Cuando cae la voladora, nadie conoce a nadie. Así despertó el PT y la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, quienes de repente sufrían amnesia selectiva ante el nombre de César Adrián Gamboa Montejo, aquel operador financiero que mágicamente movió 65.8 millones de pesos entre empresas tan reales como los unicornios… y con socios inventados a punta de credenciales robadas en colonias populares de Monterrey.
El PT, encabezado por el regio de los eternos deslindes, Alberto Anaya, emitió un comunicado digno de película de comedia:
“Nunca lo hemos visto, nunca lo conocimos, y si sale en las fotos con nosotros debe ser un fotomontaje…”
Pequeño detalle: el mismísimo partido registró ante el INE a Gamboa como Responsable de Finanzas en Quintana Roo. Pero ya se sabe que en la 4T, el photoshop político hace milagros.

El Gobierno de Quintana Roo, por su parte, juró y perjuró que “la foto con Lezama” fue tomada en un momento espontáneo con la ciudadanía. Claro, tan espontáneo como registrarlo ante el INE y sentarlo en reuniones con la gobernadora en plena campaña.

Mientras tanto, Grupo Tecno, empresa beneficiada con contratos millonarios del gobierno federal, le transfirió a Gamboa casi 66 millones de pesos que terminaron en esa red de firmas fantasmas hechas con nombres sacados del INE más que de la contabilidad.
En resumen: el PT no lo conoce, Mara Lezama tampoco, y los de Monterrey de plano se enteraron de que eran empresarios cuando llegaron las denuncias. Misterios contables del obradorismo tropical: nadie tiene la culpa, el dinero se triangula solo y las identidades se rentan al kilo.
Con informacion: ELNORTE/

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