Visitanos tambien en:

lunes, 9 de marzo de 2026

EL «OTRO ROLLO con…HARFUCH»:»DESMENUZAMOS la NARRATIVA CUENTERA del ESTRATEGA LLENA de HELICOPTEROS y CHALECOS TACTICOS»…pero hay mas sustancia en las letras chiquitas.


El estratega en seguridad,Omar García Harfuch ,le dio una entrevista al periodista Enrique Acevedo,pero en ella habla como si leyera un boletín de la mañanera con chaleco táctico: mucha épica, muchos adjetivos, cero autocrítica y datos acomodados como Lego para que todo encaje en la narrativa oficial, no en la realidad, por lo que hicimos un desmenuce de su entrevista, frase por frase:

1. El operativo del Mencho: epopeya de PowerPoint

“La investigación sobre esta persona empezó hace muchísimo… por años cometió homicidios, extorsiones, privaciones ilegales de la libertad, narcotráfico…”

Traducción: sabíamos desde hace “muchísimo” quién era, qué hacía y cómo operaba, pero lo “importante” ocurrió justo ahora que políticamente conviene vender un golpe histórico. Si llevas años con “caso armado”, el mensaje no es eficacia, es negligencia crónica: el Estado tardó década y media en ir en serio por “uno de los criminales más poderosos del mundo”.

“La investigación tenía mucho tiempo, ya la FGR desde hace tiempo tenía órdenes de aprehensión… y de ahí se deriva el operativo…”

La clásica coreografía legaloide: la orden de aprehensión como coartada moral, no como explicación operativa. Lo que no dice: esas órdenes también existían mientras el cártel crecía, se expandía, asesinaba, desaparecía y desollaba, y el Estado no solo convivía con esa realidad como ruido de fondo, le ayudaba como quedo acreditado en narconominas.

“Fue Inteligencia Militar Central principalmente… se ubica a una persona cercana a la pareja… se le da seguimiento… operativo sumamente rápido… planeación de un día…”

Todo suena a guion de serie: “Inteligencia Militar Central”, “persona cercana a la pareja”, “operativo sumamente rápido”. Tanta épica para esconder lo que es obvio: si en 24 horas puedes montar un despliegue con Fuerza Aérea, helicópteros y tres componentes, el problema nunca fue “capacidad”, sino voluntad política y la prioridad de…Estados Unidos.

“Se ejecuta en tres componentes… fuerzas especiales en seis helicópteros… apoyado por aviones…”

La descripción técnica no añade verdad, añade espectáculo. No explica por qué al capo jamás se le capturó vivo y con información útil, ni por qué los “grandes golpes” coinciden con ventanas políticas convenientes. Es pornografía militar, no rendición de cuentas.

2. Las filtraciones que mágicamente desaparecieron

“En estos operativos de alto impacto no ha habido filtraciones…”

Declaración perfecta precisamente porque es imposible de verificar desde fuera. ¿Cómo sabemos que no hubo filtraciones? Porque él lo dice y porque el ending fue “exitoso” según la versión oficial: capo muerto, Estado victorioso, caso cerrado. El historial mexicano está lleno de operativos reventados desde adentro; de pronto, en esta administración, la condición humana se suspendió y ya no hay soplones en “operativos de alto impacto”. Claro.

“El Gabinete de Seguridad todos los días a las seis de la mañana lo dirige la Presidenta… estamos sentados todos…”

El viejo truco de confundir junta diaria con estrategia seria. Reunirse a las 6 am no es un logro de seguridad, es un ritual político. Sentar a medio gabinete de Estado no equivale a eficacia en ningun lugar.

“En estos más de 15 meses… no ha habido una filtración en estas operaciones de alto impacto.”

Si tienes que repetirlo así de categórico, huele a mantra, no a evidencia. Y ojo con el truco semántico: habla solo de “operaciones de alto impacto”, no de todo el ecosistema de filtraciones, complicidades y arreglos regionales que permiten que los grupos sobrevivan, se reacomoden y sigan cobrando cuota, pues la estructura del jefe abatido, esta vivita y coleando.

3. “El crimen no supera al Estado”: la frase para lámina

“Una de las críticas principales… es que las organizaciones del crimen han superado su capacidad de reacción. ¿Esto es cierto? Por supuesto que no.”

Negación de entrada, sin matices. No hay “por supuesto” que valga cuando tienes regiones donde el Estado entra solo en convoy y con helicóptero arriba. Lo que hace es cambiar de cancha: del control territorial a la propaganda de “capacidad militar puntual”.

“Se demostró que no, que era de los criminales más peligrosos… que había estado 15 años fortaleciendo un grupo delincuencial…”

Aquí se delata: si durante 15 años se fortaleció, ¿bajo la nariz de quién? Del mismo Estado que ahora presume que “en 72 horas se estabilizó”. O sea, aceptan que le dejaron armar un imperio y luego quieren medalla porque, cuando ya era monstruo, lograron hacer control de daños, que causalidad.

“En 72 regresaba a la normalidad y ahorita no hemos tenido un solo brote de violencia…”

“Normalidad” en México significa seguir con más de 30 Mil homicidios dolosos al año (32,006 en 2025) y desapariciones que crecieron con Sheinbaum 213%,a ritmo de 40 al dia. Que no haya estallido inmediato después del operativo no implica que el cártel esté desarticulado; usualmente implica reacomodos internos, pactos, sustituciones. La violencia en México no se apaga, se redistribuye.

4. Estado de derecho de utilería

“Nosotros lo que defendemos es el estado de derecho…”

El Estado de derecho aparece cada vez que se necesita legitimidad discursiva, no cuando hay que explicar por qué ese mismo Estado acumula años de impunidad en desapariciones, masacres y colusiones locales. Es la cartulina favorita: se levanta para la foto, se guarda cuando empieza la letra chiquita.

“No estamos buscando el trofeo de un hombre… lo que estamos haciendo es quitar generadores de violencia…”

La muerte del Mencho fue presentada precisamente como trofeo político: videos, conferencias, narrativa de “criminal más peligroso del mundo”. Si se tratara realmente de “generadores de violencia”, hablarían de estructuras financieras, del sicariato,de protección política intacta, de recomposición local, no solo de la figura casi mítica del capo abatido que no hizo falta para armar un «demadrito» en 22 estados en mal estado.

“¿Con qué facultad vamos a detener a una persona si no existe una orden de aprehensión…? En este caso había orden de aprehensión y eso es el sustento jurídico…”

Legalismo selectivo: para justificar la operación se sacan el expediente limpio; para explicar por qué esa misma Fiscalía lleva años sin tocar redes políticas que protegen al crimen, ya no hay tanto apego al “estado de derecho”. El derecho sirve para blindar lo hecho, no para preguntar por lo que nunca se quiso hacer.

“Primero es el estado de derecho y que todo sea con respeto a los derechos humanos…”

Línea de manual. En la práctica, México acumula años de recomendaciones por ejecuciones extrajudiciales, uso excesivo de la fuerza y cero transparencia sobre bajas en operativos. Que el operativo termine con el capo muerto y parte de su entorno abatido, con versiones de que incluso se habría rendido, y aun así no haya discusión pública sobre el uso de la fuerza, es exactamente lo contrario a una cultura de derechos humanos.

5. Cooperación con EE.UU.: corresponsabilidad de discurso

“Ha habido un permanente intercambio de información… siempre agradecemos cualquier intercambio…”

La palabra “permanente” camufla el hecho de que, pese a décadas de cooperación, la frontera sigue siendo autopista de drogas hacia el norte y de armas hacia el sur. Si ese intercambio fuera tan fino como lo pintan, no tendrías la misma conversación cada sexenio con distinto logo.

“Ellos buscan que disminuya el tráfico de drogas… nosotros buscamos que disminuya el tráfico de armas…”

El “tú drogas, yo armas” es el libreto clásico del discurso bilateral. Pero ni él ni Acevedo pisan la pregunta incómoda: con este nivel de cooperación, ¿por qué siguen entrando rifles, granadas y fusiles de precisión como si fueran mercancía cualquiera? Porque hay mercado, complicidades empresariales, bancarias y políticas a ambos lados, no solo “fallas” del Estado.Estados Unidos podría fallar al dejarlas salir, pero Mexico tropieza estrepitosamente cuando las deja entrar,ese es nuestro problema, mas que del vecino.

“Lo decimos abiertamente y también ellos lo han mencionado abiertamente…”

La “corresponsabilidad” ya es género retórico: todos la nombran, nadie la traduce en costos políticos reales. No hay sanciones ejemplares del otro lado del rio, ni de este donde policias,militares y politicos mexicanos facilitan ese sistema. Hablar “abiertamente” sin consecuencias es precisamente la definición de simulación.

6. La bendita cifra mágica: 42% menos homicidios

“Hoy podemos decirle a la ciudadanía que en México hay 42% de homicidios menos que al inicio de la administración…”

Aquí entra la trampa de Excel: la cifra no sale de comparar años completos, sale de comparar promedios diarios entre un mes pico (septiembre 2024) y enero 2026. Es decir, toman la peor parte del pasado y la comparan con el mejor mes reciente y luego inflan la narrativa como si todo el sexenio fuera así.

“Esto se traduce en 36 homicidios menos todos los días…”

La cifra es real como cálculo aritmético, pero profundamente manipulada como relato: sigue habiendo más de 50 asesinatos diarios en el país. Sí, 36 menos que antes; también muchísimo más que antes de 2006. El pasado que se elige define el héroe que te inventas.

“Esto tiene que ver con la coordinación… con la detención de generadores de violencia… eso es no impunidad…”

Llamar “no impunidad” a 43 mil detenciones es reducir la justicia a conteo de capturas. Sin tasas claras de esclarecimiento, sentencias firmes, reparación a víctimas y limpieza de instituciones, lo que tienes es rotación de carne en prisión, no un quiebre del sistema de impunidad estructural.

“43 mil detenidos son 43 mil personas que no le van a estar haciendo daño…”

Eso asume que:

  • todas las detenciones son legales y sólidas;
  • no hay inocentes;
  • nadie saldrá libre por casos mal integrados o corrupción;
  • y que el vacío que dejan no lo ocupa nadie más.

Es la misma lógica de “guerra contra el narco”: mientras la estadística de detenidos crece, los mercados criminales se adaptan, reclutan y sustituyen.

7. El atentado personal como prueba de Estado fuerte

“No pensé tanto en lo que me ocurrió a mí porque yo estoy vivo…”

Autohéroe humilde: “no pensé en mí”. El subtexto es claro: sobreviviente, profesional, sin rencor. Lo que hace es usar su propia historia como sello de autenticidad para la narrativa de “no hay impunidad”.

“Lo que pensé es que es un mensaje de que no hay impunidad…”

Que el capo que presuntamente ordenó el atentado termine muerto en un operativo militarizado no es prueba de que “no hay impunidad”; es prueba de que, cuando el Estado decide concentrar todo su aparato sobre un objetivo, puede eliminarlo. Impunidad se mide en la regla, no en la excepción: en los miles de casos donde nadie ve helicópteros ni conferencias triunfales.

Todo el rollo de Harfuch es eso: rollo de alta producción. Escenografía de helicópteros, juntas a las 6 am, cooperación con Estados Unidos, “estado de derecho”, “no impunidad”, cifras recortadas al ángulo exacto. La sustancia –territorios controlados por criminales, economías enteras dependiendo del dinero sucio, instituciones infiltradas, víctimas sin justicia– aparece solo como ruido de fondo al que se le baja el volumen desde la narrativa oficial.

Con informacion: NMAS/NOTICIAS/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: