La diputada Federal Plurinominal de Morena, María Damaris Silva Santiago, se volvió meme legislativo en tiempo real: mientras su pastor el tambien Diputado Ricardo Monreal aplaudía con entusiasmo a la oposición, ella hacía caras como si le estuvieran leyendo el padrón del PRIAN en voz alta.
La morenista que no sabe disimular
En plena sesión en San Lázaro, con la reforma electoral presidencial ya oliendo a cadáver legislativo, Monreal con el colmillo de buen simulador mas que negociador repartía reconocimientos a diestra y siniestra: que si el PRI de Alejandro Moreno, que si el coordinador Moreira, que si Jorge Romero del PAN muy serio y profesional, que si Dante Delgado e Ivonne y hasta el dirigente Jorge Álvarez Máynez.
Mientras el zacatecano hablaba como si estuviera leyendo el boletín de “unidad nacional”, la diputada Damaris se transformó en espejo involuntario del morenismo de a pie: muecas, gestos, incomodidad, como quien ve a su líder brindar por el enemigo.
El show del “Plan B”
La escena ocurrió en el debate de una reforma electoral que terminó rechazada, entre discursos breves y un conteo de votos que confirmó lo que todos sabían: no les alcanzaba ni con milagro guadalupano. Monreal, lejos de aceptar la derrota con dignidad, se paró a anunciar el famoso “Plan B” como si fuera secuela de telenovela: “comenzaremos a construir el plan B de la reforma electoral, porque no desmayemos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar, que viva México”. Traducido del monrealés: perdimos, pero vamos a intentar lo mismo por la puerta trasera de las leyes secundarias.

Aplausos a la oposición y caras en la banca
Lo más surreal no fue el plan B, sino la ovación a la oposición desde la bancada de Morena. Monreal se deshizo en elogios para el PAN, PRI y MC por su “seriedad” y “profesionalismo”, mientras el resto de la tropa tragaba saliva. En pantalla, la diputada migrante —activista, binacional, formada en la defensa de migrantes durante décadas— parecía preguntarse si no se había equivocado de fracción o de país. Sus gestos decían lo que muchos morenistas no se atreven a decir en el micrófono: aplaudir a los mismos de siempre duele más que perder una votación.
Morena, entre la disciplina y la mueca
La postal es perfecta: el coordinador vendiendo “consensos históricos” con la oposición y prometiendo un plan B que suena más a amenaza que a proyecto, mientras una diputada de su propio partido hace gestos que desmontan toda la narrativa de unidad. Damaris Silva, sin querer, se convirtió en el subtitulaje facial del desastre: cada mueca, una nota al pie sobre la distancia entre la dirigencia negociadora y la base que todavía cree que la 4T vino a terminar, no a pactar, con la vieja clase política.
Con informacion: GRUPO REFORMA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: