Omar García Harfuch es bienvenido en todas las reuniones; con empresarios, gobernadores, alcaldes, curas, estudiantes, y un largo etcétera que lo ve presidenciable. Algunos comentaristas de las noticias dicen que viven en un “estado autoritario” pero, al mismo tiempo, muchos de ellos ven “eficiente” al secretario de Seguridad; hasta la oposición a Morena, decimos que vivimos en un “narcoestado”, pero García Harfuch hace la tarea.
¿En verdad hace la tarea? ¿Hay paz en las calles? ¿Ya olvidamos que se esconden “homicidios” en “desaparecidos” u otros lesionados? ¿Y las extorsiones acabaron? ¿Se tiene el control absoluto de la gobernabilidad en todo el país? Rocha Moya y sus seguidores hasta le organizaron la asistencia y los aplausos, en la última gira a la Presidenta en Sinaloa, ¿es segura una entidad donde los acarreos los mueve un extraditable ?
Es muy fácil ser “buen policía” en un país con tribunales de consigna. Para los jueces del acordeón, un “presunto responsable” atrapado por Harfuch, es un “condenado” seguro. Y si acaso el juez falla en contra del superpolicía, para eso tienen al Tribunal de Disciplina Judicial. ¿Exagero? Preguntar a los jueces Martha Magaña o Sigales Obrador.
García Harfuch ha tenido éxitos en atrapar líderes, coopera con las agencias norteamericanas sin las anteojeras del falso nacionalismo ideológico antiyanqui. Atrapó con ayuda de Estados Unidos a “El Mencho”, líder del cártel que, según las versiones periodísticas, cometió el delito de homicidio en grado de tentativa contra el propio secretario.
Ese atentado le da credibilidad, pero también al discurso de que vivimos un narcoterror, que por ejemplo, en Michoacán utilizan minas antipersona o drones con explosivos.
¿Nuestro Batman ya pacificó la tierra caliente michoacana donde derramó su sangre Hipólito Mora y el líder limonero Bernardo Bravo? ¿Harfuch garantiza que no habrá episodios violentos en la próxima campaña electoral?
Y, por si fuera poco, criticaron a Xóchitl Gálvez por proponer, en un debate presidencial, construir una cárcel. Bueno pues ahora el nuevo Pedro Infante anuncia que construirá ¡seis! prisiones. ¿No que no reprimen? ¿No que construir penitenciarias es de derechas? ¿Bukele tiene razón? ¿No que la prisión preventiva oficiosa es contraria a los derechos humanos?
Harfuch debe tener claro que a Genaro García Luna los norteamericanos también le aplaudían, los empresarios lo endiosaban (alguno millonario, hoy, olvida sus comilonas de jabalí en el Estado de México), todo mundo lo abrazaba. ¡Cuidado! El Pedro Infante de “Nosotros los pobres” acabó tras las rejas y sus aplaudidores gritando: “¡Pepe el Toro es inocente!”
Fuente.-German Martinez/Diputado federal/ELUNIVERSAL+/

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