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viernes, 2 de octubre de 2026

EL «AUGE y CAÍDA de una SOLDADA de MORENA»: DOS AÑOS de CAMPAÑA de ANDREA CHÁVEZ se DERRUMBARON con una DERROTA por 0,92 PUNTOS"… el padrino terminó convertido en carga.


Andrea Chávez Treviño persiguió durante dos años la candidatura de Morena al Gobierno de Chihuahua. Al final, el reactivo de mayor peso en la encuesta le cerró la puerta por una diferencia mínima: Cruz Pérez Cuéllar obtuvo 31,53% en “preferencia como candidato de Morena, PVEM y PT”; ella, 30,61%. La distancia fue de 0,92 puntos porcentuales. En la puntuación total, la derrota fue menos estrecha: 8,5 puntos para él y 1,5 para ella, de 10 posibles. 

Juarense, feminista y obradorista —así se define—, la senadora de 29 años llegó sola y cabizbaja al Centro de Exposiciones del World Trade Center de Ciudad de México la tarde del lunes 28 de septiembre. Sabía que Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez, la aventajaba en casi todas las mediciones. Le quedaba una última carta: que la paridad de género inclinara la decisión a su favor, como había ocurrido con Clara Brugada frente a Omar García Harfuch en el proceso anterior.

Esa carta se cayó hacia las ocho de la noche. Con el resultado de Sonora, favorable a Lorenia Valles, Morena alcanzaba 10 mujeres entre las 17 personas designadas para sus candidaturas de 2027. El criterio de paridad ya estaba cubierto. Cuando comenzó la reunión de Chihuahua ante la Comisión Nacional de Elecciones, Chávez tendría que ganarle a Pérez Cuéllar con los números, no con una corrección de género.

La tabla que decidió Chihuahua

A la reunión también acudieron Eduardo Martínez, El Capi Arrieta, Jesús Roberto Briano y Martín Chaparro. En la pantalla apareció una tabla de diez columnas. Pérez Cuéllar aventajó a Chávez en conocimiento —64,75% frente a 51,1%— y en el reactivo “votaría por él”, donde obtuvo 30,7% contra 27% de la senadora. También ganó el punto correspondiente a “buen candidato”.

Chávez solo se impuso en atributos: consiguió 1,5 de esos dos puntos y Pérez Cuéllar, 0,5. En opinión positiva, la diferencia volvió a ser estrecha —29,65% para el alcalde y 29,48% para ella—. Pero el golpe definitivo estaba en la preferencia por la candidatura de la coalición: 31,53% frente a 30,61%. Menos de un punto porcentual en ese reactivo, suficiente para dejarla fuera.

La senadora pidió explicaciones y las recibió durante la reunión. Según la dirigencia, no solicitó después una mesa técnica para revisar cada reactivo. Morena publicó los resultados de sus encuestas y afirmó que los ejercicios de las casas encuestadoras contratadas coincidieron con los del partido; aun así, el proceso dejó inconformidades entre aspirantes de otros estados.

Chávez cumplió el compromiso de acompañar el anuncio público, pero no hubo postal de reconciliación. Vestida de negro, se colocó en un extremo del templete, lejos del lugar central reservado a los segundos puestos. No hizo muecas; tampoco aplaudió. Permaneció inmóvil mientras hablaron Ariadna Montiel, Citlalli Hernández, Arturo Escobar y el propio Pérez Cuéllar. El ganador le dedicó elogios —“una joven brillante, talentosa, una gran parlamentaria y una competidora muy dura”— sin conseguir que ella le levantara el brazo.

Una candidatura sembrada temprano

Chávez empezó a trabajar su aspiración desde septiembre de 2024, apenas llegó al Senado. Recorrió Chihuahua, encabezó asambleas y desplegó una promoción que incluyó reparto de “apoyos sociales”, servicios de salud, consultorios con su imagen y publicidad. Ese despliegue la puso bajo escrutinio; la oposición presentó denuncias por presuntos actos anticipados de campaña. En abril de 2025, Claudia Sheinbaum criticó que se adelantaran los tiempos y pidió reglas a Morena: “No es un asunto de llegar al poder por llegar al poder”.

Su proyecto también estaba ligado a Adán Augusto López Hernández. Chávez lo respaldó en la contienda presidencial interna de Morena de 2023, cuando él compitió contra Sheinbaum. Desde su etapa como diputada federal había sido una operadora cercana al entonces secretario de Gobernación, que presumía su vínculo con Andrés Manuel López Obrador. Ya como coordinador de Morena en el Senado, López Hernández impulsó liderazgos con la mira puesta en 2027, incluido el de Chávez.

Pero aquel padrino político terminó convertido en una carga. Su entorno quedó bajo la sombra del caso de su exsecretario de Seguridad en Tabasco, señalado por sus presuntos vínculos con una organización criminal; a eso se sumaron los choques políticos con Sheinbaum y la polémica por la compra de miles de ejemplares de Grandeza, el libro de López Obrador. El 1 de febrero de 2026, López Hernández dejó la coordinación de Morena en el Senado, aunque anunció que seguiría como legislador y se dedicaría al trabajo territorial del partido. 

Mientras tanto, cambió la conducción partidista que definiría las candidaturas: Citlalli Hernández pasó a presidir la Comisión Nacional de Elecciones y Ariadna Montiel llegó a la dirigencia de Morena. En Chihuahua, Montiel era vista como cercana a Pérez Cuéllar. Chávez llegó al registro de aspirantes en junio con ese panorama en contra, pero siguió recorriendo el estado y defendiendo la inversión política que había hecho durante casi dos años.

Ahora dice que permanecerá en Morena y que trabajará para derrotar al PAN en Chihuahua. Lo que no ha ofrecido es una muestra de entusiasmo por Pérez Cuéllar. Su despedida de esta contienda fue, más bien, una declaración de lealtad dirigida a otra persona: “La doctora Claudia Sheinbaum tiene una soldada en una servidora”.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ERNESTO NUÑEZ/

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