En la sierra madre del bandolerismo sinaloense las brasas siguen oliendo a guerra de bandos de la misma banda, donde según reportes locales, un rancho presuntamente propiedad de Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano” —hermano del célebre Joaquín “El Chapo”Guzmán— fue reducido a cenizas en La Tuna, municipio de Badiraguato, cuna y santuario del clan. El predio, curiosamente llamado “El Cielo”, ardió como si alguien allá arriba hubiera decidido hacer limpieza divina a su estilo
La incursión se atribuye a células comandadas por Óscar Manuel Gastélum, “El Músico”, y Fausto Isidro Meza Flores, “El Chapo” Isidro, viejos enemigos del “Guano” con los que disputa el control de los valles y montañas del Triángulo Dorado, ese limbo donde el Estado mexicano apenas figura como rumor.
El choque actual es otro episodio del conflicto que lleva meses calentando la sierra: la alianza del grupo Meza Flores con Ismael Zambada Sicairos,“El Mayito Flaco” —heredero del legendario “Mayo” Zambada—, tiene como misión doblegar tanto al Guano como a sus sobrinos, Los Chapitos.
El Departamento de Justicia de EE.UU. mantiene sobre la mesa una recompensa de cinco millones de dólares por Aureliano Guzmán, acusado de conspirar para distribuir heroína, cocaína y fentanilo. Un criminal de vieja escuela en tiempos de químicos sintéticos, pero todavía con conexiones que huelen más a campo que a laboratorio.
No es la primera vez que la guerra alcanza la cuna del mito. En octubre pasado, drones cargados con explosivos sobrevolaron las cercanías de la antigua casa de Consuelo Loera, madre del Chapo, fallecida en 2023. El ataque provocó el desplazamiento de familias enteras y marcó la descomposición final de La Tuna, ese pequeño territorio donde la ley del cártel siempre pesó más que la del gobierno de Andres Manuel Lopez «hablador» que lo visitó 6 veces, si seis veces.
En síntesis, lo que arde en Badiraguato no es sólo un rancho: es el vestigio de un linaje que se niega a morir y una disputa que sigue mostrando que, entre los Güeroz, los Guanos y los Chapitos, el cielo y el infierno se mezclan en el mismo polvo de un viejo lodazal auspiciado por el mismo gobierno que ahora dice combatirlos.
Con informacion: ELNORTE/

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