El estratega de seguridad federal ,Omar García Harfuch,volvió hacer lo que mejor sabe, vender humo estadístico: adjudica sin detenidos una carga de cocaina al Cártel de Sinaloa, exagera el impacto de “sus” decomisos y habla como si el mercado global de cocaína no existiera.
1. “Es de Sinaloa” sin detenidos ni contexto
No hay reporte público de detenciones, tripulación, ni celulares incautados que permitan atribuir con rigor esa carga específica a una facción concreta de Sinaloa; lo único que hay es una declaración política ante la prensa, no una imputación judicial.
En el Pacífico operan, además de Sinaloa, CJNG, grupos colombianos, ecuatorianos y consorcios binacionales que se asocian por ruta, no por “marca” de cartel; atribuir monocromáticamente todo a Sinaloa sirve más para el relato mediático que para explicar la logística real.

La propia ONU y UNODC muestran que el mercado de cocaína está cada vez más fragmentado, con múltiples actores y “hubs” logísticos que combinan puertos colombianos, ecuatorianos y brasileños, y que diversifican rutas hacia Norteamérica, Europa, África y Asia.
Sin detenidos, sin peritajes presentados y sin información de inteligencia verificable, lo que hace Harfuch no es informar: es etiquetar políticamente al enemigo favorito del segundo piso que fue el amigo favorito del primer piso.
2. Qué tan grande es hoy el pastel de la cocaína
Vamos a poner al secretario en contexto con las cifras actuales del cono sur y del mercado global:
La UNODC reporta que la producción ilícita global de cocaína superó las 3,700 toneladas en 2023, un aumento de alrededor de 34% respecto a 202,cita Reuters.

Solo Colombia alcanzó una producción potencial estimada de 2,664 toneladas en 2023, un incremento de 53% frente a 2022, con 253,000 hectáreas de coca,refiere UNODC.

Fuentes regionales hablan de un incremento de 500% en la producción de cocaína latinoamericana en la última década, por expansión de cultivos en Colombia, Perú y Bolivia y por mayor eficiencia de laboratorio, como advierte «Dialogo-Americas».
A escala global, las incautaciones alcanzaron casi 2,000 toneladas en 2021 y han seguido batiendo récords año tras año, en paralelo con el aumento de producción; es decir, se decomisa más porque hay mucha más coca disponible, no porque la “guerra” vaya ganando.

Dicho en corto: mientras Harfuch presume 60 toneladas en altamar, la fábrica continental produce varios miles de toneladas al año y sigue creciendo.
3. Lo que presumió el gobierno vs lo que realmente pesa
Con sus propios datos:
- 60 toneladas de cocaína decomisadas en altamar en todo el sexenio.
- 345 toneladas por tierra, para un total de 346 toneladas de “distintas drogas” según el relato,es decir, ni siquiera todo es cocaína pura).
Ahora, compáralo con el mercado de cocaína:
| Concepto | Cifra aproximada | Fuente |
|---|---|---|
| Producción global cocaína 2023 | >3,708 toneladas | [Reuters] |
| Producción potencial de Colombia 2023 | 2,664 toneladas | [unodc] |
| Incautaciones globales de cocaína 2021 | ~2,000 toneladas | [idpc] |
| Decomisos en altamar que presume Harfuch | 60 toneladas | (dato oficial OGH) |
Si asumimos que el grueso de las 346 toneladas mexicanas no es exclusivamente cocaína y lo ponemos a lado de las más de 3,700 toneladas de cocaína producidas al año:
- Aun si fantaseamos que las 346 toneladas fueran pura cocaína (no lo son), representarían menos del 10% de una sola anualidad de producción global.
- Como hablamos de “distintas drogas”, la proporción real de cocaína dentro de ese número es menor; el porcentaje respecto a la oferta global cae todavía más.
- Y eso sin contar que la producción global no se detiene: 3,700+ toneladas en 2023, y la tendencia es al alza para 2024–2025,como cita UPI.

En otras palabras: “346 toneladas desde que llegamos al gobierno” es una línea para TikTok, no una prueba de eficacia estratégica frente a un mercado que escupe miles de toneladas nuevas cada año.
4. Mientras tanto, en Laredo y en el cono norte-sur
Mientras el discurso oficial mexicano se autocelebra, la mercancía fluye por ambas fronteras:
En Laredo, Texas, apenas en febrero de 2026 CBP decomisó unos 129.6 libras (casi 59 kilos) de cocaína en un camión, valuados en 1.7 millones de dólares, y otro cargamento de más de 500 libras (unos 234 kilos) escondido en un embarque de rosas, con valor cercano a 7 millones de dólares, cita TheTrucker.

Esos aseguramientos son solo dos eventos entre decenas en un mismo puerto, en un mismo mes, y forman parte de un flujo constante de cocaína hacia Estados Unidos y Europa, alimentado precisamente por esa sobreproducción sudamericana.
Así que sí: mientras en Palacio Nacional dibujan la hilera de “346 coches” para que el público imagine montañas de droga incautada, la cinta transportadora entre Andes–México–Estados Unidos–Europa sigue funcionando a volumen récord.
5. La matemática incómoda del porcentaje real
Si aterrizamos el relato oficial al dato duro:
- Producción anual global de cocaína: más de 3,700 toneladas.
- Decomisos globales: casi 2,000 toneladas anuales.
- Decomisos marítimos que presume México en todo el sexenio: 60 toneladas.
Eso deja a México con:
- Una fracción pequeña de las incautaciones globales de cocaína.
- Una fracción todavía menor de la producción total anual.
La ecuación es brutalmente simple: el sistema internacional logra interceptar una porción, pero la oferta crece tan rápido que esos decomisos –incluidos los mexicanos– son costo de operación, no quiebra del negocio.
Entonces, cuando Harfuch dice que esas casi dos toneladas frente a Acapulco “pertenecían” a Sinaloa y las presenta como otra medalla de la guerra contra el narco, lo que omite es:
- Que se trata de una gota en un océano de producción sudamericana que se ha multiplicado en la última década.
- Que el mercado del cono sur y del Atlántico está en expansión, con rutas hacia Europa y África que ni siquiera pasan por México, pero que compensan sobradamente cualquier decomiso que aquí se presuma.
En sintesis: Garcia Harfuch infla el relato de “golpes históricos” mientras ignora que, en la balanza real de oferta y demanda global, sus decomisos son estadísticamente marginales, aunque políticamente muy útiles para engañar bobos al viejo estilo de Garcia Luna y asi es en todo, basta escucharlo y luego confrontarlo con la triste realidad.
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: