Abelardo gana Colombia, pero el verdadero derrotado no es solo Petro: es todo el “eje progresista” que Sheinbaum intentó apadrinar… mientras Trump se lleva la foto del triunfo y el crédito ideológico.
El marcador: Trump 1 – Sheinbaum 0
Colombia amanece con Abelardo de la Espriella, abogado de ultraderecha, como nuevo presidente según el preconteo: 49,65% contra 48,71% para Iván Cepeda, una diferencia de menos de 250 mil votos, la más cerrada en años. La derecha no solo gana: lo hace en formato épico, “foto finish”, el tipo de resultado que se vende como milagro y se convierte en narrativa regional.
Del otro lado, Petro pide no cantar victoria y esperar el escrutinio, pero ya lo hace con tono de derrota digna, no de remontada inminente. Cepeda reconoce el preconteo y anuncia impugnación de 33 mil mesas, es decir: acepto que perdí, pero dejaré constancia.
El padrino que sí cobra: Trump
Mientras Sheinbaum hacía “solidaridad progresista” con Petro y el proyecto de Cepeda, Donald Trump jugó sin maquillaje: apoyo frontal al ultraderechista Abelardo de la Espriella, desde la primera vuelta y con promesa de “apoyo total” si ganaba. Lo que muchos llamaban injerencia hoy se ve como inversión política bien colocada.HT
El diario español,El País confirma que Trump ya llamó a De la Espriella para felicitarlo y bendecir al nuevo gobierno colombiano, mientras su secretario de Estado, Marco Rubio, celebra que “los mejores días de Colombia están por venir”. Traducido del trumpiano: ya colocamos ficha clave en el tablero latinoamericano, y sí, lo sabemos.
En la campaña, De la Espriella se vendió como “patria milagro”, mano dura contra crimen, narco y “bandidos”, prometiendo que “no habrá zonas vedadas para el Estado” y que Colombia vuelve a ser una “democracia firme y respetable” para el club de gobiernos “que respetan la libertad y el Estado de derecho”. Es el catecismo perfecto para el relato trumpista de seguridad, orden y alineamiento geopolítico.
La que no cobra: Sheinbaum
Desde antes, ya estaba planteado el “duelo metichista”: Sheinbaum respaldando a Petro y al proyecto de izquierda colombiano; Trump, sin pudor, al “Tigre” De la Espriella. En Valor Tamaulipeco lo dijimos con precisión brutal: si ganaba la derecha, el preludio era de fracaso para Claudia Sheinbaum en el tablero regional.
Eso es exactamente lo que acaba de pasar:
- Pierde Petro, que quería que Colombia ratificara el “gobierno del cambio”.
- Pierde Cepeda, que encarnaba la continuidad progresista.
- Y pierde Sheinbaum, que se subió al barco simbólico de esa izquierda y hoy tiene que ver cómo la narrativa la arrastra del lado de los derrotados.
Mientras Trump se presenta como el padrino efectivo de la nueva derecha latinoamericana —de Milei a Bukele, ahora pasando por De la Espriella—, Sheinbaum queda en la posición incómoda: mucho discurso de soberanía y anti‑injerencismo, pero jugando a la porra ideológica a favor de un proyecto que acaba de ser derrotado en una de las contiendas más reñidas de la región.
Petro, el progresismo y el costo simbólico
El mapa es cruel: Colombia pasa de un presidente de izquierda, Petro, a un ultraderechista que admira a Trump y Bukele, con apoyo explícito de Washington versión Trump. Petro lo sabe y habla de “injerencia extranjera inconstitucional”, de compra de votos y de “nueva ignorancia forjada por la mentira embrutecedora”, pero lo hace en modo epitafio, no en modo victoria.
La región lee esto como otro capítulo del péndulo: la izquierda sigue gobernando México, Brasil y otros países, sí, pero acumula derrotas y desgaste, mientras las derechas radicales crecen cabalgando el hartazgo con la inseguridad, la corrupción y el discurso moralista del cambio sin resultados. Colombia era uno de los pocos bastiones emblemáticos de esa ola progresista: que ahí entre un “Tigre” bendecido por Trump es una señal de época.
Y en ese clima, el “eje progresista” —Petro, Sheinbaum, Lula, Boric— aparece más a la defensiva que a la ofensiva, mientras el trumpismo teje red de gobiernos duros y celebra cada elección como pieza de ajedrez en su narrativa global.
En resumen:
- No solo ganó la derecha en Colombia; perdió el proyecto Petro y, de rebote, perdió Sheinbaum en el tablero simbólico.
- Trump no solo opinó: colocó ficha, apostó por De la Espriella y ganó, reforzando la idea de un trumpismo con capacidad real de influir en América Latina.[
- Sheinbaum jugó a la solidaridad progresista en Colombia… y hoy tiene que administrar el costo político de haberse alineado con el bando que no logró revalidarse en las urnas.
“En Colombia no solo ganó un ‘Tigre’; perdió un Petro en retirada, una Sheinbaum mal apostada y un progresismo que insiste en hablar de soberanía mientras deja que Trump cobra victoria.”
Con informacion : DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

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