Diez mineros llevan más de 10 días desaparecidos tras ser plagiados por un comando presuntamente de la faccion de «Chapitos» en la Concordia,Sinaloa,pero de repente, al gobierno federal se le prende el foco: ahora sí despliega 1,190 elementos como si fuera escena de película bélica y no una emergencia que dejaron en modo pausa casi dos semanas. Entre Ejército, Guardia Nacional, Fuerza Aérea y hasta 270 de Fuerzas Especiales con “ingenios tecnológicos”, montan el show logístico con Boeing 737, T-6C y tres helicópteros, pero la aritmética moral no cuadra: la prisa les llegó exactamente cuando ya es demasiado tarde para fingir que hubo reacción oportuna.
La Defensa presume el operativo “en el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública”, de manera claramente tardía,pues los 10 trabajadores fueron plagiados desde el 23 de enero y siguieron sin aparecer mientras el Estado afinaba el guion y el parte de prensa.
La misión oficial es “reforzar las actividades de búsqueda”, frase elegante para disfrazar que lo que se está reforzando en realidad es el daño de imagen después de más de una semana de omisión maquillada de institucionalidad.
El gobernador Rubén Rocha Moya se cuelga el anuncio y aclara que todo es por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y del secretario de la Defensa, como si necesitáramos saber quién dio la orden tardía para entender de dónde vino el cálculo político.
Por qué “tarde” no es solo tiempo
- En rescate y búsqueda, las primeras 24–72 horas son críticas para sobrevivencia y preservación de indicios; si el gran despliegue llega después de más de 8 días, ya no es reacción, es control de daños.
- Cuando el Estado se guarda su capacidad máxima y la suelta hasta que hay presión mediática, el mensaje táctico es: no opero por protocolo ni por urgencia humana, opero por costo político.
Lo táctico vs. lo estratégico
Estratégicamente, una autoridad que no activa rápido sus capacidades genera desconfianza social, incentiva la percepción de abandono y debilita cualquier operación futura, por muy espectacular que sea.
Cómo se ve desde fuera
- Para las familias y la opinión pública, el operativo masivo a destiempo se lee como show de fuerza, no como respuesta oportuna, porque el punto no es solo cuántos llegan, sino cuándo y bajo qué lógica llegan.
- Decir “tarde” no es un juicio técnico sobre manuales militares, es un juicio político y humano: se actuó con todo cuando ya era estadísticamente menos probable encontrar con vida y más urgente cuidar la imagen del gobierno.
10 días después, lo que llega a Concordia no es sólo un operativo: es el monumento volante, blindado y con helicópteros a una estrategia de seguridad que siempre aterriza, pero casi siempre llega tarde.
Con informacion: NOROESTE/




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