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viernes, 13 de marzo de 2026

«DURÓ MENOS que la GUERRA de BANDOS»: «GENERAL que LLEGO de FRACASAR en MICHOACAN se VA FRACASADO de SINALOA»…el parte de guerra que déja,lo escribió el enemigo.


El parte de guerra del General Oscar Rentería Schazarino parece escrito por el enemigo: más de 2,900 homicidios dolosos, 3,400 personas privadas de la libertad, más de 10 mil vehículos robados, 3,300 detenidos y 170 abatidos en apenas año y fracción; para ser “operación de seguridad”, salió más parecido a un parte de derrota con firma y sello de la la Secretaría de Seguridad Publica y la estrategia militar.

En términos de jerga castrense: el general desembarcó en Sinaloa como si fuera “teatro de operaciones nuevo”, pero llegó con el mismo plan de campaña reciclado de Michoacán; orden de operaciones copia‑pega, reglas de enfrentamiento flexibles con el narco y rígidas con la estadística, y un despliegue que jamás pasó de “presencia disuasiva” a control efectivo del terreno. 

Cada cifra del balance es un blanco no neutralizado que se acumula en el mapa de calor, mientras el alto mando presume “coordinación interinstitucional” como si fuera blindaje y no simple camuflaje.

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Lo vendieron en Diciembre de 2024 como relevo táctico del General Mérida Sánchez, pero en la práctica fue un cambio de jefe de columna para seguir marchando en círculo: Sedena, Marina, Guardia Nacional y policías estatales haciendo “patrullamientos disuasivos” y “filtros de revisión” que sólo sirven para boletines, mientras los grupos criminales mantienen la iniciativa, la inteligencia humana y la libertad de maniobra con perdidas intermitentes que son fácilmente reemplazables.

El resultado es de manual: aumento sostenido de homicidios, plagios y robos, con unas cuantas decenas de detenidos para maquillar la relación de bajas y simular que la fuerza propia todavía conserva el fuego de supremacía.

Lo más grotesco es la cronología: la campaña en Sinaloa le duró menos al general que la propia guerra que dice estar librando; un año en la SSPE es, en términos militares, un despliegue rotativo exprés, la típica salida de emergencia disfrazada de “decisión personal relacionada con su servicio militar”. 

Lo rotan como si fuera tropa de reemplazo, pero siempre dentro del mismo teatro de la simulación: fracasa en Apatzingán, lo reubican en Sinaloa, vuelve a entregar un parte que parece lista de daños colaterales y no de resultados operativos, y ahora lo relevan para colocar a otro mando de las mismas escuelas, mismos vicios y misma doctrina de “contención” que lleva tres décadas fallando con tres partidos distintos, pero con un mismo uniforme.

Si este es el balance “operacional” del general estrella de Harfuch, el mensaje hacia la tropa y hacia la población es claro: aquí no hay estrategia de contrainsurgencia ni restauración del orden, sólo rotación de jefes para que nadie cargue demasiado tiempo con la derrota permanente. 

La guerra sigue en curso, el teatro de operaciones continúa saturado de blancos, pero el mando se retira del frente con un oficio de renuncia bien planchado, ascensos intactos y una hoja de servicios donde estos números caben bajo el eufemismo de “experiencia en seguridad pública”. 

Con informacion: NOROESTE/

jueves, 12 de marzo de 2026

«MAS que UNIFORME,ARMADURA MEDIEVAL»: «15 AÑOS DESPUÉS ACREDITAN la INTELIGENCIA a CHINGADAZOS de 8 MILITARES y MARINOS»…y andamos en las mismas.


El uniforme militar ha sido en México algo mas que tela pixelada: es un talismán de impunidad, una armadura medieval que tradicionalmente se resiste al imperio de la ley y demora el acceso a la justicia cuando no la impide. 

La armadura verde olivo

En 2011, en Petacalco, Guerrero, un hombre cenaba como cualquiera, hasta que llegaron Ejército y Marina, le preguntaron el nombre y se lo llevaron a golpes, camioneta y cuartel de por medio, directo a la rutina clásica de la “guerra contra el narco”: golpiza, tortura, amenazas para que se autoincriminara y, de ser posible, para que inventara más culpables.

La CNDH, quince años después, confirma tortura, lesiones por todo el cuerpo, golpes con tubo, pérdida de conciencia y hasta el intento burdo del médico naval por maquillarlo en el expediente, como quien corrige un borrador incómodo.

El tiempo como cómplice

La recomendación se firma en febrero de 2026 por hechos de 2011: la justicia llega como ambulancia sin gasolina, empujada entre todos y demasiado tarde para salvar a nadie.

Mientras tanto, el detenido fue absuelto en 2019 de armas y explosivos, pero sigue preso por delincuencia organizada, como si la tortura fuera un trámite administrativo y no el vicio de origen que contamina todo el proceso.

El expediente fantasma y el Estado amnésico

En 2025, la Sedena informó que, tras una “búsqueda exhaustiva”, no encontró documentos del caso, como si la tortura fuera leyenda urbana y no un hecho acreditado por peritajes.

La burocracia castrense convierte el archivo en agujero negro:lo que entra ya no sale, salvo cuando la CNDH, años después, rescata los restos para escribir una recomendación que el sistema leerá con la misma emoción con la que se hojea un manual de uso.

El blindaje político del uniforme

Entre 2006 y 2024, al menos 318 militares estuvieron involucrados en violaciones graves de derechos humanos; solo 23 sentencias condenatorias, un raquítico 7% que no espanta a nadie en un cuartel.

Esas cifras son una confesión sin metáfora: la justicia le tiene más miedo al uniforme que a la historia, más respeto al fuero militar que a la Constitución, más lealtad al general que a la víctima.

Homenajes arriba, tortura abajo

Mientras la CNDH publica la recomendación por tortura, la presidenta Claudia Sheinbaum rinde homenaje en Campo Marte a las Fuerzas Armadas, flanqueada por los altos mandos, justificando su presencia como un acto de reconocimiento a las mujeres militares.

El contraste es quirúrgico: arriba, medallas y discursos; abajo, recomendaciones por tortura que llegan con década y media de retraso, chocando contra el escudo invisible del prestigio castrense, donde el uniforme se porta como licencia para el exceso y chaleco antibalas contra el castigo penal.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ERIKA ROSETE

«VAN 35 y la MAYORIA con SHEINBAUM»: «MADRES BUSCADORAS de DESAPARECIDOS HAN PERECIDO VICTIMAS del CRIMEN»…uno de los periodos más letales para quienes hacen el trabajo que el Estado no quiere hacer.


La historia de Rubí Patricia Gómez Tagle es la crónica exacta de cómo se ve un Estado que ya se resignó a que las maten, pero aún así se atreve a hablar de “disminución de delitos” frente al micrófono y a las cámaras. Una madre que busca a su hijo desaparecido, que coordina búsquedas, que se cita con la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, y que termina apuñalada en su casa el mismo día que la presidenta Claudia Sheinbaum aterriza en Mazatlán a presumir cifras bonitas en una entidad partida por la guerra interna del Cártel de Sinaloa.

Desde 2010 han sido asesinadas al menos 35 personas buscadoras; 25 de ellas, ejecutadas ya bajo los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum, mientras en Palacio se repite el mantra de que “nunca se había protegido tanto a las víctimas”. 

Once casos tan solo en 2025, siete asesinatos y cuatro desapariciones, convierten al sexenio de la primera mujer presidenta en uno de los periodos más letales para quienes hacen el trabajo que el Estado no quiere hacer: buscar a los suyos en fosas, potreros y casas de exterminio. No es omisión, es mensaje: si buscas, te matan; si denuncias las amenazas, te dejan sola; si te asesinan, te convierten en estadística borrable del registro que el gobierno se esmera en rasurar.

Guanajuato, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Sonora, Veracruz, Guerrero, Estado de México, Tamaulipas y Zacatecas forman el mapa de cacería donde matar buscadoras sale más barato que corregir una base de datos en Excel. 

No hay voluntad política para protegerlas ni para buscarlos, pero sí para maquillar el número de desaparecidos y vender la narrativa de que “vamos bien”, mientras madres, padres, esposas y hermanos que ya habían denunciado el riesgo acaban baleados, apuñalados o desaparecidos. La impunidad dejó de ser un defecto del sistema: es la invitación con membrete oficial para que el crimen organizado siga desapareciendo gente y matando a quienes se atreven a desenterrarla del silencio.

Con informacion: LAOPINION/

«NO TIENEN CONVICCIÓN ?»: «SHEINBAUM ARREMETE contra DIPUTADOS MORENOS que VOTARON CONTRA su REFORMA ELECTORAL»…traducido al lenguaje palaciego: la convicción solo cuenta cuando es a favor de lo que ella ordena.


Qué ironía tan grande: la Presidenta que llegó al poder hablando de pluralidad ahora señala con el dedo a los suyos por ejercerla. Según Claudia Sheinbaum, los diputados morenistas que votaron en contra de su reforma electoral “no tienen convicción”. Traducido al lenguaje palaciego: la convicción solo cuenta cuando es a favor de lo que ella ordena.

“La Presidenta no pide que se repita lo que dice”, asegura, para luego rematar exactamente con eso: que los inconformes carecen de convicción y quizás no representan al pueblo. La contradicción es tan grotesca que ni necesita ironía: se autodefine como garante de la libertad interna en el mismo momento que condena la disidencia.

Pero lo mejor viene después: acusa a los disidentes de dejarse llevar “por lo que sale en REFORMA o Latinus”. Es decir, el pecado no es votar distinto, sino informarse fuera del boletín oficial. En el diccionario sheinbaumista, leer prensa crítica equivale a traición al pueblo. De ahí al “enemigo del régimen” hay un paso —uno que ya parece bien ensayado.

Luego la Presidenta juega su carta moralista: “Nosotros no llegamos aquí impuestos por nadie, sino por el pueblo”. Una perla de pureza revolucionaria que olvida un pequeño detalle: el “pueblo” también incluye a los que piensan distinto, incluso dentro de Morena. Pero en esta retórica de manual, el pueblo solo existe si aplaude; si cuestiona, se vuelve instrumento de los conservadores o de los “medios fifís”.

Y cuando intenta justificar la reforma —decir que solo busca que los plurinominales sean decididos “por el pueblo y no por las cúpulas”— la contradicción se hace monumental. Porque mientras denuncia a las élites partidistas, exige obediencia ciega a la suya. Habla de “diversidad política” con la sinceridad de quien invita al debate… para luego cerrarlo con un portazo y una acusación de “traidor al pueblo”.

En resumen, Sheinbaum no habla como una mandataria democrática defendiendo un ideal: habla como una jefa de facción protegiendo su disciplina interna. Lo suyo no es pluralismo, es control político con disfraz de convicción. Y si así suena su “mañanera democrática”, imagínense cómo se escuchará su silencio cuando la disidencia ya no tenga micrófono.

Con informacion: ELNORTE/

«SIGANLE CREYENDO»: «NUEVO AUDITOR FEDERAL HIJO de EXSECRETARIO de SHEINBAUM FUE LIGADO a la TRANSA en 2025″…llega a ponerle doble candado a los clósets donde están esqueletos del gasto público.


Aureliano Hernández Palacios Cardel llega a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) con más cola que curriculum y con pedigree de casa: es el hijo del exsecretario particular de Claudia Sheinbaum cuando era jefa de Gobierno en la CDMX, y hoy flamante presidenta.

El hijo del secretario de la presidenta

La Cámara de Diputados lo impuso como nuevo auditor superior con 472 votos, casi unanimidad de partido único disfrazado de pluralidad, para el periodo 2026‑2034.

No llegó de la nada: su padre, Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón, fue el operador en la sombra como secretario particular de Sheinbaum en el gobierno capitalino, y ahora el junior aterriza directo a fiscalizar el gasto federal.

Mientras la presidenta se “deslinda” del nombramiento ante la prensa, el dato de que el auditor es hijo de su viejo secretario particular sigue ahí, tercamente, en las notas y los comunicados.

Su carrera, hecha en la casa

En los papeles, Aureliano presume licenciatura en Economía, origen xalapeño y una carrera hecha dentro de la ASF desde 2018 en el área de gasto federalizado, justo donde se negocia, se tapa o se exhibe el desmadre de los recursos a estados y municipios.

Fue director general de Auditoría del Gasto Federalizado y luego ascendió, en octubre de 2025, a Auditor Especial de Gasto Federalizado, el corazón de las revisiones a los gobernadores; desde ese sillón acumuló poder, contactos… y señalamientos.

El historial de “auditorías a modo”

No es paranoia, hay antecedente: en 2025 fue denunciado por armar auditorías “a modo”, hechas para negociar irregularidades millonarias con gobiernos estatales en vez de documentarlas y llevarlas a denuncia.

El nuevo auditor arrastra acusaciones de usar la ASF como caja de herramientas para la transa: informes acomodados, observaciones rebajadas y revisiones que se convierten en fichas de trueque político más que en instrumentos de control.

Tanto así que especialistas en transparencia han calificado el proceso que lo llevó a la silla de la ASF como una “farsa”, remarcando que no se buscó independencia, sino un operador confiable del sistema.

Ocho años para cuidarles las espaldas

El diseño no es menor: la mayoría calificada en San Lázaro le regaló ocho años de mandato al personaje denunciado, justo cuando la ASF trae un récord raquítico de denuncias penales por las cuentas públicas recientes.

En vez de usar el escándalo de 2025 para sacarlo de la jugada, lo premiaron con el puesto que decide qué se investiga, qué se guarda en el cajón y qué se maquilla antes de llegar a la opinión pública.

El mensaje es claro: el hijo del exsecretario particular de la hoy presidenta no llega a limpiar la casa, llega a ponerle doble candado a los clósets donde están los esqueletos del gasto público.

Con informacion: PROCESO/

EL «ALIADO 4T PUDIENTE de la EMPRESA INSOLVENTE»: «PETROLERO del FIESTON de 45 MILLONES de PESOS es DEUDOR de IMPUESTOS»…fiestero de lujo, proveedor consentido y deudor profesional.


Mientras el video de la quinceañera con Belinda, J Balvin y Galilea Montijo hacía babear a medio TikTok, en los archivos de la Secretaría de Finanzas de Tabasco aparecía otro tipo de fiesta: la de los impuestos que nunca llegaron. El petrolero Juan Carlos Guerrero, el mismo del pachangón viral de 45 millones de pesos, arrastra una deuda fiscal de más de 3 millones de pesos porque una de sus empresas “olvidó” declarar la venta de más de 7 millones 800 mil litros de combustible en 2013.

No estamos hablando de un despistado con una tiendita, sino del socio de Estación de Servicio Vía Corta S.A. de C.V., a quien la autoridad le determinó un adeudo de casi 2.85 millones de pesos solo por IEPS, más actualizaciones y recargos hasta llegar a 3.63 millones. Entre gasolina magna, premium y diésel, el hombre movió millones de litros, pero a la hora de pagar impuestos salió más fantasma que muchos contribuyentes quebrados por el SAT.

El aliado pudiente, la empresa insolvente

La joya: la empresa, según Finanzas de Tabasco, no tiene propiedades, ni vehículos, ni cuentas bancarias a su nombre para responder por la deuda. Pura austeridad… pero nada más en el papel. Como la gasolinera salió “pobre”, la autoridad declaró responsable solidario a Guerrero, que es el socio con más acciones, o sea, el que sí trae cartera, artistas y reflectores para la fiesta.

Cuando fueron a notificarlo a su domicilio fiscal, nadie vivía ahí y los vecinos dijeron que llevaba años abandonado, como si fuera casa de terror y no casa de un proveedor estrella de combustible. La notificación terminó por estrados y, hasta donde revisó el propio medio, no hay registro público de que la deuda se haya pagado.

Empresario multiusos, patrón multicolores

El señor no solo juega en el team 4T; también le entra a otros colores cuando conviene: participa en al menos 17 empresas y una de ellas, Servicios Chocogas S.A. de C.V., aparece en el padrón de proveedores y contratistas del PRD en años recientes. En resumen: para los partidos hay combustible, para la hija hay quinceañera de lujo, pero para el fisco hay puro tanque vacío.

Con informacion: ELUNIVERSAL/ EJE CENTRAL/

«PLATANITO le NARRÓ a TELEMUNDO cuando NARCOS lo CONTRATABAN para FIESTAS DONDE LLEGABA VENDADO de los OJOS pero al ABRIRLOS VEIA POLITICOS y POLICIAS»…lo sorprendente sería que no estuvieran.


Platanito se quitó la nariz roja un ratito y aceptó lo que todo mundo en el gremio sabe y casi nadie dice en cámara: sí, ha trabajado en fiestas de narcos, sí, ha sido más de una, han sido pachangas privadas donde el poder huele a alcohol caro, a fuero y a miedo bien disimulado.

Dice en entrevista para Telemundo que no lo ha negado nunca: que ha ido a “muchas”, que prácticamente ha pasado lista con todos, y que, contra el imaginario colectivo, aquello no es un reventón lleno de fajos volando tipo serie de Netflix, sino reuniones que parecen “normales”: políticos, empresarios, artistas, gente “importante” conviviendo como si no estuvieran en el mismo salón el show business, el crimen organizado y la clase política que jura combatirlo.

Según él, lo que más ha visto es alcohol, no montañas de billetes ni líneas de cocaína; asegura que en la mayoría de esas fiestas no se consume “ni un gramito de droga”, como si el verdadero estupefaciente fuera la impunidad con la que ahí se codean gobernadores, celebridades y jefes de plaza disfrazados de respetables anfitriones.

Lo interesante es cómo se arma la farsa desde el primer timbrazo: nadie llama diciendo “oye, soy tal narco, cáele a mi fiesta”, todo viene maquillado como evento de un “empresario”, una contratación más para el calendario del artista que prefiere no hacer muchas preguntas para no tener que tomar decisiones incómodas; total, ahí el chiste es llegar, cobrar, hacer reír y salir vivo.

El manual de supervivencia incluye instrucciones dignas de película: “te vamos a vendar los ojos, no te espantes”, le advierten, para que no sepa dónde está ni quién vive ahí, y el viaje es un trayecto a ciegas entre terracería y calles pavimentadas hasta aterrizar en residencias de lujo o edificios donde conviven familias comunes con vecinos que cargan más escoltas que escrúpulos.[

Una vez adentro, hay reglas claras: “no te metas con esa mesa”, le indican, como si fuera el área de jefes de piso, cuando en realidad es la mesa del mero, mero, el que no necesita presentarse porque todos giran alrededor de él, desde el alcalde que sonríe hasta el cantante que hace chistes sobre suegras.​

Los celulares se quedan fuera, pero no para proteger al capo, sino a los que lo rodean: políticos, empresarios, funcionarios y toda esa fauna que, si saliera en una sola foto, sería la mejor infografía de cómo se mezcla el Estado con el crimen y la farándula en un mismo salón de eventos.

Platanito cuenta que también ha estado en fiestas repletas de gente armada, y que, por si quedaba duda de quién protege a quién en este país, los fusiles no los cargan sicarios, sino policías oficiales, esos mismos que luego salen en conferencia presumiendo operativos contra los “objetivos prioritarios”.

Por eso, cuando le preguntan por el libro de Anabel Hernández, él suelta que lo que ella narró es “puritita verdad”: describe fiestas, invitados y dinámicas que él reconoce de primera mano, y admite que lo que leyó es básicamente lo que vio, con mujeres, hombres, artistas, muchos políticos y hasta gobernadores entre compadres, socios y amigos del patrón.

En resumen, Platanito no solo se sincera sobre en qué tipo de fiestas se ha parado, sino que, sin proponérselo, confirma el peor secreto a voces: que en México las narcofiestas son la verdadera conexion del poder, donde el único chiste malo es fingir que nadie sabe con quién está brindando.

Con informacion: TELEMUNDO/

«DERRAME de PETROLEO y NEGLIGENCIA FEDERAL se LLEVAN entre las PATAS 39 LOCALIDADES COSTERAS de VERACRUZ»…no hay quien los atienda,ni quien los entienda.


El sureste de Mexico ,en la red arrecife del Golfo de Veracruz ,las costas se está llenando de chapopote y el Gobierno federal a cargo de Claudia Sheinbaum mira para otro lado, como si los 230 kilómetros de costa afectados no fueran una emergencia ambiental y social de primera magnitud.

Comunidades que están pagando el costo

Las manchas de petróleo ya alcanzaron al menos 39 localidades entre Veracruz y Tabasco, muchas de ellas viviendo al día con la pesca, el turismo y el pequeño comercio. Pueblos como Tatahuicapan, Mecayapan, Pajapan, Catemaco, San Andrés Tuxtla, Paraíso y Sánchez Magallanes ven cómo su mar se convierte en asfaltadora mientras en la Ciudad de México el tema ni siquiera amerita romper la agenda de discursos vacíos.

Los pescadores fueron los primeros en enterarse de la “magnitud” del desastre: levantaron redes llenas de chapopote en lugar de pescado, pero a los ojos del poder federal eso no califica como alarma, apenas como daño colateral del modelo extractivo de siempre.

Gente limpiando con las manos, Gobierno limpiando su imagen

En la costa la gente está sacando el chapopote a mano, sin equipo, sin capacitación, jugándose la salud para intentar salvar lo que queda de sus playas y de la laguna del Ostión. Mientras tanto, la narrativa oficial brilla por su ausencia: no hay información clara sobre el origen, el tipo ni la extensión del derrame, pero sí hay un silencio muy útil para blindar a Pemex y al Gobierno de Claudia Sheinbaum de cualquier responsabilidad concreta.

Pemex prometió jornadas de limpieza en Tatahuicapan, Mecayapan y Pajapan… y no cumplió, como si fuera una promesa de campaña más, no un compromiso en medio de un desastre ecológico. En varias zonas apenas han enviado una empresa contratada a retirar chapopote, y ni siquiera tuvieron la decencia de contratar a la gente local que se quedó sin pesca ni turismo de un día para otro.

Un derrame que viene de lejos y un Estado que no llega nunca

Imágenes satelitales indican que el problema habría comenzado el 20 de febrero en aguas de Campeche, pero oficialmente no hay responsable, no hay versión, no hay transparencia: el petróleo aparece “mágicamente” en las playas, pero nadie en el gobierno federal parece sentir prisa por explicarlo. Las organizaciones denuncian justamente eso: sin datos sobre la fuente, la magnitud y el tipo de derrame, no hay estrategia seria de atención ni posibilidad real de exigir cuentas, justo el escenario ideal para la impunidad corporativa y gubernamental.

La Presidenta debería estar encabezando un plan de emergencia ambiental y social, y lo que hay es un vacío político cómodo: mientras no se nombre la crisis, no existe, y si no existe, nadie en Palacio Nacional tiene que dejar la conferencia para ensuciarse los zapatos en las comunidades manchadas de petróleo.

Naturaleza arrasada como daño colateral

No solo se están llevando entre las patas a los pescadores, restauranteros y vendedores; la fauna y la flora también están pagando por la negligencia. El derrame amenaza arrecifes de coral del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo, manglares de la laguna del Ostión y especies como manatíes y tortugas marinas que anidan en esas playas ahora contaminadas.

Ya apareció un manatí muerto en el río Coatzacoalcos, un recordatorio incómodo de que el “progreso” petrolero mata lentamente todo lo que toca. Años de trabajo comunitario para restaurar la laguna del Ostión —reforestación de manglar, devolución de conchas para recuperar especies— se esfuman en días, mientras el gobierno federal sigue en modo avión.

Organizarse abajo porque arriba no va a pasar nada

Las comunidades indígenas de El Pescador y El Mangal, junto con redes como el Corredor Arrecifal del Golfo de México y el Centro de Derechos Humanos Bety Cariño, son quienes están documentando, denunciando y defendiendo el territorio, igual que cuando en 2017 promovieron un amparo contra las plataformas petroleras. Hoy, otra vez, están solas frente a un Estado que se dice ambientalista, pero que ante un derrame masivo permite que se cancele hasta la siguiente jornada de restauración comunitaria y deja en la incertidumbre el trabajo colectivo de 240 personas.

Lo que se ve en Veracruz y Tabasco no es un accidente aislado, es el retrato de un modelo: comunidades expuestas, ecosistemas sacrificados, Pemex intocable y un gobierno federal dispuesto a tolerar el chapopote en las costas con tal de no mancharse políticamente en la capital.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/PAULINA FLORES R.