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miércoles, 25 de marzo de 2026

«MANUAL de SOBERBIA en TIEMPO REAL»:»SENADORA FICHADA por NARCOPOLITICA NOS DIO una PROBADITA de como SERÍA un ERROR del SISTEMA SI ALGUN DIA GOBERNARA TAMAULIPAS»…y no, nadie nos paga por decirlo.


La Senadora de Morena por Tamaulipas, Olga Sosa,estuvo el pasado lunes en Cd.Victoria para asistir el Cuarto Informe de saliva del gobernador de Tamaulipas,Americo Villarreal,pero durante una entrevista ,la Senadora se ofendio con el reportero, como si este le hubiera pateado la puerta de la bóveda de Vector Casa de Bolsa, cuando apenas le están leyendo en voz alta el Sistema de Información Legislativa (SIL).

La escena: “No me grite, pero yo sí puedo insinuar que le pagan”

La senadora arranca marcando territorio: ella no le hace caso al gobernador, le hace caso a “la presidenta de la república” y remata con el clásico “hay que leer la ley”, como si el único ejemplar del Diario Oficial lo guardara en su bolsa Chanel en su lujoso departamento frente al mar en Ciudad Madero,porque Tampico no tiene costa. 

El mensaje político es transparente: no responde a Américo, responde a Palacio, porque su mira no está en el 4º informe, sino en la sucesión de Tamaulipas.

En cuanto el reportero osa preguntarle por sus iniciativas, Sosa se convierte en víctima instantánea: “soy la senadora más productiva”, “no me esté inventando datos”, “me está gritando”, todo en modo de manipulación emocional parlamentaria. No ofrece números, folios ni dictámenes; sólo exige fe ciega, mientras asegura que si el Sistema de Información Legislativa no coincide con su narrativa, entonces “tal vez no está actualizado”. En su universo, el SIL miente, pero Olga nunca.

Manual de la soberbia en tiempo real

La secuencia es quirúrgica: cada vez que el reportero aterriza en un dato verificable, ella responde con descalificación personal.

  • “Me está gritando.”
  • “Le han pedido que tergiverse mi trabajo.”
  • “Hay gente a quien le pagan para hacer este tipo de cosas.”

Es el viejo truco del político acorralado: si no puedes desmontar el dato, destruye al mensajero. Y aquí se nota el entrenamiento: la senadora jamás acepta entrar a la cancha de los números, se queda en la cómoda cancha moral donde ella es la pura, productiva y perseguida.

El colmo llega cuando el reportero señala que en el SIL hay iniciativas duplicadas o pendientes en comisiones. Ahí Sosa suelta el clásico “hay que conocer el trabajo legislativo”, como si el periodismo legislativo fuera una forma de ignorancia pagada por enemigos. No explica por qué hay duplicidades, ni qué reformas cambian qué; sólo reparte cátedra vacía y exige respeto. Respeto sin transparencia: combo morenista premium.

“No confundan proselitismo” (mientras adelanta la campaña)

Otra joya está en su acrobacia semántica sobre actos anticipados de campaña: según ella, sólo hay “actos anticipados” cuando hay “procesos abiertos”, como si la ley electoral dependiera del calendario mental de Olga y no de la norma. Para cerrar el círculo, acusa que “hay gente a quien le pagan para tergiversar esto”, dejando caer la insinuación mafiosa pero sin pruebas, como quien lanza lodo desde un balcón blindado.

El subtexto es claro: cualquier crítica a sus giras proselitistas se convierte, mágicamente, en ataque pagado. La senadora se coloca en el papel de perseguida política mientras recorre Tamaulipas como precandidata en campaña no declarada. “No confundan proselitismo con trabajo diario”, pide. El problema es que, con el historial que carga, lo que menos le conviene es que la gente confunda… y se ponga a leer.

El elefante en la sala: huachicol fiscal, Vector y narcopolítica

Porque fuera de la burbuja de esa entrevista dulzona de informe, hay algo mucho más pesado que una pregunta incómoda: la senadora ya fue fichada en el proyecto Narcopolíticos por presuntos vínculos con el Cártel del Golfo y operaciones de huachicol fiscal que habrían financiado campañas en Tamaulipas. No es un chisme de pasillo: se habla de más de 60 millones de pesos triangulados vía Vector Casa de Bolsa, mediante movimientos de su madre y su tía en plena efervescencia electoral de 2022.

El destacado periodista,Oscar Balderas,especializado en delincuentes organizados, documentó cómo la familia directa de Sosa convirtió decenas de millones de pesos en dólares a través de la misma casa bursátil, repitiendo el mismo esquema millonario en tiempos políticamente estratégicos. Mientras en la entrevista se indigna porque el reportero le dice que tiene “cero iniciativas aprobadas”, en los reportajes lo que aparece aprobado son montos, fechas, fichas y documentos sellados que huelen más a huachicol fiscal que a romanticismo de “herencias” familiares.

La reina del “respeto” con cuello de huachicol

El contraste es brutal: frente al reportero, Sosa,quien por carece de Visa Americana, exige “respeto” porque, dice, es “la número uno como senadora”, aunque no aguanta que le lean el SIL en voz alta. Afuera, en la documentación periodística, lo que aparece es una red de operaciones financieras inexplicables, vínculos con huachicoleros célebres y la inclusión de su nombre en una base de datos de narcopolíticos que sirve como aviso al electorado.

Cuando ella acusa que a algunos periodistas “les pagan para tergiversar”, habría que preguntarle cuánto vale, en su lógica, una nota que exhibe depósitos de 30 millones, compras de 1.5 millones de dólares y esquemas replicados tres veces a través de la misma institución financiera. Porque ahí no hay gritos, ni “me está faltando al respeto”, ni SIL desactualizado: sólo datos, comprobantes, timbres y un patrón que se repite con la misma disciplina con la que ella repite que es “la más productiva”.

Con informacion:Noticias 24 Siete/

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