México se colgó una medalla mundialista en libertinaje de matar periodistas, y Veracruz presume orgulloso el oro como el estado más letal, con un podio manchado de 210 nombres entre asesinados y desaparecidos en 26 años.
El “mundial” mexicano de matar periodistas
En el marcador oficial de Artículo 19, México acumula 177 periodistas asesinados desde el año 2000 hasta hoy, más 33 desaparecidos, para un total de 210 casos que se reparten como si fueran estadísticas de torneo.
La cifra viene con asterisco: todos estos crímenes están “posiblemente” relacionados con su labor periodística, porque aquí hasta la verdad tiene que pedir permiso para existir.
En esta Copa del Horror, 165 de las víctimas son hombres y 12 mujeres, pero el género da igual cuando el silenciador suena igual para todos.
La tabla general por estados está clara: Veracruz va primero con 33 asesinatos, seguido de Guerrero con 19, y un triple empate entre Chihuahua, Guerrero otra vez en el conteo ampliado y Tamaulipas con 15 cada uno, como si fueran potencias ofensivas de una liga macabra.
Veracruz, campeón letal indiscutible
Nadie le quita a Veracruz su medalla dorada: es el estado más letal para la prensa en México, acumulando 33 periodistas asesinados desde el año 2000 según el conteo de Artículo 19.
No importa quién gobierne ni de qué color pinte las bardas; la constante es la misma: reportear en Veracruz se parece más a una ruleta rusa que a un oficio.
El caso más reciente del “fixture” veracruzano es el asesinato de Luis Ángel López Valdés, reportero de nota roja en el diario Vanguardia de Veracruz, ejecutado el 11 de junio en Poza Rica.
A eso se suma la desaparición de la periodista Roxana Berenice Guzmán, levantada por hombres armados en Nanchital el 2 de junio, y cuyo paradero sigue siendo una pregunta que el Estado responde con silencio administrativo.
La tabla de muerte por sexenio
Si esto fuera un álbum Panini del horror, cada presidente tiene su propia colección de muertos: Zedillo aporta 3, Fox 22, Calderón 48, Peña Nieto 27, López Obrador 47 y la nueva administración de Claudia Sheinbaum ya suma 10 asesinatos de periodistas.
México, mientras tanto, mantiene su reputación internacional como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, compitiendo en ligas mayores con zonas de guerra declarada.
En 2022 se rompió el récord de temporada con 13 asesinatos, entre ellos los de Margarito Martínez, Lourdes Maldonado y Armando Linares, nombres que se pronuncian en ceremonias luctuosas pero no en sentencias condenatorias.
Es la única liga donde la impunidad juega de local, golea y encima cobra taquilla.
La medalla mundialista, versión sangre
Mientras se discuten mundiales de futbol y candidaturas para ser sede, México ya tiene su propio mundial: el de periodistas asesinados, desaparecidos y silenciados.
En lugar de medallas FIFA, aquí se reparten esquelas, placas con nombres grabados y memoriales improvisados en plazas públicas donde se exige justicia a gobiernos que contestan con discursos y oficios.
Veracruz, en esta narrativa, no solo es “el estado más letal”, es el campeón defensivo del terror: homicidios, desapariciones y amenazas que convierten a cada reportero en objetivo móvil.
Las organizaciones documentan, las familias entierran y el aparato de justicia observa desde la banca, con la misma parsimonia con la que presume “mecanismos de protección”.
Con información: ELUNIVERSAL/

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