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sábado, 10 de octubre de 2026

"YA EXPORTAMOS SICARIOS: 25 SEGUNDOS de VIDEO ENCUERARON la PRESENCIA NARCA de la CHAPIZA y su ALIADO el CJNG en la GUERRA de UCRANIA"... cárteles aceleran; los gobiernos todavía calibran.


El video dura apenas 25 segundos. Lo suficiente para que una guerra a miles de kilómetros vuelva a meterse en la agenda pública mexicana, esta vez con un presunto saludo del narco incluido.

La grabación, difundida por Al Jazeera hace cuatro días, muestra al menos a 10 combatientes en un bosque. “Saliendo de la misión”, se escucha decir a uno de ellos. Según reconoce quien sostiene el celular, en el grupo hay soldados mexicanos, colombianos y panameños que presuntamente combaten del lado de Ucrania en la guerra iniciada por Rusia.

Hasta ahí, una escena de combatientes extranjeros. El giro llega cuando uno de los hombres, colocado frente a la cámara, asegura que pertenece al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y afirma que quien graba fue miembro de La Chapiza, la facción del Cártel de Sinaloa encabezada por los hijos del excapo Joaquín El ChapoGuzmán.

“Pura Chapiza y Cartel Jalisco, 4 letras. A la verga…”.

La presunta tarjeta de presentación criminal llegó hasta la conferencia matutina de Claudia Sheinbaum. La presidenta anunció que se investigaría tanto la autenticidad de las imágenes como la posible incorporación de mexicanos vinculados con grupos delictivos al conflicto europeo. Porque una cosa es presumir un cártel frente al celular y otra, todavía pendiente de comprobar, que el video demuestre lo que sus protagonistas dicen. 

La posible infiltración del crimen organizado en las trincheras de la guerra de Rusia contra Ucrania comienza a preocupar a los gobiernos del continente americano. Especialmente a México y Estados Unidos, que comparten frontera y que, desde el segundo mandato de Donald Trump, han colocado la lucha contra las drogas y los cárteles entre sus prioridades.

Pero la huella del narco mexicano y su interés por aprender del frente ucranio no aparecieron ayer, por mucho que el video haya vuelto a encender los reflectores.

En diciembre del año pasado, la advertencia sobre la infiltración de los cárteles y su interés por aprender a utilizar aeronaves no pilotadas de tipo kamikaze todavía se consideraba una “teoría marginal”. Ahora, según Henry Ziemmer, investigador asociado del Programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), puede hablarse de un “canal de reclutamiento real”: una vía para ampliar las capacidades del crimen organizado en su carrera armamentista y responder a los ataques de sus rivales.

Lo que parecía una hipótesis arrinconada comienza a dibujar un problema bastante menos cómodo: combatientes que adquieren experiencia en una guerra y organizaciones criminales interesadas en importar ese conocimiento.

Reclutamiento: la necesidad abre puertas y los filtros no alcanzan

El enlistamiento de mercenarios, exguerrilleros o personas con antecedentes criminales en la Legión Extranjera de Ucrania no es nuevo. Tampoco todo el reclutamiento pasa por los canales oficiales del Gobierno: existen grupos militares de élite que incorporan combatientes sin contacto directo con el Ejecutivo de Kiev.

“Operan como redes clandestinas de reclutamiento”, declaró a EL PAÍS Ernesto Zárate al hablar de su familiar, un expolicía federal mexicano que se enroló en la guerra y murió en combate.

El problema, explica Ziemmer por teléfono, parte de una necesidad urgente: Ucrania enfrenta una grave escasez de personal militar en el frente. Los combatientes extranjeros funcionan como una válvula de alivio para no sobrecargar a su propia población.

La necesidad de sumar efectivos choca, entonces, con la obligación de revisar quién está entrando.

“Esto genera una tensión entre mantener abiertos los canales de ingreso y filtrar a los aspirantes. Aunque Ucrania ha colaborado con México y Colombia para identificar actores criminales, los procesos de selección siguen siendo deficientes”, señala el investigador.

En otras palabras: hacen falta soldados, pero los filtros siguen dejando demasiadas preguntas abiertas.

Del frente al cártel: aprender allá para aplicar acá

Según el especialista en seguridad del CSIS, durante el verano de 2025 hubo informes sobre casos aislados en los que autoridades mexicanas y ucranias colaboraron para vigilar a posibles reclutas interesados en adquirir conocimientos sobre drones para los cárteles.

“Hay varias personas viajando a Ucrania con la intención de adquirir habilidades para transferirlas de vuelta, o que ya están sirviendo allí y son contactadas explícitamente por grupos criminales. Se está convirtiendo en un método cada vez más institucionalizado para la proliferación de experiencia en drones en las Américas”, detalla.

No se trata únicamente de comprar aparatos. Se trata de conseguir a quienes saben utilizarlos en condiciones de combate.

Ziemmer identifica dos grandes intereses de los grupos criminales en una guerra donde los drones han tenido un papel protagónico:

  • Aprender a pilotarlos en terrenos complejos, como bosques o entornos urbanos, una tarea más difícil de lo que podría parecer.
  • Adquirir conocimientos de modificación, mantenimiento y adaptación técnica, incluidos su uso como armas y su resistencia a la interferencia electromagnética, conocida como jamming.

El especialista explica que muchas aeronaves comerciales utilizan frecuencias fijas fáciles de interrumpir mediante inhibidores. Por eso, además del pilotaje, las organizaciones buscan experiencia técnica para mantener y adaptar los equipos.

El frente ofrece experiencia bajo condiciones reales. Los cárteles, según esta advertencia, quieren llevarse el aprendizaje a casa.

De acuerdo con información difundida por el medio The Intelligence, las academias de pilotaje de drones con visión remota en primera persona —FPV, por sus siglas en inglés— asociadas con la Legión Extranjera de Ucrania estuvieron inicialmente reservadas para operadores ucranios.

Con el tiempo, esos espacios se abrieron a voluntarios extranjeros. Entre ellos predominaron personas de origen mexicano y colombiano.

La Legión Extranjera es una unidad creada por el presidente ucranio, Volodímir Zelenski. El interés criminal señalado por el investigador añade una preocupación al entrenamiento de extranjeros: que las habilidades adquiridas terminen al servicio de organizaciones delictivas.

Los llamados narcodrones FPV armados suelen emplearse en ataques de impacto, de ahí la denominación de kamikaze. El texto sitúa el precio de estos dispositivos entre 400 y 700 dólares y señala que los grupos están optando por comprar drones chinos más económicos.

También describe adaptaciones con cargas explosivas y materiales que producen fragmentación; en modelos más avanzados menciona el uso de C4. La descripción técnica de su construcción queda aquí resumida. El texto añade que el vuelo autónomo puede mejorar la precisión, facilitar la superación de obstáculos y permitir impactos contra estructuras.

La dimensión fronteriza tampoco es menor. Según la información citada, el Gobierno estadounidense detectó 34.682 vuelos de drones cerca de su frontera sur durante el año fiscal 2025: aproximadamente 35.000. El informe de ACLED recoge esa magnitud de casi 35.000 vuelos, aunque ese conteo no equivale, por sí mismo, a 35.000 ataques ni demuestra que todos los aparatos estuvieran armados. 

Inhibidores contra fibra óptica: la respuesta también tiene respuesta

Ante la ofensiva aérea del crimen organizado, Estados Unidos y México han invertido en tecnología y equipos portátiles para inhibir las señales de los drones.

Estos sistemas pueden interrumpir los enlaces de control y provocar que un aparato regrese a su origen, se estrelle o caiga al suelo.

Pero el adversario no se queda esperando a que le apaguen el juguete.

Según Ziemmer, esa respuesta ha llevado a los cárteles a considerar drones guiados por fibra óptica: aparatos que no dependen de un enlace de radio para su control y, por tanto, resisten la inhibición de radiofrecuencia. ACLED también identifica esta tecnología como una innovación que está complicando las respuestas de las fuerzas de seguridad en América Latina. 

Otra táctica extraída de la guerra de Rusia contra Ucrania. Otro recordatorio de que comprar inhibidores no significa cerrar el problema.

El decomiso del 4 de octubre: el cable ya aparece en México

Un ejemplo citado de esa transferencia tecnológica es la incautación realizada el pasado 4 de octubre en El Rosario, ubicación que el texto sitúa en el municipio de Mazatlán, Sinaloa.

El decomiso incluyó:

  • 15 drones tipo FPV.
  • 15 rollos de fibra óptica, empleados para pilotaje guiado por cable en lugar de radiofrecuencia.
  • 7 gafas para drones.
  • 15 controles manuales.
  • 3 pantallas.
  • 14 pilas para los equipos.

Según la información proporcionada, se trata del primer registro oficial en México de este tipo de tecnología adaptada por grupos del crimen organizado.

Para Ziemmer, el hallazgo muestra la importancia del canal de conocimiento entre Ucrania y México. El investigador aclara, sin embargo, que los cárteles ya utilizaban drones mucho antes de la invasión rusa a gran escala de 2022.

La novedad no es el aparato volador. Es la velocidad con la que incorporan capacidades más complejas.

Operar drones con fibra óptica presenta dificultades particulares, entre ellas los obstáculos del terreno y las condiciones ambientales adversas.

“En Ucrania, donde el jamming —la inhibición— en el frente es masivo, el uso de drones de fibra óptica está muy extendido. Difícilmente veríamos a los cárteles en México adoptando estos recursos tan rápido sin la experiencia que los combatientes están trayendo desde el frente”, sostiene.

Es una valoración del especialista sobre la transferencia de conocimientos, no una comprobación de que cada equipo decomisado o cada operador haya pasado por Ucrania.

Los cárteles aceleran; los gobiernos todavía calibran

El investigador del CSIS describe una evolución acelerada en apenas un par de años: los grupos criminales pasaron de lanzar municiones rudimentarias desde el aire a utilizar drones de ataque unidireccional, comparables con misiles de precisión de corto alcance, y ahora incorporan fibra óptica.

La advertencia de fondo es la asimetría: mientras las organizaciones criminales adaptan sus recursos con rapidez, las autoridades intentan adquirir defensas para una amenaza que sigue cambiando. ACLED coincide en que la difusión del conocimiento y las tecnologías de bajo costo pueden superar el ritmo de inversión estatal en medidas contra drones. 

“Los gobiernos apenas están intentando adquirir inhibidores de señal o sistemas de defensa aérea para resguardar sitios clave, mientras la innovación dentro de los cárteles avanza rápidamente. El lento reconocimiento del frente ucranio como centro de entrenamiento muestra que gobiernos como el de México aún no han calibrado la magnitud de la amenaza”, concluye Ziemmer.

El video todavía necesita verificación. La advertencia es más amplia que esos 25 segundos: una guerra lejana puede convertirse en un canal de aprendizaje para organizaciones que ya libran sus propias disputas en México.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

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