La banca mexicana anda estrenando su nuevo juguete antilavado: un flamante “sistema de alertas” que supuestamente interconectará a los bancos para detectar clientes sospechosos. La idea, en teoría, es que si un cliente huele a narco en un banco, los demás lo sepan antes de que abra otra cuenta. En la práctica, es otro parche digital al Titanic de la banca mexicana, que ya navega marcada por las sanciones de Washington.
Todo empezó cuando el Departamento del Tesoro de EE.UU. decidió dejar de jugar a los misterios y sancionó de lleno a Intercam, CIBanco y la casa de bolsa Vector por lavar dinero de cárteles mexicanos. El golpe fue tan fuerte que el discurso de “cumplimiento regulatorio” se convirtió, de la noche a la mañana, en un mantra patriótico de la Asociación de Bancos de México (ABM). Ahora juran que este sistema tecnológico —implementado por una “firma mexicana” que todavía nadie identifica— será la nueva muralla digital contra el fentanilo y el efectivo maldito.
Mauricio Naranjo, vicepresidente de la ABM, lo vendió así: una red interbancaria de chismes financieros que permitirá avisarse entre sí cuando un cliente levante sospechas. Algo así como un group chat entre banqueros para decir: “Ojo con este tipo, ya nos salió raro en Intercam”. La meta es conectar a seis bancos grandes este año y luego, poco a poco, a las 54 entidades que siguen operando en el país. Porque, claro, si algo caracteriza al sistema financiero mexicano es su capacidad de autolimpieza.
Mientras tanto, en las playas de Cancún —epicentro del cónclave financiero más soleado del país—, los banqueros recibieron a una delegación estadounidense para revisar cuentas, promesas y culpas. El mensaje fue claro: Washington pone las reglas, México promete portarse bien. Todo en nombre de “fortalecer el régimen de prevención de lavado y financiamiento al terrorismo”, aunque la realidad suene más a un chequeo de obediencia regulatoria que a cooperación soberana.
No hay que olvidar que la banca mexicana perdió tres jugadores en menos de un año. Vector, Intercam y CIBanco fueron borrados del mapa financiero tras las acusaciones de lavar dinero para comprar insumos de fentanilo en China. Entre los tres, movían activos por unos 22 mil millones de dólares.
Ahora, con la presión de Donald Trump y una nueva ronda de tensiones bilaterales por los flujos del narcodinero, los bancos mexicanos hacen introspección forzada. Jorge Arce, de HSBC México, asegura que “hay una fuerte conexión binacional” y que los bancos están “enfocados en cumplir”. Traducido al castellano brutal: los bancos ya están mirando hacia Washington antes de tomar decisiones locales.
Desde la ABM se atreven incluso a pedir reciprocidad: que EE.UU. vigile su propio flujo de efectivo proveniente de la venta de drogas. Una petición tan justa como inútil, considerando que el narcodólar sigue siendo el lubricante invisible de su economía financiera.
En resumen, el “sistema de alertas” promete más de lo que puede cumplir. Es un gesto de buena conducta ante el Tesoro estadounidense, más que una herramienta estructural contra el lavado. Porque mientras el dinero sucio siga encontrando bancos dispuestos, siempre habrá alguien programando nuevas “alertas”… para avisar que, otra vez, ya fue demasiado tarde.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/KARINA SUAREZ

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