La caricatura publicada hoy por EL ECONOMISTA no tiene piedad: convirtió el grave derrame del Golfo de Mexico en un buffet de mariscos apocalíptico. Ya no compramos pescado, compramos crudo con aletas. Y lo más delicado es que el letrero de abajo sigue presumiendo “Pescados y Mariscos Mexicanos” como si nada, con su águila chorreando petróleo.
Miren nada más este mostrador de pesadilla. A la izquierda, las salsas “Mancha,no macha» ya están goteando como si hubieran sido testigos del derrame y decidieran unirse al festín negro. Pero lo bueno (o lo peor) está en la vitrina refrigerada, esa que parece más un tanque de BP que un exhibidor de mariscos.
De abajo hacia arriba, como si subiera el nivel del petróleo, tenemos la carta del día:
- Combustilapia: la tilapia que ya no nada, flota en crudo.
- SalmonDiésel: salmón premium con motor diésel incorporado, sabor ahumado sin necesidad de leña.
- Jaibarril: jaiba que ya viene en su propio barril de 200 litros.
- Ostión Ahumado: ahumado no con madera… con combustible fósil.
- Robalóleo: el róbalo que se convirtió en royalty del petróleo.
- Almeja Chapopota: porque “chapopote” suena más elegante que “chapopote”.
- Y coronando el desastre, Corvinafta: la corvina que ya no necesita sal, le basta con nafta.
Todo perfectamente organizado por niveles de contaminación, como si el Golfo de México se hubiera convertido en el nuevo pasillo de “productos del mar” de Walmart. El negro que chorrea por todos lados no es tinta de calamar… es el recordatorio permanente de que en México hasta los peces terminaron untados en Pemex.

Con informacion: EL ECONOMISTA/ TRIBUNA DE LA BAHIA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: