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miércoles, 17 de junio de 2026

«CARO se DOBLÓ para NO ROMPERSE: JEFE de JEFES COMPARECIO en CORTE de NY en MEDIO de ENORMES MEDIDAS de SEGURIDAD»…unico poder que le queda,es el del dedo y la lengua.


Rafael Caro Quintero volvió a Brooklyn y, para variar, la nota del día no fue él, sino el miedo que provoca su nombre en el sistema de justicia gringo. La fiscalía no está armando un juicio, está montando un búnker: jurado anónimo, parcialmente aislado, escoltado de ida y vuelta como si fueran testigos protegidos del apocalipsis.

La audiencia de 10 minutos

La audiencia duró unos 10 minutos, lo que tarda un noticiero en irse a comerciales, pero alcanzó para que el juez Frederic Block pusiera nueva cita para el 1 de octubre, como si estuviera agendando limpieza dental y no el caso de uno de los narcos más famosos de la historia reciente. Caro Quintero, 72 años encima y el mote de “Narco de narcos” colgado desde los ochenta, se sentó en la corte de Brooklyn a escuchar cómo discuten su futuro como si fuera trámite de ventanilla.

El jurado en modo testigo protegido

La fiscalía pidió que ni los nombres, ni las direcciones, ni los lugares de trabajo del jurado se conozcan; ni las partes, ni los abogados, ni nadie. Quieren que los 12 ciudadanos sean trasladados diariamente por el Servicio de Alguaciles, aislados del público, blindados contra “acoso, intimidación u otra interferencia”, como si cualquier mirada de más pudiera convertirse en mensaje de un cártel.

Juicio blindado y verdad recortada

El gobierno de Estados Unidos también quiere aplicar la Ley de Procedimientos para el Manejo de Información Clasificada (CIPA), una joya legal que permite mutilar expedientes en nombre de la seguridad nacional. Traducción: partes del caso se verán en público, pero el hilo fino –la inteligencia, los acuerdos, los tropiezos del Estado– se contará en resúmenes higiénicos para que nadie vea cómo se cocina la “justicia” en la cocina de seguridad nacional.

El calendario del narco de narcos

Mientras tanto, el reloj judicial avanza con la parsimonia de burócrata en viernes: siguiente audiencia el 1 de octubre de 2026 y un juicio tentativamente programado para el 8 de marzo de 2027, siempre y cuando no haya acuerdo de culpabilidad antes. 

Todo esto para un hombre que ya vio pasar al Cártel de Guadalajara, a la DEA ochentera, al TLCAN, a la “guerra contra el narco” y ahora al jurado anónimo escoltado Servicio de Alguaciles.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

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