Visitanos tambien en:

domingo, 21 de junio de 2026

«CRECIERON como las PALMAS y deben CAER como los COCOS: el CRECIMIENTO EXPONENCIAL de MORENA FUE PARALELO al CRECIMIENTO NARCO»…hoy es una fábrica de problemas de viejo cuño.


Morena creció como palma en temporada de lluvias: rápido, desordenado y sin raíces profundas. Hoy amenaza con caer como coco maduro, no por sorpresa sino por simple gravedad política. Porque sí, la presidenta goza de popularidad, pero a la baja—este país es generoso con sus mandatarios, salvo el paréntesis incómodo de Peña Nieto—, pero gobernar no es un concurso de aprobación. Y menos cuando te heredan un campo minado y la caja registradora vacía.

Sheinbaum no está lidiando con la oposición, sino con su propio bando. Morena es hoy una fábrica de problemas: corrupción de viejo cuño, nepotismo sin pudor, improvisación elevada a método y una alegre ignorancia de la ley. Y en la liga mayor, figuras relevantes del movimiento señaladas por vínculos con el crimen organizado. 

El partido que avanzaba territorialmente casi al ritmo de los cárteles ahora empieza a parecerse demasiado a ellos en sus lógicas internas: control difuso, lealtades volátiles y cero rendición de cuentas.

El problema no es nuevo, solo dejó de poder ocultarse. Morena nunca se organizó porque nunca lo necesitó: ganar lo era todo. Sin reglas internas, sin mecanismos de arbitraje, sin institucionalidad, sin respeto a las encuestas. Todo orbitaba alrededor de un solo hombre. López Obrador decidía candidaturas por encima de ganarlas o perderlas, políticas públicas y destinos personales con el mismo gesto. Bastaba una mirada de desdén para sepultar carreras. Ese sistema funcionaba… mientras el caudillo estaba. Se fue el líder y con él, el pegamento.

Hoy Morena es una caja de Pandora con credencial de partido. De ahí sale todo: escándalos, pleitos, torpezas y crisis. Y para quienes temían que el expresidente sería el gran factor de presión, la realidad fue más prosaica: su reaparición epistolar pasó sin pena ni gloria. Su tiempo político se agotó. Lo que sí dejó es peor: un aparato sin control y un heredero partidista que suma ruido, no soluciones.

La presidenta enfrenta una paradoja incómoda: su mayor activo electoral es también su mayor lastre operativo. Tendrá que gobernar a pesar de Morena, no gracias a él. Porque al final, las encuestas podrán reinar, pero no tapan baches, no desactivan crisis y, sobre todo, no gobiernan.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: