Luis Cárdenas Palomino, exjefe de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal y mano derecha de Genaro García Luna, quien fue el «padrino» de la permanencia de Omar García Harfuch en esa corporación, después de que se ordenara su baja por reprobar los exámenes de control de confianza, incluido el polígrafo,cumplió una condena de cinco años y tres meses por torturar a Mario Vallarta, Sergio Cortés Vallarta y los hermanos Eduardo y Ricardo Estrada. Sin embargo, permanece aun en prisión por el caso Rápido y Furioso, en el que está acusado de no haber impedido el tráfico de armas hacia México, según la información del diario español, El País.
Su trayectoria también está vinculada al montaje televisivo de la detención de Florence Cassez e Israel Vallarta en diciembre de 2005: convocó a la prensa para presentar como un arresto «en directo» lo que fue una escenificación. Además, en 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusó de delitos de narcotráfico junto con García Luna y Ramón Pequeño. Esa acusación debe distinguirse de su condena por tortura y de la sentencia de 38 años de prisión que recibió García Luna en Estados Unidos en 2024.

Este es el antecedente del funcionario señalado en la investigación de Aristegui Noticias como mentor y protector de Omar García Harfuch durante su ascenso en la Policía Federal. Su papel resulta central para examinar por qué García Harfuch permaneció en la corporación y recibió ascensos pese a los resultados reprobatorios de control de confianza descritos en ese reportaje.
La baja de Harfuch
Omar García Harfuch, quien fue secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México con Claudia Sheinbaum y ahora Secretario de Seguridad Federal, fue sometido, por lo menos en tres ocasiones, al examen del polígrafo, mejor conocido como «detector de mentiras», como parte de los procesos obligatorios aplicados por la entonces Dirección General de Control de Confianza de la Policía Federal, corporación a la que perteneció. Siempre obtuvo el mismo resultado reprobatorio.

Aristegui Noticias publicó en 2020 una investigación especial con los detalles, que además señalaron el «bajo perfil intelectual» del ahora Secretario.

El polígrafo
Ante la pregunta «¿Mantienes compromisos con la delincuencia organizada?», registró, por lo menos en tres ocasiones diferentes, reacciones significativas de falta de veracidad, según quedó asentado en los informes correspondientes.
El 13 de enero de 2009, el 18 de mayo de 2011 y el 6 de octubre de 2011 quedó sembrada la duda sobre si el funcionario contestó con la verdad acerca de sus vínculos con la delincuencia organizada.

Al final, la Dirección General de Control de Confianza llegó a una conclusión. En la parte inferior derecha del reporte integral de evaluación puede leerse, con letras mayúsculas, la frase definitiva: «NO CUMPLE CON EL PERFIL».
Permanencia y ascensos
Omar García Harfuch entró a la Policía Federal gracias a Luis Cárdenas Palomino —hoy preso— y fue uno de sus colaboradores más cercanos de 2008 a 2012.

De acuerdo con el marco legal, luego de haber reprobado los exámenes de control de confianza, debió haber sido retirado del servicio público como policía. De hecho, la Unidad de Asuntos Internos de la corporación solicitó formalmente que se iniciara un proceso administrativo en su contra por no cumplir con el requisito de permanencia consistente en aprobar los procesos de control de confianza.
Pero Cárdenas Palomino, su mentor y protector, lo mantuvo en su entorno más inmediato, lo ascendió y le dio nuevas comisiones.

A través de una investigación periodística, se obtuvo copia del expediente oficial del paso de García Harfuch por la Policía Federal durante la gestión de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública Federal, y Cárdenas Palomino, su brazo derecho.
Los documentos incluyen información desde su ingreso a la Policía Federal, el 1 de septiembre de 2008, sin ninguna preparación ni experiencia en la materia.
En 2013 fue nombrado titular de la Coordinación Estatal de la PF en Guerrero, cargo que ocupaba cuando fueron atacados y desaparecidos los 43 normalistas de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en septiembre de 2014.
En tan solo cuatro años, gracias a Cárdenas Palomino, escaló de suboficial a inspector general, cuando ese ascenso debió haberle tomado por lo menos 16 años, de acuerdo con el manual y los reglamentos internos de la Policía Federal.
Según los documentos obtenidos, su meteórica carrera no se debió a su eficiencia ni a sus méritos policíacos; al contrario.
Señalamientos del expediente
Sobre García Harfuch, los documentos obtenidos de la Unidad de Asuntos Internos señalan que su rendimiento intelectual se encontraba en el rango inferior al término medio. También indican que realizaba constantemente cateos sin orden judicial con el conocimiento de sus superiores, es decir, de Cárdenas Palomino; cometía abusos en las detenciones y presentaba ineptitud e ineficacia en su gestión como policía.
Además, durante las evaluaciones a las que fue sometido, García Harfuch declaró textualmente que su hermanastro, Javier García Morales, fue asesinado en Jalisco en 2011 por sus nexos con el crimen organizado. De acuerdo con la DEA, esos vínculos también los tenía su padre, Javier García Paniagua, extitular y directivo de la Dirección Federal de Seguridad de 1976 a 1980.
Con información de: Aristegui Noticias/El País/Pablo Ferri/

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