La familia revolucionaria,humanista y harto transformadora de la 4T ya encontró la manera de fusionar los “valores militares” con el viejo deporte priista del tráfico de influencias: un hermano cobra como secretario de Estado y el otro como contratista estrella del Ejército, mientras el discurso oficial sigue hablando de honor, valor, lealtad y sacrificio… pero a la moral pública.
El blindaje moral de los Ebrard
En 2025, la Secretaría de la Defensa Nacional decidió que, si iba a blindar vehículos, también podía blindar el patrimonio de la parentela del gabinete.
Sedena firmó un contrato por 7.8 millones de pesos con Blindajes Alemanes para comprar 142 piezas de vidrio blindado clase A que irían a vehículos tácticos de la Dirección de Industria Militar.
El detalle fino: Blindajes Alemanes tiene como secretario del Consejo de Administración a Fabián Jorge Ebrard Cazaubón, hermano de Marcelo Ebrard, hoy secretario de Economía en el gobierno de Claudia Sheinbaum.
No es un golpe de suerte: desde hace más de 20 años, el hermano de Marcelo y su club de socios con chaleco antibalas han montado negocios en Colombia, Brasil y México, justo donde la violencia deja muertos… y buenos contratos.
Además de venderle seguridad al ciudadano aterrado, también ordeñan al erario vía contratos gubernamentales; por ejemplo, en 2022 Blindajes Alemanes se llevó 12.6 millones de pesos con una adjudicación directa de la Secretaría de Seguridad Pública en tiempos de Sheinbaum en la CDMX.
Para acabar de adornar el expediente, Fabián Ebrard salió salpicado en el escándalo Swiss Leaks de 2015: reconoció una cuenta de 770 mil dólares en HSBC y, a partir de ahí, Hacienda empezó a mirar sus declaraciones con lupa (o eso dijeron, pero la evidencia advierte que no es cierto).
Ejército empresario, juez y parte
Latinus se metió al corazón de la caja negra castrense y revisó 300 contratos de la Sedena con decenas de proveedores que en conjunto se embolsaron más de 600 millones de pesos del presupuesto 2025 de las Fuerzas Armadas.
El Ejército de la 4T ya no solo dispara balas (…muchas tambien a inocentes): construye trenes y aeropuertos, arma bancos, administra hoteles y aerolíneas, reparte libros y, de pilón, paga favores políticos a discreción.
Es un ejército todopoderoso que administra empresas estatales, construye obras públicas en el gobierno de Claudia Sheinbaum, fabrica vehículos blindados y vive una industria militar en auge gracias al despliegue de miles de soldados por todo el país.
En esa selva de contratos, lo mismo aparecen familiares bien conectados de secretarios de Estado que sindicatos aliados a Morena, todos cobijados por la opacidad verde olivo.
Así, el discurso de sacrificio y lealtad se traduce, en la práctica, en un catálogo de adjudicaciones, convenios y millonadas dirigidas a la clientela del régimen.
Luz y Fuerza: de empresa quebrada a mina de oro
No solo la parentela vive del presupuesto; también los viejos aparatos sindicales reciclados como brazos electorales de Morena.
En 2025, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, controlado por militares, contrató a Luz y Fuerza del Centro, esa empresa que Felipe Calderón “desapareció” en 2009 pero que en la práctica sigue operando como zombi presupuestal y ariete político.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) March 23, 2026
LA «PATRIA NO se RENTA,MAQUINARIA SI»: «INHABILITACION por 10 AÑOS (…NO BOTE) a CAPITAN del EJERCITO EXHIBE TRANSA en el AIFA»…un caso nada aislado,otro exhibio Coronel. https://t.co/tS2oatZ2nW pic.twitter.com/xSAvnbDLB5
A través de una cooperativa creada en 2022, Luz y Fuerza del Centro logró un contrato con monto máximo de 22.7 millones de pesos para mantenimiento del sistema de alta tensión del AIFA.
El acuerdo lo firmó Carlos Sánchez Navarro Ceniceros, integrante de la Dirección de Desarrollo Empresarial del Sindicato Mexicano de Electricistas y representante legal de la cooperativa.
Así, el Ejército terminó financiando en 2025 a una de las empresas de la red de Martín Esparza Flores, líder del SME, aliado de Morena, y de personajes como Jesús Ramírez Cuevas, ahora coordinador de asesores de la Presidencia y operador político de López Obrador.
Lo que para la narrativa oficial es “justicia social” para la nómina sindical resulta ser un sistema eléctrico de lujo pagado con recursos militares.
Honor, valor, lealtad… y compadrazgo
El caso Ebrard y el caso Luz y Fuerza son dos botones de muestra de cómo el Ejército, convertido en conglomerado empresarial, se ha vuelto instrumento de gasto discrecional al servicio del oficialismo moreno.
Mientras el gobierno predica austeridad y combate a la corrupción, los contratos revelan una realidad en la que la familia, los aliados sindicales y los viejos amigos del poder son los verdaderos beneficiarios de la militarización del Estado.
La moral militar de la 4T presume honor, valor y lealtad; sus contratos cuentan otra historia: la del sacrificio… pero de la legalidad, de la transparencia y del dinero público.
Con informacion: Latinus/

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