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domingo, 8 de febrero de 2026

LE «PATEARON el TRASERO al CONTADOR»: EL «DIA que EJECUTARON ABOGADO de CAPO desde el ALTIPLANO dejaron GRAVEMENTE HERIDO el EGO de NARCOTERRORISTA»…basta con juntar las piezas para armar rompe-cabeza.


El pasado 2 de febrero, antes del mediodía, la rutina se hizo plomo y conmocionó a la Colonia San Francisco de Matamoros, pero aun mas conmocionó a Alfredo Cardenas Martinez,alias El Contador,actual lider de la faccion de Escorpiones afiliada politicamente a Morena y que se sintió vulnerado en su propio terreno por otra fuerza criminal de igual o mayor tamaño, que se presume, aun y desde adentro de un penal federal se atrevió a ejecutarle a uno de los suyos.

Y es que,tan solo basta con juntar las piezas para armar el rompecabezas para presumir y solo presumir ,que el capo «Escorpion» no ordeno la ejecución,pues nadie en su sano juicio le ordena enseguida a sus «policias leales» en tono encabronado ,buscar hasta por debajo de las piedras al o los sicarios que lo desafiaron ejecutando sin su permiso y en su propio terreno.

«Apunten al penal del Altiplano», se presumio casi enseguida en redes ,con una cita casi cifrada que lo dice todo, pues basta con voltear a «la Colonia Obrera», el lugar de origen, entre otros, de Gregorio Sauceda,alias El Caramuela y la mención del penal de alta «docilidad» para abonar a lo que ya se habia dicho que estaba pasando, entonces nadie debe darse por sorprendido:

«….si nos creemos lo que se oye aqui en la obrera, apunten al penal del altiplano, lo que significa que solo es el primero.»

El abogado Fernando Covarrubias Treviño era señalado como uno mas de los muchos abogados del lider del Cartel del Golfo,Alfredo Cardenas,alias El Contador y fue ejecutado a mansalva justo frente a su casa, como si la muerte le esperara en la banqueta para recordarle que el código penal no aplica igual para todos.

Eran las doce en punto cuando su GMC Sierra —recién salida de la agencia, dicen— se detuvo a la mitad de la calle Laguna del Culebrón, entre la 20 y la 21. No hubo persecución,sólo el eco seco de los disparos y el polvo de una colonia que ya ha aprendido a hacerse la que no vio nada.

Los vecinos comentan que el abogado vivía justo enfrente del sitio donde cayó. Ironías de la vida (o de la muerte): alcanzado por las balas en el mismo frente que tal vez barría cada mañana.

Los eslabones de la cadena de valor en accion

Casi al mismo tiempo llego la orden, la Fiscalía y la Guardia Estatal deben encontrar al responsable a como de lugar, pues mas que matar al abogado le habian «pateado el tresero al Contador y habian dejado gravemente herido su ego de capo «nivel yo las puedo todas y a mi nadie me mata a nadie,si yo no lo ordeno».

Esta es la razon de porque los matamorenses fueron testigos de operativos inusuales de policias que traian permiso para reventar casas, armar retenes y hurgar en cuanto lugar se les ocurriera, pues el que paga manda y si se equivoca,vuelve a mandar.

Sin embargo,el esfuerzo hasta ahorita ha sido infructuoso, nada sorprendente,es el sello de la casa Morena bajo el gobierno de su aliado, Americo Villarreal Anaya y el alcalde Alberto «,Beto» Granados» ,las ejecuciones ligadas al narco no se esclarecen, salvo que sea orden del mismo narco.

Un apunte final podria arrojar aun mas luz, un lio en el «Clan Cardenas», donde un sobrino venido de menos a mas estaría desafiando al patriarca y entonces la respuesta con cara de orden letal habría llegado puntual ,solo habia que obedecerla.

Lo que en español llano significa,si las diferencias no se zanjan, la seguridad de Matamoros se seguirá trastocando, pues el mismo trascendido advierte, el abogado fue el primero,solo resta saber si va ser al ojo por ojo, para que el final todos queden ciegos.

Lo mas peligroso de todo,es que al igual como ocurre en Sinaloa,los tradicionales aliados del crimen con traje y uniformes del gobierno,tambien estan en peligro,si se desata aun mas el desorden.

Con informacion: ELNORTE/

«QUE FACIL es MATAR en CULIACAN y…SALIR ILESO»: «ENCAPUCHADO ABRE la PUERTA de VEHICULO a JOVEN MUJER y le DISPARA 4 VECES antes de IRSE»…sabia que posibilidad de ser capturado es poco probable,remota o nula.


En Culiacán pueden tener cientos o miles de militares, Fuerzas Especiales, helicópteros y boletines triunfalistas… y aun así un encapuchado abre la puerta de un vehículo estacionado y ejecuta de al menos 4 disparos a una joven mujer de 24 años.

El crimen de Rosalina en la “Culiacán blindada”

Familiares identificaron oficialmente a la mujer víctima del ataque armado en el sector Santa Fe de Culiacácomo Dulce Rosalina ‘N’, de 24 años de edad. La joven, quien residía en las cercanías del lugar de los hechos, fue ultimada mientras se encontraba a bordo de su vehículo en el fraccionamiento Rincón Real.

Cronología del ataque

El crimen se registró sobre el bulevar Cerro del Acueducto, entre las calles Virreyes y Villas del Palmar. De acuerdo con los reportes de seguridad, la víctima permanecía en el asiento del conductor de un automóvil Volkswagen Jetta, color gris y de modelo reciente, estacionado frente a un expendio de cerveza.

La Fiscalía abrió carpeta de investigación bajo protocolo de feminicidio, pero sin detenidos, sin líneas claras y con la liturgia de siempre: peritos, cinta amarilla y un comunicado que no responde a la pregunta básica: ¿quién manda aquí?

En menos de 24 horas, otra mujer de la misma edad fue atacada en otro fraccionamiento de la ciudad, porque en Culiacán el género no es blindaje, es factor de riesgo.

Miles de militares, cero miedo del narco

A finales de enero, la Defensa anunció, con bombo, platillo y fotos de soldados abordando aviones, el despliegue de 1,600 elementos mas del Ejército en Sinaloa, incluidos 90 de Fuerzas Especiales, para “reforzar la seguridad” en Culiacán y Mazatlán que suma mas de 10,000. El movimiento fue respuesta al ataque armado contra diputados de Movimiento Ciudadano y al secuestro de ingenieros, es decir, el narco tocó poder y entonces sí hubo prisa, helicópteros y hashtag oficial.

Sobre el papel, Sinaloa está saturado de uniformes: III Región Militar, 9/a Zona Militar, Guardia Nacional, patrullajes “disuasivos”, recorridos “estratégicos” y el clásico despliegue que presume cifras que son avasalladas por la numeralia de victimas. En la calle, en cambio, un grupo armado entra a un domicilio de un fraccionamiento urbano, asesina a una mujer en su recámara y se esfuma sin que nadie vea, nadie sepa y nadie responda, como si la “presencia” militar fuera holograma presupuestal.

La coreografía del Estado ausente

Cada feminicidio en Culiacán sigue la misma coreografía cansada: llamada al 911, patrullas que llegan tarde, acordonamiento para la foto y posterior traslado al Semefo, mientras el discurso oficial promete “no impunidad” con la misma convicción con la que archiva expedientes. La carpeta se abre bajo protocolo de feminicidio, se recolectan casquillos, se levantan indicios y, entre tanto trámite, el mensaje de fondo se mantiene intacto: la vida de las mujeres vale lo que el cártel decida en turno.

En paralelo, el Ejército difunde imágenes impecables de filas de soldados, aeronaves de transporte pesado y comunicados sobre “combate a actividades delictivas”, como si el problema fuera de relaciones públicas y no de control territorial. El contraste es brutal: mientras la propaganda habla de recuperar la seguridad, los cuerpos siguen apareciendo en recámaras, calles y brechas, y los sicarios caminan por la ciudad con más confianza que cualquier ciudadano común.

Culiacán: ciudad sitiada… por la impunidad

Culiacán no es una ciudad militarizada, es una ciudad sitiada por la impunidad, donde el Cartel de Sinaloa lleva décadas administrando la violencia a su modo, y lo ocurrido con Rosalina encaja en el patrón: ataques quirúrgicos, sin que el “blindaje” oficial incomode la logística del crimen.

Mientras los gobiernos se toman la foto con los 1,600 soldados recién llegados, la ciudad manda su propio parte de guerra: mujeres asesinadas, mensajes en cuerpos tirados y colonias donde la ley es simple, brutal y no escrita. 

Con informacion: LOS NOTICERISTAS/ @Redes/ DEBATE/

EL «TEMERARIO»: POR «MODICOS 6.8 MILLONES de PESOS LAMBORGHINI LANZA en MEXICO en 2026 al CARNAL del HURACAN’…con un enchufe en la mano y una sed de velocidad de 340 km/h.


Lamborghini le puso “Temerario” y, por una vez, el marketing no exageró. Este bólido híbrido es lo más cercano a enchufarte al infierno: un V8 biturbo de 4.0 litros que grita con 920 caballos de furia y tres motores eléctricos que no compensan emisiones, sino que las vuelven más veloces.

El Temerario es el sucesor del Huracán, pero parece más bien su hermano renegado, el que se escapó de Sant’Agata Bolognese con un enchufe en la mano y una sed de velocidad de 340 km/h. Entra en la era eléctrica como quien llega tarde a una fiesta pero enciende la pista a patadas. Porque esto no es “movilidad sustentable”, es pura electrodemencia sobre ruedas.

Su diseño es una oda al exceso. Trazos hexagonales por todos lados, un techo cóncavo que parece esculpido por aerodinamicistas con ansiedad y un difusor trasero tan agresivo que podría servir de arma blanca en un país sin leyes. Todo para mantenerte pegado al suelo cuando los 920 caballos se ponen de acuerdo en devorarse el asfalto.

Adentro, tres pantallas te vigilan y una “Lamborghini Vision Unit” te recuerda que este auto sabe más de ti que tu terapeuta. Telemetría, cámaras, datos en tiempo real: es la versión automotriz de un hacker elegante.

El precio ronda los 6.8 millones de pesos, aunque eso no incluye el ego necesario para conducirlo o la terapia posterior para tus vecinos que tendrán que verlo cada mañana. De 0 a 100 km/h en 2.7 segundos, el Temerario no acelera: teletransporta.

¿El resultado? Un auto que confirma que la electrificación puede ser obscenamente divertida. El planeta tal vez no lo agradezca, pero los dioses del ruido sí.

Con informacion: ELNORTE/

«PERCEPCION de INSEGURIDAD BAJÓ 0.2% ?»: «CRIMEN le SUBE al VOLUMEN con DOS DIGITOS pero TERMOMETRO SOCIAL le BAJA al BRILLO de PANTALLA con DECIMAS»…como si “el vecino reportara que ahora ve las llamas un poquito menos brillantes”.


En Culiacán la violencia se dispara a doble dígito, pero la “percepción de inseguridad” apenas se despeina 0.2 puntos: al crimen le suben el volumen y al termómetro social le bajan el brillo de la pantalla.

Según los números, 2025 fue uno de los años más violentos en la historia reciente de Sinaloa, con un aumento de 16.9% en delitos totales y 35% en delitos de alto impacto, pero el INEGI presume que la percepción cambia casi con gotero, de 88.3% a 88.1% de gente que se siente insegura en Culiacán. 

Es como si te estuvieran incendiando la casa, pero la encuesta anotara: “el vecino reporta que ahora ve las llamas un poquito menos brillantes”.

Para rematar, Culiacán ya puede presumir medalla de plata: dejó de ser la ciudad con mayor percepción de inseguridad, ahora es “solo” la segunda, mientras los homicidios dolosos en Sinaloa crecieron más de 60% en un año y la entidad regresó al top nacional de violencia letal. 

El truco es perfecto para el discurso oficial: la realidad sangra a dos dígitos, la encuesta se mueve en décimas y el titular queda bonito en boletín, aunque en las calles la única “mejora” es que ya te acostumbras al sonido de los balazos.

Con informacion: REVISTA ESPEJO/

«NI VENGANZA,NI PERDON ?»: «EX-CONSEJERO JURIDICO de AMLO VA CONTAR a su MODO en LIBRO porque la FGR lo QUERIA METER al BOTE»…un Tamaulipeco trampa salio raspado y capturado por el mismo lodazal.


El exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, publicará el próximo 11 de febrero el libro Ni venganza ni perdón, una obra que promete abrir un debate profundo sobre el ejercicio del poder en México, la fragilidad de las lealtades políticas y el costo de la cercanía con el Presidente de la República.

Escrito junto con el periodista Jorge Fernández Menéndez, el libro reconstruye desde dentro la relación personal y política entre Scherer Ibarra y Andrés Manuel López Obrador, una cercanía forjada durante años de oposición y consolidada en los primeros años del sexenio, cuando el autor se convirtió en una de las figuras clave del proyecto gubernamental.

Desde su prólogo, el libro fija el tono: no es un ajuste de cuentas ni un ejercicio de autoexculpación, sino un testimonio sobre cómo el poder transforma vínculos, impone silencios y convierte la proximidad en estigma. “La cercanía es un privilegio, pero también es una condena”, escribe Scherer Ibarra al reflexionar sobre las amistades con los hombres públicos y el precio que suelen exigir.

Ni venganza ni perdón narra el tránsito de una relación basada en la confianza y la fraternidad hacia un distanciamiento marcado por la intriga y la persecución. El autor sostiene que el quiebre no fue accidental, sino consecuencia de una lógica de poder que no admite independencia ni tolera cercanía sin sometimiento. En ese contexto, cobra un lugar central la advertencia que López Obrador le habría hecho antes de su salida del gobierno: “Cuando salgas del gobierno, irán contra ti”, una previsión que —según el libro— se cumplió con precisión.

El volumen documenta cómo, tras su renuncia, se activaron ataques desde distintos frentes del propio aparato estatal, desatando una persecución jurídica y mediática que, aunque no prosperó en los tribunales, dejó una huella en el espacio público. La Fiscalía General de la República, encabezada por Alejandro Gertz Manero, aparece retratada como un instrumento de presión política más que como un órgano autónomo de justicia, dedicada a fabricar delitos para satisfacer intereses personales.  

A ese frente se sumó —según el relato— una ofensiva mediática sostenida en filtraciones de la propia fiscalía y amplificada por la ambición de voceros y operadores dispuestos a erosionar reputaciones y a extender el castigo al entorno familiar del autor. “Los ataques llegaron disfrazados de justicia”, se lee en el texto, que insiste en que ninguna de las acusaciones prosperó, pero que el daño simbólico ya había sido causado.

El libro también aborda el papel de los radicales internos del movimiento, incapaces —según el autor— de tolerar la cercanía genuina entre Scherer Ibarra y el Presidente, y que habrían visto en su salida una oportunidad para promover su caída. En ese proceso, la lealtad se transforma en sospecha y la autonomía en motivo de castigo.

Más allá del impacto inmediato que provocará su publicación, Ni venganza ni perdón se perfila como uno de los documentos políticos más relevantes para entender el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. No se trata solo del relato de un exfuncionario, sino de la mirada de quien fue pieza clave en la construcción legal y política del proyecto de gobierno.

Julio Scherer Ibarra.
Fotografía: Especial.

El valor del libro radica en su posición de enunciación: Scherer Ibarra no fue un observador externo ni un crítico posterior, sino un actor central que participó en decisiones estratégicas, negociaciones delicadas y conflictos internos que marcaron el rumbo del gobierno.

Entre los capítulos del libro también destacan episodios sensibles del sexenio como la creación de la Guardia Nacional, la relación con la Suprema Corte y el entonces ministro presidente Arturo Zaldívar, el manejo político de la pandemia, el atentado contra Omar García Harfuch, el caso del general Salvador Cienfuegos.

Un capítulo particularmente significativo está dedicado a Proceso y a los periodistas, así como al vínculo histórico entre López Obrador y Julio Scherer García, fundador de esta casa editorial, lo que añade una capa simbólica y política a la narración del poder y sus lealtades

Publicado por Editorial PlanetaNi venganza ni perdón se presenta como un ejercicio de memoria frente a la polarización. No busca absolver ni condenar, sino dejar constancia de una experiencia que, en palabras del autor, funciona como advertencia: la radiografía de un sistema político que castiga la independencia y premia la sumisión.

En un país donde la narrativa oficial suele ser impuesta como dogma, Scherer Ibarra apuesta por la palabra como resistencia. “Contar es resistir”, plantea el texto con una idea que atraviesa todo el libro: mientras la historia arda, habrá memoria.

Jorge Fernández Menéndez.

Con informacion: PROCESO/