Mientras el gobernador morenista Américo Villarreal,metido con carteles hasta el «cogote», presume que Tamaulipas avanza en materia de seguridad, Reynosa vuelve a exhibir la distancia entre el discurso oficial y la calle: en cuestión de días, dos hombres fueron asesinados a balazos por el Cartel del Golfo en espacios públicos y privados, sin detenidos ni móviles esclarecidos.
La ciudad aparece entre las urbes con mayor percepción de inseguridad del país: 86.6% de su población adulta dijo sentirse insegura en junio de 2026, de acuerdo con la ENSU; es decir, el relato de tranquilidad no logra sobrevivir al sonido de las detonaciones.
Mientras el gobernador de Morena, Américo Villarreal, subcampeón nacional del «levanton» y Reynosa la campeona estatal,presume desde el micrófono que Tamaulipas es territorio de paz y que la seguridad mejora, en Reynosa la realidad se encarga de desmentirlo a tiros.

La tarde de ayer lunes, un hombre, fue ejecutado dentro de la cochera de su domicilio, en la colonia Longoria. El ataque ocurrió alrededor de las 13:00 horas, en el cruce de las calles Reforma y Río Mante, a un costado del gimnasio Olimpia Flex. Vecinos escucharon las detonaciones; después vino el ritual burocrático de siempre: llamada al 911, arribo de patrullas, cinta amarilla, peritos, levantamiento de indicios y traslado del cadáver al Servicio Médico Forense.
La pareja de la víctima pidió auxilio luego de encontrarlo herido de bala. Sin embargo, cuando llegaron los paramédicos, ya no había nada que salvar. La Guardia Estatal acordonó el área y la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas abrió una carpeta de investigación. Hasta ahora, como suele ocurrir cuando la violencia golpea Reynosa, no se ha revelado oficialmente la identidad de la víctima, el posible móvil ni la existencia de detenidos.
No fue un hecho aislado ni una estadística incómoda que pueda esconderse entre boletines. Apenas el fin de semana, otro hombre —de entre 25 y 30 años, según reportes iniciales— fue asesinado a balazos frente a clientes, trabajadores y transeúntes afuera de Plaza Sendero Periférico, sobre la carretera Reynosa-Monterrey.
El ataque se registró cerca de cajeros automáticos, en una zona comercial, alrededor de las 22:00 horas. Hubo personas corriendo para ponerse a salvo, pero no hay un responsable presentado ante la justicia.
Dos homicidios en pocos días. Uno en la supuesta seguridad del domicilio; otro en una plaza comercial concurrida. Dos escenas procesadas por autoridades; dos expedientes que, hasta el momento, parecen caminar por la ruta conocida de la impunidad.
Y mientras las autoridades estatales insisten en vender una narrativa de control, los habitantes de Reynosa viven el flagelo de la extorsión aunque son frecuentes las reuniones de las inútiles mesas de construcción de la paz mesas que aglutinan entre otros al ejercito, que pareciera no existiera.
En la medición de junio de 2026, 86.6% de la población adulta manifestó sentirse insegura en la ciudad, colocándola en el tercer sitio nacional de percepción de inseguridad. No es una sensación inventada por la oposición ni una campaña de “malos gobiernos”: es la consecuencia cotidiana de una ciudad donde la violencia puede irrumpir en una cochera, frente a una plaza o en cualquier trayecto ordinario.
En Reynosa, el discurso oficial habla de tranquilidad; las balas, de otra cosa. Américo quien se encamina vertiginosamente a una prision en EE.UU por sus malos oficios,presume cifras. La ciudad cuenta muertos.
Dado el férreo control de prensa que sostiene el gobernador con dinero de los propios contribuyentes, la información suele llegar desde Estados Unidos.
Con información: ELNORTE/ INEGI 2026/ MEDIOS /

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