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sábado, 20 de junio de 2026

“TU CUIDA al ESCUINCLE es POTENCIA SIMBÓLICA: la CARICATURA DIBUJA quién MANEJA y QUIÉN VA ATRÁS PROTEGIENDO a los que ESTÁN al FRENTE…pero siempre detrás de los que manejan.


La caricatura de Kemchs para EL UNIVERSAL no se equivoca nadita ,nos a plantea que el verdadero poder y la conducción del país no están en manos de Sheinbaum ni de Rocha Moya, sino de la agenda de inseguridad, violencia y gobernanza del narco, que aparece al frente, armado y dando órdenes; ellos quedan relegados a la parte trasera, subordinados y reducidos a comparsas.

Elementos visuales clave

  • Al frente aparece una figura armada, con chaleco táctico y sombrero con una hoja de marihuana, que remite de inmediato al estereotipo del sicario/narco rural, asociado al Cártel de Sinaloa y al negocio de las drogas.
  • Detrás, apenas asomando, están los rostros de dos políticos: se les reconoce como Claudia Sheinbaum y Rubén Rocha Moya, pero gráficamente están en segundo plano, físicamente detrás del personaje criminal, lo que indica que no controlan la situación sino que viajan “a bordo” de la estructura del narco.
  • La composición jerarquiza: el narco ocupa el lugar del conductor (adelante, grande, con armas), mientras la presidenta y el gobernador quedan encajonados, sin cuerpo visible, casi como pasajeros o rehenes.

El significado del texto: “Tú cuida al escuincle, yo manejo”

  • El globo dice: “Tú cuida al escuincle, yo manejo”. “Escuincle” habla de alguien menor, protegido o manipulable; en la lectura política alude al gobernador protegido por el sistema que se protege por sistema.
  • El “yo manejo” es la clave: quien habla es la figura narca; es decir, el narco afirma que es él quien conduce la situación, el vehículo, el gobierno o el rumbo del país, mientras asigna al político un rol de niñera o guardia del “escuincle”.
  • En términos de metáfora de poder, el narco se coloca como jefe operativo y estratégico, y relega al poder civil a una tarea auxiliar, casi doméstica: cuidar, no decidir.

Contexto político inmediato

  • La caricatura se inscribe en el contexto de las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya y otros funcionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, que han provocado cuestionamientos a la presidenta Sheinbaum sobre si protege a “narcogobernadores”.
  • Organizaciones civiles y opositores han señalado precisamente que el gobierno federal estaría encubriendo o minimizando la relación entre autoridades locales y cárteles, acusando a Sheinbaum de sostener un “pacto de impunidad” con ciertos mandatarios estatales.
  • Kemchs retoma ese clima: al poner a la presidenta detrás del narco, sugiere que, lejos de encarar el problema, el poder político convive, acompaña o incluso se deja conducir por él.

Lectura de fondo: Estado replegado, narco por delante

  • La elección de un personaje narco con rasgos animalescos y campesinos, armado y con el símbolo de la marihuana, envía un mensaje doble: brutalidad (fuerza bruta, violencia) y economía ilícita (droga como motor).
  • Sheinbaum y Rocha Moya no aparecen imponiendo la ley, sino literalmente detrás del criminal, lo que puede interpretarse como complicidad, captura o, en el mejor de los casos, subordinación del Estado a la agenda del crimen organizado.
  • La frase en boca del narco deja claro que la cadena de mando está invertida: el Estado ya no “lleva el volante”; es el crimen el que decide el rumbo, mientras el gobierno administra daños colaterales y cuida “al escuincle”.

Potencia simbólica: “mejor que mil palabras”

  • La viñeta sintetiza en una sola imagen la tesis de que en la 4T, al menos en Sinaloa y zonas dominadas por el narco, el poder real está en los cárteles, y el gobierno federal los acompaña en lugar de confrontarlos.
  • Al desplazar a la presidenta a un segundo plano, el cartón revierte la narrativa oficial de “no hay nada que temer” y “México no es piñata de nadie”, mostrando más bien a un Estado que viaja de pasajero en el vehículo del narco.
  • Como mensaje periodístico, la caricatura funciona como editorial visual: acusa, sin matices, que la relación Estado–narco ha cruzado la línea de la tolerancia pasiva y ha pasado a una forma de co-gobierno donde el criminal da instrucciones.

Con información: ELUNIVERSAL/KEMCHS/

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