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lunes, 12 de octubre de 2026

EL “PARTE MATAOROLÓGICO”: SINALOA sigue BAJO el OJO de HURACÁN del NARCO, MATAN JEFE de PROTECCIÓN CIVIL»… más de dos años de ráfagas de plomo y lluvia de casquillos.


En Sinaloa, el huracán más devastador no necesita nombre de temporada: se llama Cártel de Sinaloa. En este parte mataerológico, las ráfagas son de plomo, la lluvia deja casquillos y los boletines oficiales parecen diseñados para pronosticar tranquilidad mientras la población sigue a la intemperie.

Ayer domingo 11 de octubre, esa tormenta criminal alcanzó a José Francisco López Bribiesca, coordinador de Protección Civil de Escuinapa. El funcionario fue asesinado cuando regresaba de supervisar zonas de riesgo ante la llegada del huracán “Simon”, según la información publicada por ELNORTE y NACION321.

Había asumido el cargo apenas el 3 de agosto. Salió a revisar los peligros del temporal y terminó convertido en víctima de una violencia para la que no hay refugio municipal que alcance.

El ataque ocurrió alrededor de las 15:30 horas, en el centro de Escuinapa. López Bribiesca regresaba de su recorrido preventivo cuando fue interceptado por hombres armados. La confirmación del alcalde Víctor Díaz Simental agregó otra muerte a un municipio donde el riesgo ya no se limita a lo que anuncian las nubes. 

Abril ya había encendido la alerta; no era precisamente por lluvia

El desastre no llegó sin aviso. El pasado 9 de abril,el alcalde Victor Díaz Simental confirmó que 22 policías municipales querían dejar la corporación después del asesinato de cinco compañeros. “Tienen mucho miedo por lo que ha pasado”, reconoció. 

Eran 22 agentes de una plantilla de 57: no una brisa de inconformidad, sino un vendaval dentro de la propia institución encargada de proteger a los habitantes. 

La llamada “huida de la policía” tenía, pues, un significado menos cómodo que el de una simple desbandada: agentes que pedían su liquidación o buscaban prejubilarse porque seguir patrullando se había convertido en una apuesta contra la muerte. El alcalde intentaba persuadirlos para que permanecieran; el miedo ya había presentado su solicitud de baja. 

Ante aquella crisis, el entonces narcogobernador de Morena, aun sin licencia, Rubén Rocha Moya aseguró que había estrategia y elementos para reforzar las acciones. También pidió a los policías que se cuidaran y cuidaran a la ciudadanía. Una fórmula estupenda para el boletín: protección por decreto y paraguas de saliva frente a una tormenta de balas. 

El saldo de “la Ola”: un temporal que no termina

La información mas reciente proporcionada por NOROESTEpresenta el balance del 9 de septiembre de 2024 al 10 de octubre de 2026: 4,007 homicidios dolosos, 4,522 personas privadas de la libertad, 12,682 vehículos robados, 4,018 personas detenidas y 212 personas abatidas. 

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Leído como parte “mataerológico”, el cuadro anuncia precipitaciones de sangre, pérdida de patrimonio y una población que lleva demasiado tiempo sin encontrar techo seguro. Las detenciones pertenecen al reporte de acciones; los homicidios y las privaciones de la libertad, al de daños. Mezclarlos no hace que amaine el temporal.

El asesinato del responsable de Protección Civil deja una imagen brutal: quien revisaba los riesgos de un huracán terminó alcanzado por el desastre que las instituciones de seguridad no han conseguido contener. Abril dejó policías pidiendo salir; octubre deja al coordinador municipal asesinado. Entre ambos episodios, el discurso del control no ha logrado convertirse en una garantía de protección. 

Porque al huracán atmosférico se le sigue la trayectoria. Al huracán del narco, demasiadas veces, se le cuentan los muertos. Y en Sinaloa, el gobierno sigue anunciando paraguas mientras a la gente le llueve plomo.

Con información: ELNORTE/ NOROESTE/

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