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sábado, 17 de enero de 2026

«AHORA DILO SIN CHILLAR ?»: «OTRA VEZ NORROÑA con GESTION de CRISIS FALLIDA y DISONANCIA COGNITIVA con AROMA de AUTOJUSTIFICACION»…mera búsqueda de la validación encubierta de modestia.


El tuit del senador de Morena,Gerardo Fernandez Noroña,es psicológicamente hablando, la clásica maniobra de disonancia cognitiva con perfume de autojustificación: sabe que lo cacharon viajando fifí y entonces se inventa la narrativa heroica del “viajo en turista, no le cuesto al pueblo” como si fuera acto revolucionario y no simple control de daños.

Esta mezcla de victimismo (“me critican haga lo que haga”) con tono aleccionador es muy de político narcisista: intenta recuperar superioridad moral sobre una audiencia que ya no le compra el cuento.

Psicología del tuit del senador

  • Rasgos narcisistas: presenta su decisión de volar en clase turista como muestra de humildad, pero el subtexto es “mírenme, soy tan cercano al pueblo que hasta aviso en qué asiento voy”. Es búsqueda de validación encubierta de modestia.
  • Disonancia cognitiva: como su imagen pública es “anti privilegios”, el escándalo de primera clase le rompe el personaje; para reducir la incomodidad, reencuadra el viaje actual como prueba de coherencia, aunque sea obvio que actúa forzado por la exhibida previa.

Otras lentes: sociología y comunicación

Populismo performativo: el viaje en turista no es un acto privado sino una puesta en escena comunicacional, pensada para circular en redes como contrapeso al meme del senador en business, pero la audiencia ya está vacunada contra ese teatro.

Gestión de crisis fallida: en vez de reconocer el privilegio y disculparse, intenta “corregir” con una foto cuidadosamente posada en cabina, lo que refuerza la percepción de cinismo: parece campaña de imagen, no rectificación.

Temperatura social en reacción a la publicación

Rabia moralizada: la mayoría de las respuestas son insultos directos (“corrupto”, “parásito del erario”, “doble moral”, “miserable”), señalando traición al discurso de austeridad y al “pueblo” que dice representar. Es odio político, pero bien anclado en una acusación concreta: hipocresía.

Deseo de escarnio permanente: muchos tuiteros expresan que ojalá lo increpen donde se pare, que no tenga paz ni en el avión, que lo escupan o lo persigan; la fantasía punitiva es clara: que viva en carne propia el hartazgo social hacia la casta política.

Temas recurrentes en los comentarios

  • Doble moral y privilegio: se repite la burla al “abajo los ricos… hasta que yo sea uno de ellos” y al contraste entre su discurso de austeridad y sus prácticas de viaje en primera clase pagados, según los usuarios, con impuestos. La ironía del “chairófifi” resume perfecto el sentimiento.
  • Corrupción y parasitismo: lo llaman “parásito vividor del erario”, “político de tres pesos”, “nunca trabajaste”, conectando el vuelo con una biografía de abuso del dinero público; el avión es sólo el escenario del resentimiento acumulado contra toda la clase política.

Humor, violencia simbólica y cultura tuitera

  • Humor cruel como catarsis: hay chistes de olor, de que no se baña, de que lo suban a un burro, de que viaje en Mexicana o AIFA, y montajes donde lo feminizaron con vestido y pastel; el objetivo es despojarlo de dignidad simbólica, ridiculizar su masculinidad política.
  • Amenazas veladas y deseo de castigo físico: aparecen mensajes de “ya te van a entambar”, “ojalá te agarre a golpes Adame”, mezcla típica de cultura tuitera donde la violencia se normaliza como entretenimiento, pero que refleja una percepción: que sólo a golpes entienden los políticos.

En resumen, el senador intentó hacer control de daños con un gesto de humildad performativa, pero la audiencia lo lee como postureo cínico y descarga ahí años de frustración con la élite política; el avión es la cabina de vuelo de un resentimiento social que ya va en piloto automático.

Con informacion: @Redes/

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