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lunes, 16 de marzo de 2026

«¿ POR QUÉ TIENE RAZÓN ?»: «EMBAJADOR de EE.UU PIDE NO APOYAR PETICION de AYUDA de AMLO a la DICTADURA CUBANA»…si le llenas el tanque al camión del castrismo, el pueblo sigue caminando.


El Embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó que la mejor forma de ayudar al pueblo cubano es empoderándolo y no apoyando al régimen que lo ha mantenido subyugado.

El mensaje del diplomático se da luego de que el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador hiciera un llamado a sus seguidores a donar dinero a través de una asociación civil para enviar ayuda humanitaria a la isla.

Que hizo Lopez «hablador»: 

Desde su retiro monástico en Palenque, el ex-presidente que empoderó al narco en Mexico ,salió de la hamaca para pedir que el pueblo le deposite a una cuenta de Banorte “para ayudar al pueblo cubano”, vía la asociación civil Humanidad con América Latina, comprando alimentos, medicinas, petróleo y gasolina. 

El manotazo diplomático

Lo que el embajador dejó claro en nombre de Washington,es que mandar recursos a través de estructuras controladas por La Habana es oxígeno para la dictadura, no para el ciudadano de a pie que hace fila para conseguir pollo o gasolina. En castellano llano: si le llenas el tanque al castrismo, el pueblo sigue caminando.

El embajador tiene razón

Empoderar vs subsidiar dictaduras
Empoderar al pueblo cubano sería apoyar redes independientes, periodismo crítico, diáspora, iniciativas comunitarias fuera del control del Partido Comunista; lo que AMLO propone es depositar en una AC que luego compra insumos y se los entrega al gobierno cubano para que los distribuya. 

Eso no desmonta la estructura de control; la maquilla. Johnson, al decir que no hay que ayudar al régimen, está marcando la diferencia entre caridad que legitima al opresor y apoyo que fortalece la capacidad de la sociedad para emanciparse, como ya se advierte esta ocurriendo.

La temperatura social contra AMLO

Sin embargo, la reacción social tras su publicación ha sido en su mayoría negativa,hartazgo: lo llaman rata, capo, viejo decrepito, títere de dictaduras y hasta le exigen que primero done lo que se “rateó” de Segalmex, Pemex y el Tren Maya. La gente no está discutiendo si Cuba sufre; está diciendo “con mi dinero no vas a apuntalar otro régimen autoritario mientras aquí falta todo”.

Las capturas de pantalla en reacción a la informacion publicada por Grupo Reforma, son un termómetro brutal: el odio ya no es soterrado, es público y deslenguado. Ahí se mezclan varias capas:

  • Hartazgo anticorrupción: le reclaman que done lo que “se robó” de huachicol, Segalmex y proyectos emblemáticos; lo llaman “capo”, “ratero”, “narco moreno”, lo comparan con dictadores como Maduro y Ortega. No compran la narrativa de estadista solidario; ven a un político que usa la causa cubana para lavar su propia imagen.
  • Fobia al comunismo tropical: hablan del “régimen castrista”, de “comunistas terroristas”, de Cuba como “prostituta” de Rusia, Venezuela y ahora México. Para esos comentaristas, cada peso que se mande a Cuba es un voto a favor de que México termine igual: desabasto, control político, exilio.
  • Nacionalismo pragmático: varios señalan que es una locura “cocorear a los gringos” mientras EE.UU. amenaza con aranceles a quien venda petróleo a Cuba; proponen mejor “darles por su lado, cooperar y punto, fiesta en paz”. En su lógica, AMLO juega con fuego: arriesga la relación económica con el vecino del norte por congraciarse con una dictadura en caída libre.​
  • Desconfianza en la colecta: preguntan cuánto depositó el propio AMLO, se burlan de la idea de que “la gente pensante” vaya a regalar su dinero, y señalan que los únicos que donarían serían los “chairos fanáticos” que además “no tienen dinero”. La colecta se percibe como una vaquita moralista, no como política de Estado seria.
  • Deseo de castigo: varios piden abiertamente que se lo lleve el gobierno de EE.UU., que lo encarcelen o confisquen sus supuestas fortunas en Panamá y Estados Unidos. El descontento ya no es solo electoral; es punitivo, buscan verlo caer, procesado, humillado.

Lo que revelan estos comentarios

Lo que se vuelca en esas cajas de comentarios es una base social conservadora, antiizquierdista y muy enojada, que ve en Cuba el espejo de todo lo que teme para México. 

Esa audiencia está alineada con el discurso de Johnson: ayuda sí, pero nunca pasando por la chequera del régimen cubano ni por el liderazgo moral de un ex presidente que consideran traidor a la patria. Para ellos, el llamado de AMLO no es solidaridad internacionalista, sino la última jalada de un político que se resiste a dejar de operar, y el embajador estadounidense se convierte, paradójicamente, en la voz de sentido común.

Con informacion: ELNORTE/

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