En cualquier democracia medio decente o en cualquier estado de derecho que se digne en serlo, esto sería escándalo nacional; en la 4T bajo el segundo piso de la Presidenta Claudia Sheinbaum,es modelo de negocio y plan de medios oficial.
Alejandra Icela Martinez,hija de la secretaria de Gobernación no sólo está en “un medio”, está trepada en la estructura directiva de El Heraldo USA, parte del emporio de Grupo Andrade, que casualmente ha recibido al menos 33 mil millones de pesos en contratos del gobierno federal. Mientras se chupan el erario con flotillas, patrullas, ambulancias y camionetas blindadas, los mismos medios se desviven en portadas, entrevistas suaves y encuestas infladas para aplaudir a la Presidenta Sheinbaum, a Rosa Icela y a la corte completa de la 4T.
El libreto es obscenamente simple: el gobierno les tira multimillonarias licitaciones a las empresas de vehículos de Grupo Andrade, y Grupo Andrade les devuelve amor en forma de propaganda, entrevistas a modo y encuestas donde la aprobación presidencial vive en Narnia. Cuando alguien se atreve a señalar corrupción en los contratos, la propia Rosa Icela sale a “defender” al proveedor, omitiendo un pequeño detalle: su hija cobra como directiva en el consorcio mediático beneficiado.
El calendario de contratos y alabanzas parece hecho por el mismo community manager: días de contratos gordos para patrullas y vehículos, días de entrevistas melosas, portadas hagiográficas y barra libre de elogios en radio y TV. El gobierno les renta 870 vehículos, miles de patrullas para la Guardia Nacional, ambulancias hasta 2028, autos para programas sociales, y ahora hasta la Suprema Corte entra al cochinero con camionetas blindadas por adjudicación directa. Es el Estado convertido en agencia de flotillas para su proveedor favorito, y el proveedor convertido en vocero oficioso del régimen.
Morena se llenó la boca años denunciando “televisoras vendidas” y “medios al servicio de la mafia del poder”; hoy opera un Frankenstein donde la hija de la secretaria de Gobernación está en la nómina del grupo empresarial que vive del presupuesto y dicta la línea editorial que la Presidencia presume en las mañaneras. No es conflicto de interés: es simbiosis de interés, con el erario como drenaje abierto.
Si esto pasara con un hijo de secretario de Calderón o Peña Nieto, Morena ya estaría incendiando plazas, exigiendo renuncias y armando caravanas de indignación moral. Pero como ahora el dinero público fluye hacia los cuates que ponen cámaras, micrófonos y portadas al servicio de la narrativa oficial, el lema es otro: “amor con amor se paga… y con contratos también”. Esto no chorrea pudrición institucional; es directamente una fuga masiva del sistema de drenaje del Estado mexicano.
Con informacion: LATINUS/

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