Mientras el resto del país intenta convencerse de que el domingo es para descansar, en Culiacán los criminales parecen tener un acuerdo tácito: ni misa ni descanso, porque el infierno no da tregua. A las 7:30 de la mañana, cuando algunos apenas se desperezan o se preparan para el menudo, apareció un joven esposado, amarrado y con la cara envuelta en cinta adhesiva frente a un autolavado. No era una escena de película, aunque en Sinaloa el thriller se proyecta diario y sin boletos.
El fraccionamiento Danubio amaneció con un guion macabro:cuerpo flaco, camisa azul, pantalón tipo militar. Los únicos uniformados que llegaron fueron los del Ejército, a levantar cinta y tomarse foto de “primer respondiente”, como si eso sirviera para algo más que llenar el parte informativo. Luego vendrán los peritos, los de Fiscalía, los forenses; el desfile habitual de los que llegan cuando ya pasó todo.
Bien nos lo dijo el General Leana Ojeda antes de que lo removieran por sincero, aunque después lo ascendieron;“No depende de nosotros, depende de los grupos antagónicos que dejen de hacer su confrontación entre ellos y que estén dejando a la población en paz para que vivan con tranquilidad”.
Pero no,este domingo como el resto nos confirman que mientras los santos descansan, los demonios madrugan. Y las autoridades, con la vista nublada y la brújula perdida, siguen dando palos de ciego, esperando un milagro… cuando el único santo patrón que reina aquí lleva iniciales en lugar de aureola.
Con informacion: NOROESTE/

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