Tomás Yarrington está jugando ajedrez de máxima escuela contra una Fiscalía General de la Republica que apenas si sabe mover el peón, y la última resolución que le ordena reponer todo el procedimiento ya huele a jaque anunciado, aunque todavía no sea mate.
El tablero: Yarrington vs FGR
- De un lado, un exgobernador que ya entendió que el Código Penal se juega casilla por casilla, no a manotazos mediáticos.
- Del otro, una FGR heredera de la vieja PGR entonces a cargo de Marisela Morales y el total de mañas, doctor en montajes,Irving Barrios Mojica, que armaron el caso con fotocopias, testimonios reciclados y desprecio olímpico por el debido proceso.
La jugada maestra: tumbar el auto
Un tribunal federal dejó sin efecto el auto de formal prisión por narcotráfico y ordenó reponer el procedimiento por violaciones al debido proceso y a la correcta aplicación de la ley.
La magistrada Angélica Lucio Rosales marcó dos pecados capitales: usar confesiones y dichos en copias de otras averiguaciones, nunca desahogadas ante el juez del caso, y no valorar pruebas de descargo ofrecidas por la defensa.
Analogía de ajedrez: qué está pasando
La PGR/FGR abrió con una especie de “gambito de la fotocopia”: quiso acreditar delito con testimonios prestados en otro tablero, ante otro juez, sin darle al acusado chance real de controvertir nada. Eso en términos jurídicos es entregar pieza sin compensación.
La defensa de Yarrington respondió con un doble ataque:
- impugnó la validez de esas pruebas por violar criterios de la Suprema Corte sobre testimonios recabados en otra investigación;
- reclamó la omisión de estudiar sus documentales de descargo, golpe directo al derecho de defensa y a los principios de exhaustividad, fundamentación y motivación.
Por qué Yarrington ya va ganando
- El tribunal ordena reponer todo el procedimiento: eso es obligar a la FGR a rearmar la posición sin los testigos estrella en copia y ahora sí mirando las pruebas de descargo que antes ignoró con displicencia burocrática.
- Aunque la resolución todavía puede ser impugnada vía revisión, el daño está hecho: la narrativa cambia de “gran caso contra el narcopolítico” a “gran caso podrido por chapucería procesal de la vieja PGR y sus herederos”.
Jaque anunciado, no mate (todavía)
Yarrington sigue preso porque enfrenta otros procesos por delincuencia organizada y lavado de dinero, y además promovió un nuevo amparo para tumbar una orden de aprehensión preventiva dictada en diciembre de 2025.
Pero en este tablero específico —el de narcotráfico y el auto de formal prisión— la FGR ya está defendiendo con rey y peón contra torre y alfil: cualquier nueva torpeza probatoria o de motivación en la reposición del procedimiento puede convertir este jaque técnico en un mate político-jurídico que corone al acusado… gracias, paradójicamente, a la falta de pulcritud legal de la estulticia institucional que se suponía iba a hundirlo.
Con informacion: ELEFANTE BLANCO/ NOTICIERO DE VICTORIA/

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