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lunes, 19 de enero de 2026

«NO VA DECIR NADA HARFUCH…SE VA HACER TARUGO ?»: «FAMILIA de ESTUDIANTE MASACRADO en CULIACAN pide ESCLARECER el HORROR de las BALAS OFICIALES que MATARON a FERNANDO e HIRIERON a su NOVIA»…quieren verdad, nombres y castigo.


La historia oficial intenta vender otro “daño colateral”; la familia de Fernando Alan lo llama por su nombre: un horror más firmado por la Guardia Nacional en plena crisis de violencia en Sinaloa. Le dispararon a un estudiante de Derecho que iba al gimnasio con su novia, no a un convoy del narco, y ahora la exigencia es simple y demoledora: verdad, nombres y castigo.

Un estudiante, no un blanco “legítimo”

  • Fernando Alan, 23 años, estudiante de la Facultad de Derecho de la UAS, viajaba en un Mazda 6 blanco con Rosa Guadalupe cuando los alcanzaron las balas alrededor de las 16:40 horas en la colonia Tierra Blanca.
  • En la misma zona huía un Honda Accord blanco con civiles armados perseguidos por elementos de la Guardia Nacional; el operativo terminó con un estudiante muerto y su novia herida.
  • Aun así, hay quienes intentan encajar la tragedia en el cajón cómodo de “víctima colateral”, esa etiqueta burocrática para no admitir que el Estado también mata inocentes, como en la guerra desatada por Calderon.

La familia le llama por su nombre

En su comunicado, la familia no compra el cuento del “error”: afirma que Fernando “perdió la vida de manera injusta” y que ningún supuesto tropiezo operativo justifica matar a una persona inocente.

Deja claro que no busca pleito político, sino algo mucho más incómodo para las corporaciones: esclarecimiento de hechos, respeto a la verdad y garantía de justicia.[

Exige que el nombre de Fernando no sea arrastrado por versiones imprecisas ni desinformación, porque el derecho a un buen nombre también es un derecho humano, aunque a las fuerzas federales les estorbe en sus partes informativos.

CEDH: o aclaran o se hunden más

El presidente de la CEDH, Óscar Loza Ochoa, les recordó a las autoridades lo obvio: negar u ocultar información solo agranda el hoyo de desconfianza que ya tienen cavado.

Si se confirma que fue un “error” de la autoridad, sería el segundo caso abiertamente reconocido en el estado tras el asesinato de Badiraguato, donde las niñas Alexa y Leydi murieron por disparos de militares ondeados; es decir, la excepción ya huele a patrón.

La Comisión iniciará una investigación de oficio que debe ser pública y, si hay participación de fuerzas federales, el expediente irá también a la CNDH, para que el desastre quede registrado en todas las vitrinas institucionales posibles.

Guardia Nacional: error, patrón o licencia para matar

AspectoCaso Fernando AlanCaso Alexa y Leydi (Badiraguato)
VíctimasEstudiante de Derecho y su novia camino al gimnasio. Dos niñas que murieron por disparos de militares. 
Versión oficialPersecución a civiles armados; posible “víctima colateral”. También presentado como “confusión” en operativo militar. 
Exigencia socialEsclarecimiento público, respeto a la verdad y justicia. Reconocer responsabilidad y reparar el daño. 

Cuando los “errores” se repiten con la misma firma y el mismo guion, dejan de ser accidente y se parecen demasiado a una forma de operar.

Lo que se está exigiendo, sin eufemismos

  • Que se haga pública, completa y sin maquillaje la reconstrucción del operativo: quién disparó, cuántas veces, con qué órdenes y bajo mando de quién.
  • Que se limpie el nombre de Fernando Alan de cualquier insinuación criminal, porque usar la sospecha como escudo es la coartada más vieja del manual represivo.
  • Que haya responsabilidad penal y administrativa para los mandos y tiradores involucrados; sin detenidos, sin sanciones y sin reparación del daño, “justicia” es solo una palabra hueca en los comunicados oficiales del segundo piso igual de sangriento que el primero, pero eso a quien le importa,Fernando no era su hijo.

Con informacion: NOROESTE/

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