«Queridos soldados del Ejercito Mexicano»: primero y antes que nada, queremos agradecerles que arriesguen la vida, aunque tienen la obligacion legal de hacerlo, que para eso se les paga y reconocer públicamente que les debemos mucho, pero no soslayar que ustedes ya deben muchas.
Entendemos su difícil tarea, pero no entendemos que la confundan, pues bastaría que obedecieran el mandato legal para dejar de embrocares un dia si y otro también, matando inocentes por «horror», que parte del manual no entienden.
Asi que respetuosamente, pero indignados, les escribimos esta carta a ustedes,los soldados que llevan casi dos décadas confundiendo uniforme con licencia para matar y sospecha con sentencia de muerte.
A ti que te trepan a la troca o el blindado, a ti que miras por la mirilla o desde la parte posterior de la camioneta y ves un «montoncito» y los presupones “sicarios” y antes de decir agua va le jalas el gatillo, luego se reconoce eran jornaleros madrugando para trabajar y los llaman “víctima colateral”, como si el eufemismo borrara la sangre del pavimento de la carretera de Soto La Marina en Tamaulipas.
No es miedo, es abuso con manual en mano
Cobarde no es el soldado que tiembla, lo que es normal,el miedo controlado es valor,el miedo consentido cobardia ,el cobarde es el que dispara primero y luego busca en el Código Penal un pretexto para justificar la masacre.

Tu propio Manual del Uso Letal de la Fuerza dice que solo puedes usar la fuerza letal para proteger la vida propia o de terceros frente a una agresión real, actual o inminente, no frente a tu intuición paranoica ni a tu “olfato táctico de militar ondeado”. La legítima defensa exige agresión real, no imaginaria; exige necesidad racional de la defensa, no ráfagas preventivas contra quien solo tuvo la mala suerte de cruzarse en tu operativo y les vacias toda la dotación del mes.
Principios que pisoteas cada vez que tiras a matar
El papel es muy valiente: habla de oportunidad, proporcionalidad, racionalidad y legalidad, y ordena privilegiar la disuasión y la persuasión antes que cualquier bala. Te obliga a usar la fuerza solo cuando sea estrictamente inevitable y con el menor daño posible, pero tú conviertes cada persecución en un campo de tiro móvil, disparando desde y hacia vehículos en movimiento justo como el manual prohíbe salvo riesgo evidente e ineludible. Sabes que no debes disparar cuando hay riesgo para terceros ni contra objetivos no plenamente identificados, pero cuando un Mazda o un Jetta se atraviesan en tu túnel de miedo, el reglamento se vuelve tan invisible como las cámaras que también tendrías obligación de encender,no de apagar.
Lo que llamas “error” el manual lo llama uso indebido de la fuerza
Tu reglamento es claro: usar la fuerza sin respetar esos principios es uso indebido y genera responsabilidad penal y administrativa para quien jala el gatillo y para el mando que te ordena y tolera esa conducta. No puedes escudarte en que “solo seguías órdenes”, porque el mismo manual te prohíbe obedecer órdenes ilícitas y te obliga a denunciar el exceso de tus compañeros; cada vez que callas para cubrir a tu pelotón, te colocas del lado del crimen que juras combatir.
Cuando conviertes a estudiantes, niñas, enfermeras,jornaleros,migrantes y familias enteras en “bajas colaterales”, no estás defendiendo la seguridad nacional: estás fabricando víctimas y hundiendo más al Estado mexicano en el fango de la responsabilidad internacional.
Deja de disparar por sospecha y empieza a obedecer tu propia ley
La próxima vez que tengas el dedo en el gatillo frente a un coche cualquiera, recuerda que la Constitución te obliga a respetar, proteger y garantizar derechos humanos, no a adivinar quién merece morir, actuando como policia,M.P,Juez y verdugo.
Y si aun así decides vaciar el cargador contra quien no te disparó, que quede escrito que te sitúas a la altura de quienes tienes la obligación legal de combatir: no fue un error, no fue un exceso, no fue un “mal momento”… fue cobardía militar armada hasta los dientes y en abierta rebeldía contra el propio manual que juras cumplir y que parece no hay nadie con el águila y las estrellas suficientes para que lo haga valer,auque eso si, siempre carguen mas medallas en el pecho donde parece que solo les faltó colgarse el molcajete.
Con informacion: DOF/MAYO/2014

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