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martes, 28 de julio de 2026

"VOCACION EMPRESARIAL de MILITARES GASTA el DOBLE de lo que GANA en MANTENER el FABULOSO TREN MAYA"...es equivalente de tirar dinero a la basura.


En el país donde todo se vuelve “estratégico”, hasta el caldo termina costando más que las albóndigas… y aun así lo venden como banquete de Estado. El Tren Maya, esa joya ferroviaria administrada por la disciplina castrense, parece haber descubierto una nueva doctrina económica: gastar el doble de lo que se ingresa, pero con uniforme y boletín oficial.

Porque no es cualquier desbalance, es uno con marcial elegancia. Mientras los ingresos propios apenas alcanzaron 541.7 millones de pesos en 2025, el mantenimiento —ese pequeño detalle de que el tren no se desarme— ya suma contratos por más de mil millones. 

Uno de 837 millones para vigilar, reparar y prácticamente cuidar que los rieles no se depriman, y otro de hasta 273 millones para que la electricidad siga haciendo su trabajo. En otras palabras, el tren no sólo no se paga solo, sino que ni siquiera se sostiene: se le sostiene, con dinero público y pulso firme.

La paradoja es digna de manual: una empresa “militar” que terceriza el trabajo técnico porque sus mil 700 empleados no lo hacen. 

Así que la eficiencia castrense termina dependiendo de contratistas civiles que sí saben cómo mantener vías, catenarias y maquinaria funcionando sin discursos. Empresas como ASCH México, curtidas desde 2008 en el Tren Suburbano, entran al quite mientras el aparato oficial redacta párrafos solemnes sobre “auscultación” y “observación continua”, como si la retórica también lubricara los rieles.

Y mientras tanto, el negocio —si es que se le puede llamar así— respira gracias al oxígeno artificial de los subsidios del gobierno espero en tirar dinero a la basura. Más de 4 mil 300 millones de pesos en 2025 para mantener en marcha una operación que, en teoría, debía ser símbolo de desarrollo, pero en la práctica se comporta como un paciente crónico del erario. Para 2026 proyectan ingresos que suenan optimistas en papel, pero que en la realidad ya vienen cojeando desde el primer trimestre.

Al final, el mensaje es claro: no importa si el caldo sale más caro que las albóndigas, lo importante es quién sirve la mesa. Y en este caso, la vocación empresarial de la formación militar parece consistir en una cosa muy precisa: administrar pérdidas con disciplina… y cobrarlas con puntualidad….y como van en la guerra al narco ?,cuestión de voltear a ver la montaña de casi 44 mil cadaveres.

Con información: ELNORTE/

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