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jueves, 9 de julio de 2026

«TOPON CRUZÓ a TEXAS donde AMERICO NO CRUZA: GATILLEROS del CONTADOR ALIADOS del GOBERNADOR se ENFRENTAN a MILITARES en VICTORIA»…otra de sus guaridas.


El choque de militares y gatilleros, recién ocurrido en Ciudad Victoria, retrata a un gobierno —el de Morena y Américo Villarreal— que prefiere administrar la ceguera antes que admitir que el Cartel del Golfo de Matamoros,de su aliado Alfredo cardenas,alias «El Contador», ya se comió la capital que también usa como refugio porque la “transformación” en Tamaulipas huele más a Huachicol y complicidad con el narco que a proyecto de seguridad.

El incidente en Ciudad Victoria

Según el reporte que tuvo que venir desde Texas, el pasado domingo y en plena avenida Adolfo López Mateos —una de las principales arterias de Ciudad Victoria— un convoy de sicarios se topa de frente con un convoy militar y abre fuego, lo que desata una persecución que termina cerca de un complejo castrense. El saldo: un sicario abatido, tres heridos y detenidos, vehículos oficiales con llantas reventadas por los ponchallantas que los delincuentes fueron regando en la huida.

Mientras los soldados atendían a los heridos y aseguraban la zona, investigadores estatales levantaban el cuerpo y procesaban la escena, como si se tratara de un episodio más en una ciudad donde el plomo ya forma parte del ruido ambiente. 

Todo esto en una capital estatal que, en teoría, debería ser el escaparate del “orden” bajo el gobierno de Morena y Américo Villarreal pésimamente evaluado en su desempeño a nivel nacional.

Una capital secuestrada

Breitbart quien ya ha descrito antes el papel del gobernador en las redes de extorsion ,describe una Ciudad Victoria sometida a extorsiones sistemáticas contra comercios, secuestros de empresarios y desapariciones forzadas de las que no se vuelve a saber nada. 

Es decir, no estamos ante una plaza caliente en la periferia, sino ante la capital, convertida en laboratorio de terror donde el ciudadano promedio paga piso, rescate y silencio al mismo tiempo.

La misma nota de Breitbart subraya que el gobierno estatal ha hecho “en gran medida, la vista gorda” ante la violencia de los cárteles, mientras la corrupción corroe a las corporaciones policiacas hasta volverlas socios, empleados o clientes de la misma droga que deberían combatir. Con la Guardia Estatal cooptada y policías adictos y a sueldo del narco, el mensaje al ciudadano es brutal: aquí la autoridad se disfraza, pero no manda.

Cárteles en guerra, gobierno en modo avión

Ciudad Victoria sigue siendo botín en disputa entre el Cártel del Golfo que encabeza Alfredo Cardenas alias el Contador y la facción del Cártel del Noreste, heredera de Los Zetas, que llevan años midiéndose a balazos por el control del territorio. 

El enfrentamiento descrito no es un hecho aislado, sino un capítulo más de una guerra que convirtió al noreste en corredor de ejecuciones, desapariciones y desplazamientos silenciosos.

Mientras los convoyes del crimen se pasean por avenidas principales con ponchallantas listos y armas largas, la narrativa oficial sigue aferrada a la letanía de “hechos aislados”, “agresores neutralizados” y “coordinación interinstitucional”. El patrón es claro: balaceras recurrentes, comunicados calcados y una clase política que solo se da por enterada cuando el ruido ya llegó a la prensa internacional.

El patrón de silenciamiento

En el propio texto se explica que la violencia ha impuesto una mordaza: cárteles que amordazan comunidades, periodistas que deben firmar con seudónimo para no ser asesinados, y medios que operan con la amenaza como línea editorial objetiva. La iniciativa de “ciudadanos periodistas” que reportan bajo alias desde Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León es la prueba de que cubrir la violencia en esta región equivale a firmar tu carta de defunción si usas tu nombre real.

En este contexto, un gobierno de Morena encabezado por Américo Villarreal, ya señalado y multiacusado desde instancias en Estados Unidos por presuntos vínculos con el trafico de huachicol y ligas con el crimen organizado que «no cruza a texas ni de chiste», no solo parece incapaz de controlar la violencia: parece necesitar el silencio como política pública. 

El resultado es un ecosistema donde los balazos suenan más fuerte que cualquier comunicado oficial, pero la orden tácita sigue siendo la misma: “no se habla de eso”.

Con información: BREITBART/

«FGR NO TE DIJO,TE lo DECIMOS: EL «JANDO» PILOTEÓ AERONAVE que se VOLÓ al MAYO ZAMBADA por ORDEN de los CHAPITOS,HARFUCH lo TUVÓ y lo DEJARON IR»… una historia donde nadie dice toda la verdad… pero todos dejan pistas.


Poco a poco, como quien arma un rompecabezas con piezas manchadas, se van aclarando las incógnitas detrás del secuestro y posterior “entrega exprés” a Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada, el último gran capo del Cártel de Sinaloa. 

Dos años después, el FBI decidió presumir trofeo: sí, tenían en su poder la aeronave en la que se llevaron al Mayo. Y no solo eso, también se adjudicaron la jugada completa, ejecutada —detalle nada menor.

Ya con el avión identificado —un Beechcraft King Air 200 setentero— quedaba el misterio del piloto. Ese nombre que se guardó bajo siete llaves en informes mexicanos, documentos judiciales en EE UU apuntan a Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias El Jando: piloto de confianza de Los Chapitos, el mismo grupo que habría montado la trampa para capturar a su antiguo socio, el Mayo. 

EL diario español, El PAÍS tocó todas las puertas —Cancillería, Fiscalía, Seguridad, Embajada— y nadie dijo ni pío.

Aquí es donde la versión de Salazar gana algo de oxígeno: todo indica que Washington no puso al piloto. Pero eso no significa que no jugara. Porque, según los documentos judiciales, El Jando era pieza clave en una operación mayor del Gobierno estadounidense para conseguir testigos protegidos dentro del Cártel de Sinaloa.

Y el guion sigue: México detuvo a El Jando en 2025… para luego entregarlo a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por narcotráfico. En abril de este año, el piloto se declaró culpable como parte de un acuerdo.

Mientras tanto, el Gobierno de Sheinbaum, más inclinado a la confrontación que a la colaboración —aunque ambas palabras terminen igual—, no compra la narrativa estadounidense y sostiene que Washington sí metió mano en la operación para sacar al Mayo. Y tiene con qué argumentarlo: esa captura detonó una guerra interna brutal en el Cártel de Sinaloa, con cientos de muertos y desaparecidos, aunque antes de la primera gran traición hubo otra, de corte moreno‑criminal que provocó la segunda.

El responsable directo del engaño fue Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo, quien llevó al Mayo,amigo de Melesio Cuen a una emboscada: lo sometieron, lo sedaron y lo subieron por la fuerza al avión rumbo a EE UU. Para la facción de La Mayiza —los herederos de Zambada— eso fue traición de alto calibre. Y respondieron como tal.

Ayer la Fiscalía mexicana soltó la pista más clara hasta ahora sobre el piloto. Confirmó que ya lo tenía identificado y reveló, con información del FBI, que tras entregar al Mayo en Nuevo México, el piloto pidió ser deportado de inmediato a México. Y Washington, al parecer, le cumplió el capricho sin chistar.

El detalle es que El Jando no llegó a México a retirarse: siguió delinquiendo, fue detenido por portación de armas y, finalmente, entregado otra vez a EE UU bajo la Ley de Seguridad Nacional. Esta vía —más rápida que la extradición tradicional— es la que ha usado el gobierno de Sheinbaum para enviar en paquete a líderes criminales. Y sí, el único piloto enviado bajo ese esquema fue El Jando, identificado desde el inicio como hombre de confianza de Iván Archivaldo Guzmán, quien sigue libre.

En febrero de 2025, medio año después del secuestro del Mayo, fuerzas mexicanas capturaron a El Jando en Sinaloa tras un enfrentamiento. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, aseguró en su momento que el piloto efectivamente había participado “directamente” en el secuestro y aun asi lo entregaron.

La cronología tampoco ayuda a la versión oficial. El 23 de julio de 2024, Ovidio Guzmán —El Ratón— aceptó colaborar como testigo protegido en EE UU. Dos días después, Washington modificó sus medidas cautelares sin consultar a México. Ese mismo día: captura y traslado del Mayo. Demasiada coincidencia para ser coincidencia.

Y hay más: meses después, Estados Unidos permitió la entrada de familiares del clan Guzmán para darles protección. Todo esto alimenta la tesis de Sheinbaum: no fue una riña entre narcos, como insiste Salazar, sino una operación con diseño más amplio.

El 4 de febrero de 2025 —cuatro días antes de la captura de El Jando—, la Fiscalía estadounidense presentó cargos contra él por narcotráfico. Pero el documento se mantuvo en secreto a petición del Departamento de Justicia. 

¿La razón? Proteger testigos, asegurar extradiciones sin alertar al acusado y blindar a familiares involucrados.

Un mes después, el 9 de mayo, 17 familiares de Ovidio Guzmán —incluida su madre— cruzaron a pie hacia Estados Unidos. El propio García Harfuch confirmó que era parte de una negociación. Para entonces, Joaquín Guzmán López —sí, el mismo que entregó al Mayo— ya cooperaba también con autoridades estadounidenses.

El 12 de agosto de 2025, El Jando fue finalmente entregado a Washington junto a otros 25 capos. Al día siguiente, ahora sí, se hizo pública la acusación en su contra.

¿Y quién es este piloto en realidad? Los documentos lo pintan completo: empezó como sicario de Óscar Medina Noe González, “El Panu”, un mando medio de Los Chapitos asesinado en diciembre pasado en Ciudad de México. El Jando era el enlace directo entre El Panu e Iván Archivaldo.

Luego vino el ascenso: el cartel le pagó entrenamiento para pilotear aviones y helicópteros. Terminó supervisando toda una flota aérea —pilotos, mecánicos, mantenimiento— al servicio del narco. Transportó toneladas de cocaína desde países como Ecuador y Costa Rica hacia México, y de ahí a EE UU. También movió armas para las guerras internas del propio cártel.

Por cada vuelo, cobraba 200.000 dólares. Usaba el pasaporte de un primo para esconder su identidad. Voló de todo: Caravan, Piper, Cessna 206… y, sí, King Air.

Exactamente el mismo modelo de avión en el que, hace casi dos años, un piloto de Los Chapitos entregó al Mayo Zambada a Estados Unidos.

Cierre perfecto para una historia donde nadie dice toda la verdad… pero todos dejan pistas.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ZEDRIK RAZIEL/

LA «PELI de la FGR NO CUADRA: NARRATIVA de ATRAPAMOS al PILOTO que VOLÓ al MAYO y se lo DIMOS a EE.UU»… suena más a ficha criminal escrita con tequila.


La Fiscalía General de la República (FGR) afirmó que el piloto que transportó al Mayo Zambada de México a Estados Unidos, fue detenido en territorio mexicano por portación de armas y entregado a autoridades estadounidenses.

«El piloto fue deportado, siguió operando cometiendo delitos en México, fue detenido por portación de armas, y fue entregado con base en la Ley de Seguridad Nacional al Gobierno de Estados Unidos»…David Boone De la Garza/Fiscalía Especializada de Control Regional de la FGR.

Aqui la FGR está contando una película que no cuadra: según sus voceros, el piloto que llevó al Mayo a Estados Unidos fue “deportado”, y luego lo entregaron a Washington… mientras el FBI exhibe el avión como trofeo y el exembajador Ken Salazar insiste en que “no era nuestro avión, no era nuestro piloto, no era nuestra operación”.

La versión oficial: un piloto fantasma que va y viene

La narrativa de David Boone De la Garza de la FGR suena a ficha migratoria escrita con tequila.

  • Primero, el piloto es “deportado” desde Estados Unidos a México, como si fuera un migrante cualquiera que se subió al avión equivocado.
  • Luego, “siguió operando cometiendo delitos en México” y, pese a ser el tipo que voló al Mayo y a un Guzmán a territorio estadounidense, el Estado mexicano lo deja moverse hasta que lo detienen por portación de armas.
  • Finalmente, lo entregan a Estados Unidos con base en la Ley de Seguridad Nacional que les ha servido para violar la ley de extradición cuando asi conviene, pero la FGR admite que ni siquiera tiene claros todos los datos del piloto y que las autoridades de EU han dado información “falsa o imprecisa” sobre la aeronave.

Es decir: es tan importante que amerita Seguridad Nacional, pero tan irrelevante que la FGR sigue hablando de “el piloto” sin nombre, sin rostro y sin relato consistente.

El FBI: no te doy datos, pero sí me quedo con el avión

Mientras en conferencia Ernestina Godoy que es mas militante de Morena que fiscal de la Republica, se queja de que el FBI no da ni nombre ni ficha del piloto, lo único que reconoce la agencia es que ese hombre pidió ser deportado de inmediato a México.

En paralelo, el mismo FBI dona el Beechcraft King Air 200 al War Eagles Air Museum, lo exhibe como pieza educativa del combate al crimen organizado y lo presenta como parte de “su” operación.

La FGR se queja de que en Santa Teresa, Nuevo México, los peritos mexicanos no pudieron tomar fotografías ni hacer una inspección seria del avión, porque el FBI les cerró la puerta con el pretexto de protocolos de seguridad nacional.

Ken Salazar: operación entre cárteles

El ex Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reiteró que la operación para trasladar al fundador del Cártel de Sinaloa, Ismael «El Mayo» Zambada, a territorio estadounidense en 2024 usando un avión privado que aterrizó en Nuevo México no fue operación del Gobierno estadounidense.

Luego de que la Presidenta Claudia Sheinbaum asegurara esta semana que un reportaje periodístico contradecía la versión oficial estadounidense del entonces Embajador sobre que EU no habría participado en la operación que llevó a «El Mayo» a EU, el ex diplomático reiteró su posición expresada en julio de 2024.

«La Presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado una pregunta: ¿quién dijo la verdad? Permítanme responderla con claridad», dijo Salazar en un mensaje en su red social X refiriéndose a la llegada de la avión privado a Nuevo México en el que también viajaba otro Joaquín Guzmán López, otro presunto capo.

«El (entonces) Fiscal General Merrick Garland y yo comunicamos al Gobierno mexicano, tanto en nuestras declaraciones públicas como el 25 y 26 de julio de 2024, la verdad sobre las detenciones de Ismael Zambada García y Joaquín Guzmán», aseguró Salazar en su mensaje en la red social X.

«Comunicamos al Gobierno mexicano que no se trataba de nuestro avión, ni de nuestro piloto, ni de nuestra operación. La verdad es la verdad. Yo hablo de este episodio en mi libro, ‘Fronteras: Mi Lucha por un EU incluyente’, en un capítulo titulado ‘La puerta se cierra’ «, añadió el ex diplomático estadounidense.

Apenas en junio, Grupo REFORMA publicó avances del nuevo libro de memorias del también ex Senador por Colorado, quien aseguró en este que ningún funcionario estadounidense tenía conocimiento de la operación para trasladar a «El Mayo» a EU en julio de 2024 y que los habría tomado por sorpresa.

La FGR, por su parte, acusa al exembajador de mentir y de vulnerar el principio de buena fe diplomática, y al mismo tiempo admite que no puede confirmar del todo si agencias estadounidenses participaron o no en el operativo en territorio mexicano.

En resumen: Estados Unidos dice que no fue su operación, pero se queda con el avión y controla el acceso al principal indicio; México dice que fue secuestro, pero no puede armar una narrativa sólida para probar quién voló, quién ordenó y quién autorizó.

La confrontación México–EU: pleito público, colaboración opaca

La respuesta institucional ha sido convertir el caso en un expediente de agravio nacional —secuestro, violación de soberanía, traición a la patria— al mismo tiempo que se reconoce que la captura se construyó sobre información que México no tiene, no controla y que EU le dosifica con cuentagotas.

La FGR denuncia que le cierran el paso a la evidencia física, que no se le entrega la identidad del piloto y que la ruta del avión salió de Sinaloa rumbo a Nuevo México sin que haya un protocolo claro de cómo entró ni quién autorizó ese vuelo.

La narrativa de confrontación suena valiente en conferencia, pero en papel se parece más a una pelea en la que el socio grande pone las reglas, se queda con el trofeo y define qué puede ver —o no— el aliado indignado.

Con información: ELNORTE/ ELFINANCIERO/ DEUTSCHE WELLE/

miércoles, 8 de julio de 2026

ASI de GACHA la PELICULA: TRAFICO de HUACHICOL CRECIO con MILITARES en ADUANAS y AMERICO en el GOBIERNO… politica, militar y criminalmente organizados.


En México, la lealtad y el sacrificio terminaron cotizando como coartada.

El contrabando de combustible —ese negocio millonario que floreció con disciplina casi castrense durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador— ya no solo exhibe la porosidad del Estado: ahora salpica directamente a la Secretaría de la Defensa Nacional. La Fiscalía General de la República acusa a tres mandos militares de haber operado no como guardianes de la frontera, sino como facilitadores en la aduana de Matamoros, Tamaulipas. No custodiaban la puerta: la administraban.

El mecanismo es tan rudimentario como eficaz: gasolina que cruza la frontera disfrazada de aditivos, lubricantes o cualquier brebaje químico que permita evadir impuestos. Entre junio de 2024 y julio de 2025, según las investigaciones, el esquema funcionó con la precisión de un reloj… y la complacencia de quienes debían detenerlo.

La militarización de las aduanas, vendida en 2020 como un acto de fe en la incorruptibilidad de las Fuerzas Armadas, hoy luce más como un experimento fallido con costos fiscales y políticos. Mientras la Marina convertía los puertos en laberintos de complicidades —desmanteladas apenas en 2025—, el Ejército heredaba las fronteras terrestres con la promesa de orden. Lo que siguió fue otra cosa: una sofisticación del delito bajo supervisión uniformada.

Los datos son menos opinables que los discursos. De importar cantidades marginales —menos de 2 millones de litros en 2019 y 2020—, las empresas señaladas dispararon sus volúmenes a partir de 2021, justo cuando la Defensa asumió el control de la garita. Ese año, Nafta Aditivos Orgánicos introdujo 80 millones de litros de supuestos aditivos. Detrás, como proveedor estrella, aparecía Hevi Logistics, la misma compañía vinculada al intento de contrabando del buque Challenge Procyon en Tampico. Casualidad es una palabra que aquí ya no alcanza.

Para 2023, el salto es obsceno: casi 700 millones de litros cruzaron por Matamoros bajo etiquetas químicas que apenas disimulaban su verdadera naturaleza. Hevi Logistics e Ikon Midstream encabezaban los envíos; del lado mexicano, empresas recicladas en el ecosistema del huachicol fiscal —Sensive Solutions, JSC Servicios Aduanales— repetían patrones: domicilios compartidos, flujos financieros sospechosos, vínculos con redes previamente señaladas, incluso por autoridades estadounidenses.

Cuando parecía que las cifras caían en 2024 y 2025, no era que el delito retrocediera: simplemente cambiaba de máscara. La FGR destapó un nuevo disfraz —solución de cloruro de calcio— con el que Servicios Aduanales JR habría introducido 144 millones de litros adicionales. La estadística bajaba; la operación mutaba. El truco no era dejar de robar, sino aprender a hacerlo mejor.

La respuesta institucional roza lo burocráticamente impecable: la Sedena asegura que las aduanas no son su competencia operativa, aunque reitera su compromiso con la legalidad. Una forma elegante de decir “no era nuestra responsabilidad”… en un esquema que creció bajo su sombra.

Pero los documentos filtrados cuentan otra historia. Desde 2020, el propio aparato gubernamental detectó incrementos injustificados en la importación de lubricantes, sin correlación con la demanda real. Sabían que algo no cuadraba. Sabían por dónde cruzaba. Sabían quiénes participaban. Y, aun así, el flujo no se detuvo.

Mientras tanto, el discurso oficial insiste en que el huachicol va a la baja. Del otro lado de la frontera, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dibuja un panorama distinto: 160 reportes de operaciones sospechosas por 7 mil millones de dólares, con origen en Texas y Florida, conectadas a redes que incluyen al Cártel Jalisco Nueva Generación. La advertencia es clara: el crimen no desaparece, se adapta.

En México, en cambio, la narrativa parece más interesada en adaptarse a los hechos que en enfrentarlos. Porque cuando el uniforme deja de ser garantía y se convierte en cobertura, el problema ya no es solo el contrabando. Es la ficción de control.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ ELPAIS/ CARLOS CARABAÑA/

ES «GRINGO, es NARCOTERRORISTA y es BIEN VIRGO: EE.UU. RECONOCE HIJASTRO del MENCHO como MERO MERO del CARTEL de JALISCO»… no necesita ser extraditado, solo deportado.


La Administración de Donald Trump ya dejó de insinuarlo y lo puso por escrito: el CJNG tiene nuevo jefe y, para mayor ironía geopolítica, es ciudadano estadounidense. Se trata de Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, quien habría tomado el control absoluto del cártel tras la muerte de Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes en febrero.

La afirmación no viene de un rumor de pasillo ni de filtraciones a medias, sino del Centro Nacional Antiterrorismo de Estados Unidos (NCTC), que en su más reciente guía sobre terrorismo internacional —publicada en junio— describe al CJNG como una estructura jerárquica donde los mandos regionales operan bajo las órdenes de “El 03”. Traducido: ya hay relevo oficial en la cima.

El dato no es menor. Es la primera vez que Washington reconoce públicamente que uno de sus propios ciudadanos lidera uno de los cárteles más poderosos de México. Y, para cubrirse legalmente, el propio NCTC incluye una nota poco habitual aclarando que la mención de ciudadanos estadounidenses es “necesaria” para entender la amenaza. Un tecnicismo que suena más a incomodidad que a transparencia.

“El 03”, hijastro de “El Mencho” e hijo de Rosalinda González Valencia, habría nacido en Santa Ana, California, en 1984 y ya enfrenta cargos por narcotráfico en una corte federal en Washington, D.C. Su ascenso ya había sido anticipado desde marzo por The Wall Street Journal, pero ahora el gobierno estadounidense lo valida sin rodeos.

La actualización del NCTC llega apenas 10 semanas después de la captura en Nayarit de Audías Flores Silva, “El Jardinero”, operador clave del CJNG en varios estados estratégicos. Un movimiento que parece más reacomodo que debilitamiento.

En el nuevo organigrama criminal, “El 03” no está solo. Lo acompañan dos piezas clave:

  • Julio Alberto Castillo Rodríguez, “El Chorro”, encargado del flujo de precursores químicos por el puerto de Manzanillo —un punto neurálgico que, según Washington, el CJNG controla de facto para producir fentanilo y metanfetamina—. Además, con vínculos familiares directos con la dinastía Oseguera.
  • Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, viejo conocido como reclutador del cártel y señalado por asesinatos, incluidos los hallados en un rancho en Teuchitlán en 2025.

El modelo de negocio sigue intacto: el CJNG opera como franquicia criminal, absorbiendo grupos locales para expandirse más allá de sus bastiones en Jalisco, Nayarit y Colima. El resultado es un tentáculo que alcanza estados clave como Veracruz, Guanajuato, Puebla y Querétaro.

Y no solo viven del narco. Según el NCTC, el portafolio del CJNG incluye extorsión, robo de combustible, secuestro, tala ilegal, minería clandestina, tráfico de migrantes y fraudes turísticos. Diversificación al estilo corporativo, pero con sangre de por medio.

En términos de tamaño, la cifra se mantiene estable: entre 15 mil y 20 mil integrantes, en línea con estimaciones previas de la DEA. Y su alcance es global: presencia en Estados Unidos, Canadá, Australia y regiones de África, Asia, Europa y América Latina, con ganancias de miles de millones de dólares.

Desde 2025, además, el CJNG carga la etiqueta de Organización Terrorista Extranjera impuesta por la propia Administración Trump, lo que eleva el tono —y las herramientas legales— en su contra.

En el tablero criminal, el CJNG sigue siendo el principal rival del Cártel de Sinaloa. Pero ahora, con un líder nacido en California al mando, la historia añade una capa incómoda: la guerra contra el narco también tiene acento estadounidense en la cima.

Con informacion: ELNORTE/