El Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, formalizó la designación del General Brigadier Sinuhé Téllez López como nuevo secretario de Seguridad Pública estatal, en sustitución del también militar Óscar Rentería Schazarino que fue sustituido en medio de la batalla imparable contra dos facciones en abierta guerra del Cartel de Sinaloa.
En términos estrictamente militares, remover a un general “en medio de la batalla” casi nunca es un halago: suele significar que algo salió mal en lo operativo, en lo político… o en ambas cosas a la vez.
Por qué va fracasar ?
Está condenado al fracaso porque vuelven a mandar al mismo ejército a hacer de policía en el mismo infierno, con la misma receta que ya fracasó dos décadas seguidas, esperando milagros distintos.
Tres razones
Modelo repetido hasta el cansancio: en Sinaloa como en Mexico, llevan más de 18 años militarizando la seguridad, imponiendo jefes castrenses sobre policías locales sin profesionalizarlas ni depurarlas de fondo; los indicadores de violencia y desconfianza institucional siguen disparados, como advierte en informe Mexico Evalua.
Lógica de ocupación, no de policía: el militar está entrenado para neutralizar enemigos, no para construir proximidad, inteligencia comunitaria ni investigación; en contextos como Sinaloa, los despliegues castrenses han coincidido con más letalidad, abusos y nula reconstrucción de capacidades civiles.
El político, como el gobernador Rocha Moya, se lava las manos,la autoridad civil se refugia en el uniforme verde para evitar asumir costos, mientras la red politico-criminal y su arraigo económico‑social permanecen intactos; al final se quema otro mando militar, se rompe otra vez la cadena local y el control territorial sigue en manos del cártel.
Colofón en jerga: si llevas 18 años mandando coroneles y generales a apagar con granadas el incendio que tú mismo alimentas, el fracaso no es del último que llega al puesto, sino de quien insiste en usar al ejército como extinguidor de gasolina.
Quien es el General ?
Sinuhé Téllez López es un general brigadier de Estado Mayor con unos 35 años de carrera, perfilado como cuadro técnico‑académico “de confianza” de la Defensa,en el que no pensaron antes,que ya conoce el terreno y con seguridad a los dueños del terreno.
Currículum duro del “tercer general”
- Ingreso al Heroico Colegio Militar el 1 de septiembre de 1991; egresó en 1994 como subteniente de Infantería.
- Aproximadamente 35 años de servicio en las Fuerzas Armadas, con paso por mandos de sección, compañía y segundo comandante de batallón.
- Comandante del 110 Batallón de Infantería, con sede en San Ignacio, con jurisdicción sobre Cosalá, Elota y San Ignacio (asumió el 21 de agosto de 2025).
- Jefe de cuartel de la Novena Zona Militar en Culiacán entre 2005 y 2008, lo que le dio conocimiento operativo del terreno sinaloense, ,aunque a juzgar por el crecimiento del cartel hizo muy poco o no hizo nada.
Destinos, cargos y “tablero” donde ha jugado
- Comandante de sección en el 33 Batallón de Infantería en Torreón, Coahuila.
- Comandante de compañía en el 53 Batallón de Infantería en Tlaltenango, Zacatecas.
- Segundo comandante en el 59 Batallón de Infantería en San Miguel de los Jagüeyes, Estado de México.
- Jefe de la Mesa de Intersección Terrestre en la Sección Séptima de Operaciones contra el Narcotráfico del Estado Mayor Conjunto de Sedena.
- Jefe de la Sección Tercera de Operaciones del cuartel general de la Quinta Región Militar, en La Mojonera, Jalisco.
- Instructor en la Escuela Superior de Guerra.
- Miembro de la ayudantía del secretario de la Defensa Nacional.
- Comandante de la Policía Ministerial Militar.
- Agregado militar en la embajada de México en Alemania.
Escolaridad y condecoraciones oficiales
- Licenciatura en Administración Militar.
- Maestría en Dirección Estratégica.
- Maestría en Seguridad Nacional.
- Se menciona además doctorado en Seguridad Pública y Ciencias Policiales y maestría en Derecho Procesal Penal acusatorio y oral en reseñas de redes oficiales.
- Condecoraciones por perseverancia en distintas clases, mérito en la campaña contra el narcotráfico, servicio distinguido en la Legión de Honor y participación en el Plan DN‑III.
Cómo lo “vende” el parte oficial
- El gobierno de Sinaloa lo presenta como militar en activo de larga trayectoria, con pleno conocimiento de Sinaloa por su paso como jefe de cuartel en la Novena Zona Militar y comandante del 110 Batallón.
- Su nombramiento llega por recomendación directa del secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, igual que el de su antecesor: la línea es que el Alto Mando “presta” generales a la seguridad estatal.
- La narrativa pública subraya coordinación con fuerzas federales y “continuidad” en la estrategia, justo en medio de la espiral de violencia posterior a la captura y traicion de Ismael “El Mayo” Zambada.
Fracaso tras fracaso
Un reportaje de «PROCESO» en 2017, ya documentaba la experiencia fallida de la militarización de la seguridad pública en México,luego de que en 2006 militares y marinos salieron a las calles bajo instrucciones presidenciales para combatir el crimen organizado.

El análisis señalaba que en ese momento del tiempo que pese a la presencia de militares en 26 entidades y la designación de altos mandos castrenses como secretarios estatales de seguridad pública, directores de policía municipales o jefes operativos, los resultados habian sido considerados “calamitosos” por las estadísticas oficiales y el Índice de Paz México 2017.
En los estados más afectados por la violencia, como Colima, Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa y Zacatecas, la seguridad pública ha estado bajo el mando de militares y, paradójicamente, es en esos mismos estados donde más ha empeorado la seguridad en los últimos años.
De los 50 municipios más violentos del país en esa época, casi todos habian tenido en algún momento a militares al frente de la seguridad pública. Sin embargo, la presencia castrense no logró revertir la tendencia de inseguridad y, según el general retirado Sergio Aponte Polito, se trataba de una estrategia que debia terminar para que los gobiernos estatales asumieran la responsabilidad de capacitar y profesionalizar a sus policías civiles.
El artículo de PROCESO replicado en redes también destaca que la justificación oficial para la intervención militar habia sido el “fracaso de las policías”, pero reconoce que el propio personal castrense asignado a estas tareas no logró resultados satisfactorios,fueron en todos los casos,mediocres.
Aun hay mas
Otro articulo muy ilustrador fechado en 2015,de la periodista Isabel Arvide, especialista en temas del ejercito y desde su portal de «Estado Mayor», profundizó en el análisis de las razones por las que los militares fracasan cuando se les asigna funciones de policía en México, en contraste con casos de éxito internacional como el de Colombia.

Destaca que la diferencia fundamental radica en el manejo de la inteligencia y la investigación. En Colombia, el general Rosso Serrano, considerado el “mejor policía del mundo”, combatió la corrupción y apostó por la inteligencia como eje central para desarticular los grandes cárteles, incluso sin contar con tecnología avanzada. En México, en cambio, la estrategia ha carecido ,aunque la presumen,de este enfoque y ha sido marcada por la corrupción, incluso entre mandos militares que debían combatir al crimen organizado.
El artículo de Arvide puso como ejemplo el caso del coronel Martín Pérez Reséndiz, procesado penalmente por el levantamiento y asesinato de siete personas en Zacatecas. Este caso ilustra cómo la militarización puede derivar en abusos graves, cuando la línea entre lo profesional y lo personal se desdibuja y se pierde el respeto a los derechos humanos. El texto cuestiona la formación y el criterio de los militares asignados a tareas policiales, y señala que no siempre están preparados para actuar con apego a la legalidad y el respeto a la vida.
Otra reflexión relevante es que los militares están entrenados para enfrentar enemigos y proteger la patria, no para investigar delitos, mantener el orden público o garantizar derechos fundamentales. El artículo sugiere que la militarización de la seguridad pública, sin una estrategia clara de inteligencia y control de la corrupción, tiende a reproducir fracasos y a vulnerar los derechos de la población.
En síntesis, el texto enriquece el análisis al mostrar que la militarización de la Seguridad Publica no es una solución mágica y que, sin una estrategia integral y un enfoque en la inteligencia y la investigación, solo reproduce errores y agrava los problemas de seguridad y derechos humanos en México,que preludia otro fracaso en puerta.
Con informacion: NOROESTE/ Estado Mayor/PROCESO / ELNORTE/ LOPEZ DORIGA/ CRONICA/








