El Hércules gringo sí aterrizó en Toluca, sí venía de Texas y sí fue autorizado por el Gobierno mexicano… pero ahora nos juran que todo era “capacitación” y “protocolos”, no misiles del Apocalipsis.
El comunicado salvador
De emergencia, el Gabinete de Seguridad salió a decir que el C‑130 en el Aeropuerto de Toluca era parte de “actividades de capacitación”, con vuelo autorizado por autoridades mexicanas y dentro de la “colaboración bilateral”.
Según su versión, las maniobras se hicieron pegaditos a los protocolos y acuerdos con Estados Unidos, como si leer la palabra “protocolo” borrara cualquier sospecha de injerencia.
El chisme del avión
La aeronave es un C‑130J Super Hercules de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el típico mula de carga que sirve para mover tropa, equipo o ayuda humanitaria, dependiendo de la agenda del día.
Flightradar24 lo ubicó saliendo de la base aérea Dyess, en Abilene, Texas, para caer en Toluca y después seguir rumbo a Brownsville, todo muy discreto hasta que las fotos reventaron en redes.
“No son misiles, te lo juro”
Mientras imagenes trascendidas permiten observar lo que presume misiles, verificadores ya bajaron esa narrativa al terreno de la fantasía conspirativa: el avión sí estuvo, la “curiosa carga” que se viralizó, no.
El propio gobierno insiste en que se trata de entrenamiento y cooperación, algo que no sería nuevo en la relación militar México‑EU, pero que siempre se maneja con la transparencia de una puerta de cuartel.
México también tiene Hércules
La Fuerza Aérea Mexicana opera sus propios Hércules, los mismos que hace unos días se mandaron a Jamaica con casi 39 toneladas de ayuda humanitaria tras el golpe del huracán “Melissa”, para la foto de la solidaridad.
Es decir, el modelo no es ajeno ni exótico para México; lo que enciende las alarmas no es el avión, sino la discreción con la que entran y salen los juguetes de otro ejército en pistas mexicanas.
Cooperar sin agacharse (dicen)
Todo esto ocurre mientras el Gobierno de Donald Trump presiona a Claudia Sheinbaum para abrir más la puerta a operaciones militares estadounidenses en territorio mexicano para el combate al narco.
Sheinbaum repite el mantra de “cooperación sin subordinación” y de que no permitirá intervención directa de tropas extranjeras, pero casos como el del Hércules en Toluca muestran que la frontera entre cooperación y meterse hasta la cocina es cada vez más borrosa en la retorica oficial.
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: