Tamaulipas,aun bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal Anaya, ya no es solo una fosa abierta: es el subcampeón nacional de desapariciones, con 13,681 personas tragadas por la tierra mientras el gobierno del doctor que iba a sanar al paciente ya terminó metiéndolo a terapia intensiva.
Tamaulipas, segundo lugar del horror nacional
El registro oficial de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y su Registro Nacional de Personas Desaparecidas No Localizadas (RNPDNLO) coloca a Tamaulipas con 13,681 personas desaparecidas, por encima de Jalisco en la plataforma federal, y solo debajo del Estado de México, el nuevo campeón del levantón institucionalizado.
Es la radiografía de un sexenio donde el discurso amoroso de Morena convive sin pudor con miles de familias que llevan años pegando fichas de búsqueda en postes y morgues.
El médico que empeoró al paciente
Villarreal prometió en campaña que iba a “sanar” Tamaulipas y terminó recetándole la misma fórmula de siempre: impunidad, simulación y conferencias de prensa o platicas domingueras con datos acomodados a modo.
Bajo su bata blanca, pero conciencia prieta, la entidad se desangra: las cifras de desaparecidos siguen creciendo y el gobierno se limita a administrar el dolor como si fuera trámite burocrático, no una emergencia de Estado.
Cuando las madres suplen al Estado
Mientras el gobierno se toma la presión ,por cierto muy baja ,en los sondeos de popularidad, el colectivo Amor por los Desaparecidos de Tamaulipas anda boteando en las calles y pidiendo en redes sociales palas, picos, lámparas, botas, drones y hasta sueros para poder seguir excavando la verdad que las autoridades no quieren buscar.
Si las familias tienen que pedir a la ciudadanía lo que la ley obliga a aportar al gobierno, la conclusión es brutal: el Estado no está “apoyando” a los colectivos, está siendo reemplazado por ellos en su función más básica, que es buscar a las víctimas y garantizarles justicia.
La colecta para buscar a los invisibles
El llamado del colectivo desde Reynosa es un retrato perfecto del fracaso oficial: madres y familiares vendiendo rifas, boteando en cruceros y rogando por equipo para seguir cavando mientras el gobierno presume presupuestos, mesas de paz y operativos que nunca encuentran nada.
“Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”, repiten ellas; del otro lado, la respuesta del aparato estatal parece ser: “Porque desaparecidos los dejaron, así nos conviene”.
Un mapa pintado de rosa… fosas
En el mapa nacional de desapariciones, Tamaulipas ya se tiñó de ese rosa pálido que la CNB usa para disfrazar el horror estadístico, pero detrás del color pastel hay 13,681 historias truncadas, una por cada silla vacía en la mesa.

El subcampeón del levantón no necesita más discursos humanistas, necesita algo que el gobierno no ha mostrado: voluntad para dejar de usar a las víctimas como cifra y empezar a tratarlas como seres humanos, aunque eso implique admitir que el milagro de la 4T en Tamaulipas nunca llegó.
Con informacion: HoyTamaulipas/CNB/RNPDNLO/

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