Sinaloa ya tiene nuevo jefe de la Tercera Región militar : el General Héctor Ávila Alcocer, recién ascendido por la presidenta Sheinbaum y con currículo de salón bilingüe (Fort Sill, Washington, Colegio de Guerra del Ejército de EE.UU), llega a “contener” lo que su propia hoja de servicio presume haber “combatido” en 2021. Sí, el mismo año en que Sinaloa era prácticamente un feudo al aire libre de los Chapitos, con retenes en las calles y respaldo celestial del Ejecutivo que llegó a visitar durante el sexenio del primer piso,6 veces Badiraguato,la cuna del narco.
El parte oficial dice que entonces “combatió a las células criminales del Cártel de Sinaloa”. La realidad dice que las células, lejos de combatidas, florecieron: controlaban Culiacán, salían en procesión a fiestas patronales, y hacían lo que les daba la gana.
Ahora Ávila regresa con el rango de Divisionario, dispuesto —al menos en papel— a enfrentar una violencia “inusitada”, como si Sinaloa hubiese despertado violenta por capricho y no por un equilibrio mafioso que se rompió entre facciones por culpa del mismo estado que antes los cultivó y abonó con omisión igual de criminal.
Tendra a su mando las zonas militares de Culiacán y Durango: justo los epicentros del pleito entre Los Chapitos y La Mayiza, esos a quienes parece que no se combate, sino se administra, buscando mas un enroque que un jaque mate.
Su perfil, dicen, lo vuelve ideal porque “entiende las preocupaciones de Estados Unidos” en materia de narcotráfico. Y sí: quizá el reto más grande del nuevo comandante sea explicarles a los gringos cómo es que seguimos “combatiendo” los mismos pendientes de siempre, fracasando una y otra vez, haciendo lo mismo, pero esperando resultados distintos y siempre con cada vez mas soldados.
Con informacion: ELNORTE/

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