pena de prisión, multa e inhabilitación.

Conducta administrativa y responsabilidad disciplinaria

Aunque me preguntas por delitos, en paralelo hay responsabilidad administrativa:

  • Violación a códigos de ética y disciplina de servidores públicos.
  • Posible destitución, suspensión e inhabilitación independiente del proceso penal.
  • La negativa inicial a devolver el bien y el uso de un discurso de “resguardo” agravan el perfil de falta de probidad.

Que la Fiscalía diga que “no hay denuncia ni investigación” no borra la tipicidad; solo evidencia un problema clásico de selectividad y protección corporativa.

En resumen penal y solo si existiera justicia

Con la prueba principal siendo el video y las comunicaciones posteriores, un fiscal podría, en abstracto, formular imputación por:

  • Robo simple (o hurto simple), agravado por intervención de servidora pública.
  • Subsidiariamente, apropiación o retención indebida.
  • Posible abuso de autoridad o ejercicio indebido de funciones, según el código local.

Todas estas figuras son delitos patrimoniales, con penas de prisión y multa, y con alta probabilidad de inhabilitación si se reconoce su calidad de agente estatal.

Así funciona el sistema: si no te sirven, se sirven. Y si los cachan, no pasa nada… salvo que ahora sí te contestan el teléfono.

Con información: ELNORTE/

«VOCERO de AMÉRICO con CURRÍCULA de SECUESTRADOR y 2 AÑOS PRESO en el PENAL de TAMATÁN,PRESUME REDUCCIÓN de HOMICIDIOS 74.9%»… es más fácil hacer un comunicadito que desmentirlo, pero ahí les va.


La ecuación es sencilla, pero el gobierno la vende como si fuera física cuántica: si las desapariciones se disparan y los cadáveres reaparecen en fosas como hongos después de la lluvia, no están bajando los homicidios, está bajando la vergüenza de contarlos.

La magia estadística del cadáver invisible

En Tamaulipas,la VOCERIA de IN_SEGURIDAD que aun comanda WILLY ZUÑIGA con curricula de SECUESTRADOR que estuvo preso casi dos años en el Penal de Tamatan, presume una reducción de mas 74% en el promedio diario de víctimas de homicidio doloso, la “cifra más baja desde 2015”.

Al mismo tiempo, el país entero acumula fosas clandestinas con mas de 75 mil cadaveres,donde Tamaulipas también es campeón en embodegarlos, y crece la cifra de desaparecidos al mismo tiempo que discurso federal tambien celebra “42% menos homicidios” y “el enero más bajo desde 2016”.

La trampa es de primaria: si hoy te levantan, te matan, pero tu cuerpo no aparece el mismo día, va a una fosa clandestina y nadie lo registra como homicidio; pero cuando aparece, tampoco. La estadística aplaude; la familia, no.

Cuando el gobierno deja de contar desaparecidos con seriedad,13 mil 842 en Tamaulipas,segun la cifra mas reciente de esta madrugada, y relaja los registros, los homicidios bajan en el Excel, pero los cuerpos suben en las fosas.

La fosa como política pública

Las fosas clandestinas en Tamaulipas son encontradas con la recurrencia de quien encuentra una moneda vieja en el patio, solo que aquí no hay suerte, hay restos humanos”.

Reynosa es la ciudad donde pateas la tierra y brotan cuerpos, mientras el boletín oficial habla de paz, coordinación institucional y “acciones contundentes”.[

Cuando llenar el subsuelo de cadáveres ya no es escándalo sino rutina, el mensaje es claro: el problema no es el crimen, es que el crimen sea contable.

El gobierno convierte la fosa en herramienta estadística: lo que no aparece en la sábana de homicidios del día, no existe para la narrativa de éxito.

El vocero con expediente

Para rematar la comedia macabra, la voz que sale a presumir la “pacificación” es un funcionario con pasado carcelario por secuestro, reciclado como secretario ejecutivo de seguridad y vocero del estado.

Según la crónica, estuvo preso casi dos años acusado de privar de la libertad a una persona y hoy es el encargado de decirnos que todo va mejor que nunca.

Es la definición de cinismo institucional: un exreo por secuestro convertido en rostro oficial de la “estrategia contra la violencia”.

El gobierno que no puede garantizar que no te levanten recicla a quien fue procesado por levantar gente para que te explique por qué ya casi no hay homicidios.

Una reflexión brutalmente simple

Si en una entidad desaparecer equivale, en la práctica, a morir, la caída de homicidios sin un aumento proporcional en localización de desaparecidos y cuerpos no es éxito: es encubrimiento estadístico.

No hay “milagro de seguridad” cuando al mismo tiempo suben exponencialmente las cifras de desaparecidos, se multiplican fosas y se deja de contar con rigor a las víctimas; hay un truco contable donde el muerto deja de ser dato para convertirse en secreto.

Con informacion: VOCERIA SEGURIDAD/ RNPDNLO