En el mapa del poder criminal, Tamaulipas, gobernado por Américo Villarreal, de Morena, aparece entre las 14 entidades donde el control se clasifica como «compartido o disputado»: instituciones y organizaciones criminales pugnan por el predominio en un territorio de fronteras inestables.
Así lo ubica el análisis independiente «¿Quién controla México? Mapa térmico del control del narcotráfico y del cobro de piso por estado y ciudad», con corte al 25 de septiembre de 2026, citado por El Norte de la Agencia Reforma y retomado por El Imparcial.
Su estimación dibuja un país incómodo para cualquier discurso triunfalista: alrededor del 30% del territorio tendría predominio criminal, el 47% estaría bajo control compartido o disputado y apenas el 23% mostraría predominio claro de las instituciones.

Para Tamaulipas, la etiqueta describe una categoría en la que distintos actores criminales compiten por imponer condiciones, con diferencias entre regiones, municipios y comunidades.
El punto más incómodo del análisis es que el poder criminal no se mide únicamente contando cadáveres o casquillos. También se expresa mediante cuotas, retenes, restricciones a la movilidad, control de mercados e influencia sobre autoridades locales.
Puede haber menos estruendo sin que haya menos sometimiento: una comunidad no necesita vivir entre balaceras para sufrir reglas impuestas por delincuentes.
Por eso, la pregunta para Tamaulipas y el gobierno de Morena de Américo Villarreal , no debería quedarse en cuántas patrullas aparecen en la fotografía, sino en quién sigue imponiendo condiciones sobre la vida cotidiana.
El mapa no permite responderlo calle por calle, pero sí coloca al estado en una categoría donde el predominio institucional no se considera claro.
Pero es innegable que esta clasificación se robustece con otros indicios de la casi nula aplicación de la ley y merece explicaciones, no confeti discursivo.
Con información: ELIMPARCIAL/ REFORMA/ INDICE/



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